DÍA VII. RESUMEN: Mireia cambia la historia




La nadadora suma la segunda plata en 800m libres. Nunca España había sumado dos medallas en natación en línea en unos Juegos ni más que el atletismo español, derrumbado con pleno de eliminados. Ferrer y Feliciano lucharán por el bronce. Phelps, ante su última carrera.

Una intensa tarde olímpica demostró con toda crudeza el cambio de rumbo del deporte español en los dos deportes cabecera de los Juegos Olímpicos, el atletismo y la natación. Uno que se hunde y otro que emerge sobre las brazadas de Mireia Belmonte, un diamante en bruto, una joya autóctona buscada durante años al tiempo que se admiraba las de los países vecinos. La sirena de Badalona ha conseguido en 48 horas entrar en el olimpo del deporte español junto a los más grandes. Su segunda medalla de plata, el tercer metal nacional, en la piscina bien lo vale. Superada la ansiedad, desmentidos los augurios pesimistas que enterraban a Mireia en el ataud donde se guarda el humo, Belmonte calculó como una experta la compleja y extenuante prueba de los 800m libres. Terminó con ganas de vomitar pero subida al podio. Con una personalidad desconocida nadó su carrera, quinta primero, cuarta después, pasando la mitad de la prueba en menos del tiempo calculado, sin sufrir el estress de una prueba lanzada de forma suicida por la jovencísima Ledecky (15 años), finalmente oro. Mireia tenía todo controlado para su segundo éxito. Por detrás, la británica Adlington, favorita cantada, se hundía en el tercer puesto. Sólo ella sabe hasta dónde nadó su cuerpo y hasta dónde el bronce del miércoles. Psicológicamente, Mireia ha despegado y con su grandeza, la natación española, jamás capaz de subir dos veces al podio en la mayor cita del deporte, jamás capaz de superar las medallas del estadio olímpico, como mucho igualarlas por lo bajo. No hace falta ser vidente para comprender que la estadística se ha roto. Una catastrófica jornada en Stratford lo corroboró. 12 españoles, 12 desgracias. Ni siquiera el 1500, los 3000m obstáculos o el salto de longitud, especialidades en la élite mundial hace dos canas de Odriozola, pasaron la primera criba.  En un día se esfumaron opciones siquiera de diplomas, difíciles de imaginar ahora entre los 50 atletas hasta para superar las tres finales del Mireia.

Y a un viraje de la historia, una paradoja. Tras siete días, primera semana en Londres, España suma más medallas que en Atenas (finalmente 19) y Pekin (18).  Sin embargo, nadie apostaría por acercarse a esas cifras y hasta cuesta vislumbrar la frontera de las 15. Los augurios en el tartán son aún peores tras hoy. Ni el más pesimista habría apostado por un pleno de eliminaciones el primer día, un asunto de la paraciencia. La vela sigue con una Marina Alabau imperial, pero un metal sabe a poco en la disciplina más generosa. Iker y Xabi han quedado definitivamente fuera de juego, como Rafa Trujillo, víctima de tres roturas en el barco en tres regatas distintas. Los equipos siguen con rumbo firme, todos camino de los cruces tras el petardazo del fútbol. Las chicas del waterpolo son la mejor sorpresa. Tras otra victoria hoy, como el balonmano y el hockey, son primeras de grupo y tienen un camino expédito hacia las medallas, el cruce contra Gran Bretaña, la cenicienta. Con los demás conjuntos, todo puede. Como siempre, los cuartos dictarán sentencia. Precisamente las sorpresas agradables escasean aún. Londres todavía no ha visto a su 'Pirri'. Lidia Valentín terminó cuarta en halterofilia y el equipo de ciclismo en pista sexto en persecución. Nada que objetar, llegaron a su techo con un mérito muy destacable, pero no escaparon a lo esperado, como Herrera y Gavira, derrotados en octavos por Brasil.

No era tan previsible la evolución de la pareja Feliciano y Ferrer hasta las medallas en tenis, siguiendo una tradición de 24 años olímpicos en el podio en dobles. Pero la resolución deberá esperar a mañana tras un partido extenuante de casi cuatro horas y un tercer set interminable donde desperdiciaron tres puntos de partido ante una pareja, Llodrá-Tsonga, teóricamente superior, que tuvo que sudar sangre para jugarse el oro. Lo mismo le ocurrió a Roger Federer, apunto de derrapar ante Del Potro, que buscará coronar su curriculum ante Murray. Sharapova y Serena Williams lucharán por el oro femenino. El tenis olímpico por fin tiene a las estrellas luchando por su gloria, la que Phelps conoce ya en 21 ocasiones. Se impuso en 100m mariposa. Ha sobrevivido a todos sus grandes rivales en la prueba. Ni el emergente Le Clos pudo volver a derrotarlo. Cavic, a una pestaña de amargarle la existencia en Pekin, ni subió al podio. Si no hay sorpresas, mañana cerrará con 22 la cuenta en el relevo. La última zambullida de una leyenda.


Deja un Comentario