Nico cierra el círculo




Nicolás García, medalla de plata de en -80kg

Nico García en final. Foto COE

Nico García en final. Foto COE

Dicen que la alegría se contagia, que unos éxitos llevan a otros, que en el deporte las victorias de los compañeros motivan a los demás. El taekwondo español demostró esa teoría con un pleno histórico: Tres representantes, tres medallas. Y no fue ningún bronce de repesca. Hoy cayó otra plata de ley lograda por Nicolas García Hemme, en teoría, el más modesto de los tres representantes del arte marcial en Londres. El canario, 24 años, casi metro noventa de luchador en la categoría de menos de 80 kilogramos ya había sido subcampeón mundial en 2009 y bronce europeo este año. En Manchester los tres olímpicos subieron al podio. Pero los Juegos son palabras mayores, que se lo pregunten a los derrotados en otras ediciones. Mismamente, a Nico le derrotó un argentino en la final. En Londres, con el peto electrónico por fin instaurado se terminaron las polémicas, las decisiones subjetivas sobre la fuerza de los golpes y las quejas patrias. Los españoles lo bordaron

La jornada empezó con sorpresas en el Excel. A la primera caía el estadounidense Steven López, cinco veces campeón del mundo y dos olímpico. Una leyenda. Lo derrotaba el azerbayano Azizov, que caía en la siguiente ronda con el rival de Nico en semifinales, el vigente ganador de Pekin, Mauro Sarmiento. Nico le derrotó por un ajustado 1-2 a falta de tres segundos, evitando la prórroga y provocando su delirio. Antes, el grancanario se había llevado por delante al iraní Karami, que no tuvo nada que hacer cuando Nico conectó dos patadas a la cabeza, 8-2, y al local Muhammad en un combate sin puntuación hasta el tercer asalto, cuando el español alcanzó la testa y aguantó. Igual de igualado comenzó la gran final ante el argentino Crismanich. Se esperaron, se tentaron y se patearon sin llegar arriba y sin la suficiente fuerza para anotar. Los trajes ya no engañan. El último round llevaba los mismos derroteros. A falta de un minuto, el sudamericano alcanzó el pecho. Nico lo intentó sin éxito. Una lesión de su contrincante tampoco ayudó. Solo él le pudo derrotar. Por el camino, Nico no se encontró a cualquiera. El italiano y el británico subieron al tercer cajón del podio. Nico llegó más alto. Una epidemia de éxito.


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