Las novatas privan a Beitia de la gloria




La cántabra consigue en Sopot el bronce en salto de altura, la décima medalla de su carrera, por detrás de la rusa Kuchina y la polaca Licwinko. España cerró su peor participación en un mundial en pista cubierta a falta de un día sin lograr más finalistas.

Las debutantes derrotaron a la veterana, pero solo pudieron con ella en los matices que definen el salto de altura, cuando la final se puso seria. Los dos metros, la altura que solo habían pasado las tres que se jugaron el color de las medallas este invierno, definieron la prueba. Ruth Beitia, la cántabra que camina hacia los 35, falló en el primer intento sobre esa altura tras un concurso impecable. A la segunda, rectificó, retrasó unos metros la carrera e igualó su marca de hace dos semanas. Pero en ese momento las insolentes Maria Kuchina y Kamila Licwinko, rusa y local, 21 y 27 años, pero sin apenas experiencia en finales, pasaron los fatídicos 200 centímetros a la primera y obligaron a Ruth Beitia a igualar su récord español al aire libre de 2007 para conseguir, por fin, el oro mundial en Sopot. De nada servía que las novatas hubieran patinado en 1,97m, cuando Beitia caminaba confiada hacia el podio junto a la otra polaca, Justina Kasprzycka, que se estrelló después y fue cuarta -aunque peor le fue a la croata Blanka Vlasic, la segunda mejor de este siglo, que se quedó en 1.94m, sexta-.

Ruth Beitia. Foto de Selligpau.

Ruth Beitia. Foto de Selligpau.

El nulo a esa altura decidió todo. La santanderina intentó los 2,02m y los tuvo a un suspiro en el tercer intento. Cuando todo su cuerpo ya había sobrevolado el listón hacia la colchoneta, no extendió a tiempo las piernas y la barra, que parecía que se quedaba, venció. Tampoco rusa y polaca consiguieron superar ese Rubicón inédito en su carrera. Empataron a todo y se repartieron dos oros. Beitia, superada por las nuevas, que no respetan 10 años en la élite mundial, se tuvo que contentar con la medalla de bronce, otra que añadir a su interminable palmarés. A saber, en pista cubierta ha sido bronce en 2006 y 2014 y plata en 2010 en mundiales, oro en 2013, plata en 2005, 2009 y 2011 y bronce en 2007 en europeos. Y al aire libre, explotó con la veteranía, campeona de Europa en 2012 y bronce mundial en 2013. O lo que es lo mismo, 10 medallas en una década en grandes campeonatos.

Con la medalla de Beitia, España cerró la peor participación que se le recuerda en un Mundial en pista cubierta. El domingo, jornada repleta de finales, solo la cántabra aparecerá por el Ergo Arena para subir al podio, algo que no se consiguió hace dos años en Estambul. Pero tras la veterana saltadora, que pensaba retirarse en 2012, nadie dio el salto a la final. En la mañana del sábado los últimos cayeron a la lona. No era fácil para ninguno, pero Úrsula Ruiz ni siquiera consiguió acercarse a su marca en lanzamiento de peso y empeoró en cada ronda los 17,16m con los que empezó. Terminó 14ª y a más de un metro de la final. Jackson Quiñónez, que se mostró más autocrítico después, estuvo más cerca de sus marcas en las vallas, donde tenía a unos cuantos mejores ya en su carrera. Con 7.78s fue quinto en su serie y 20º de todos los participantes. Hace tiempo que el que fuera finalista olímpico en Pekin 2008 está lejos de su mejor momento. Le falta chispa.

El relevo 4x400m era la última esperanza de entrar en una final. En 2012 fueron quintos, favorecidos por eliminaciones y circunstancias externas. Sin ninguna opción de estar en la cabeza de su serie, que juntaba a estadounidenses, jamaicanos y polacos, la rápida, al menos podían aprovecharse de sus ritmos para entrar por tiempos. Mark Ujakpor, el mejor especialista en la doble vuelta, mantuvo las esperanzas entregando por delante de Ucrania, pero la segunda posta de Samuel García arruinó todo. El tinerfeño intentó ponerse a la altura de la cabeza y superar sin éxito a Jamaica en la primera vuelta y se desplomó fisicamente en la segunda. Daniel Andujar no mejoró el panorama y a Kevin López, el ochocentista, le llegó el testigo a un mundo de la cuarta plaza. Terminaron en 3,10,17, solo más veloces que los japoneses que corrían en la segunda serie. Con los relevistas, la selección cerró su invierno en Sopot, obligada a reflexionar y mirar al Europeo de Zurich de agosto, una competición totalmente distinta por participación y características, pero en la que urge recuperar el debilitado mediofondo y esperar que exploten definitivamente los nuevos valores para mejorar los paupérrimos resultados de la pista cubierta.

@Ismael_Prz


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