DÍA XIII. RESUMEN: Rudisha, Bolt y las mujeres milagro




Plata para el waterpolo femenino español en su primera participación olímpica. Las mujeres del balonmano lucharán por el bronce, que consiguió la luchadora Maider Unda. Rudisha bate el record mundial de 800m y Bolt gana los 200m con la mítica marca de Johnson

Se llaman Marta Bach, Andrea Blas, Ana Copado, Anni Espar, Laura Ester, Carme García, Laura López, Ona Meseguer, Lorena Miranda, Matilde Ortiz, Jennifer Pareja, Roser Tarragó y Pilar Peña. Pocos las conocen pero han hecho historia. Han subido al segundo escalon del podio olímpico en waterpolo, una especialidad minoritaria con escasos federados en la que los chicos habían marcado la pauta hasta ahora. Cerca estuvieron de imitar su oro en Atlanta en la primera participación olímpica de las chicas en la historia de los Juegos. Se quedaron con la plata, como ellos en Barcelona 92. Son insultántemente jóvenes, siete de ellas nacieron en la década de los 90. Una generación mágica, que alcanzará la madurez, como ellos, en Rio de Janeiro. Ni los más optimistas soñaban un éxito así en una disciplina en la que las mujeres españolas nunca fueron protagonistas. En los Juegos de ellas, rozaron el cielo llegando desde el suelo. En el último mundial fueron undécimas y el preolímpico que se celebró en Italia en abril se antojaba difícil. Allí, muchas de las que en 2011 fueron campeonas del mundo junior, ganaron contra todo pronóstico. Las transalpinas, Grecia o Hungría. Daba igual su palmarés. Con un desparpajo extraordinario superaron a todas, como en la Kirishi Cup que se disputó días antes. Fue la primera machada, estar entre los ocho equipos olímpicos. Ya en Londres no dejaron de sorprender. Lideraron el grupo y chocaron contra Gran Bretaña, la cenicienta del torneo. De ahí a semifinales, a derrotar de nuevo a Hungria, cuartas en Pekin. Su clara derrota hoy, 8-5 ante Estados Unidos, da aún más valor al empate logrado en la primera fase. Son la sonrisa de España en estos Juegos, la gran revelación, la buena nueva en las aguas, como no.

En parecidos términos están las del balonmano, aunque ya no sorprenden tanto porque se las ha visto ser terceras del mundo, un reto ante el que se volverán a enfrentar el sábado tras caer por un solo gol ante Montenegro, 26-27, luchando hasta al final. Le está faltando al balonmano una pizca de suerte para llegar más lejos en Londres. Hagan lo que hagan, las chicas ya habrán superado a sus homólogos en la piscina y en el parquet, algo inédito. Las chicas del hockey que se unieron con su oro a la magia de Barcelona 92 ya no están solas como artífices de las hazañas en conjunto. Ahora las medallas las ganan ellas. Lo atestigua también Maider Unda, autora de otro milagro, aunque esta vez sin necesidad de abrir las aguas. Alcanzó el podio olímpico en una disciplina aún más minoritaria, casi residual en España, la lucha libre femenina. Su medalla es histórica, porque nunca este deporte había triunfado en el máximo escenario, pero no sorprende. Ya se quedó a las puertas en Pekin esta pastora vasca de 35 años, que entrena por las tardes y cuida a sus ovejas por la mañana en su caserío de Olaeta. Fabrica quesos, los Artzai Gazta, y trabaja medallas, lejos de los centros de alto rendimiento, que probó pero no aceptó. Maider es más feliz en la tranquilidad de su pueblo. La historia de una solista, única representante en Londres de este deporte, que sangró sobre el tatami un bronce que es oro puro para ella y para España.

Las hazañas locales consiguieron ensombrecer las internacionales, con dos nombres propios en Stratford: David Rudisha y Usain Bolt. El keniano salvó la inquietud por la falta de records del mundo. Lo logró en 800 metros para la historia: En el mediofondo no se suelen batir las plusmarcas en los campeonatos, solo Alberto Juantorena, el caballo, lo logró en Montreal 1976. Claro que Rudisha ha conseguido hacer de los 800m una prueba de velocidad. Solo y hacia adelante. Sin liebres, bajó por primera vez de los 101 segundos. El reto es claro para una de las estrellas del tartán, capaz de competir con Bolt. El jamaicano ya se puede considerar leyenda, como él mismo pensaba. Ha logrado ganar los 100 y los 200 metros en dos Juegos seguidos, y le queda el relevo para completar el hexágono mágico. Tampoco nadie, ni siquiera Jese Owens, sin Juegos en 1940, ni Carl Lewis, batido en Seul 88 por Joe Deloach. Blake pudo ser el aguafiestas, pero no lo logró pese a su gran marca, 19.44s. Haciendo sin querer otro guiño a la historia, Bolt ganó en 19,32s, la marca mágica de Johnson en Atlanta hace 16 años ya destrozada por Bolt. Eso es precisión numérica, casi como la de España, a la que gracias a sus chicas le empiezan a salir las cuentas.


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