ATLETISMO: Las velocistas salvan el orgullo estadounidense




El relevo 4x100m femenino estadounidense bate el record mundial. Defar derrotó a Dibaba en pértiga. Lavillenie y Lysenko batieron records olímpicos en pértiga y martillo. Bychkov terminó 12º.

Las purasangres estadounidenses sacaron el orgullo de la velocidad estadounidense en el relevo 4x100m, donde no solo batieron a las actuales campeonas olímpicas, las mismas jamaicanas de China (Fraser-Pryce, Stewart, Simpson, Campbell Brown) sino que reventaron uno de los records mundiales más longevos del atletismo, el que databa de de 1985 en poder de la antigua RDA. Se convirtieron en las primeras mujeres que bajaron de 41 segundos. Abrió fuego una saltadora de longitud, Tiana Madisson, continuó la campeona de 200m, la curva corrió a cargo de la más desconocida, Bianca Knight, y remató el oro en la recta Carmelita Jeter, la mejor en el hectómetro. Jamaica prefirió sacar sus armas desde el principio con Fraser-Pryce y terminó cediendo, aunque con la tercera mejor marca de la historia. Ucrania (42.02s) completó el podio. Con su gran actuación y el trabajo de Felix impiden un dominio absoluto de los jamaicanos en las pruebas de velocidad, toda vez que Bolt y compañia parecen insuperables por los hombres.

El éxito de USA compensó el gran palo de otro relevo, el 4x400m masculino. Los de las barras y las estrellas no habían perdido la prueba en los Juegos desde los años 50 excepto, claro, aquellos en los que no han acudido por los boicots. Cedieron sorprendentemente ante el cuarteto bahameño de Brown, Pinder, Mathieu y Miller (2.56.72). Ninguno es una gran estrella, pero los dos primeros ya estuvieron en la final de la prueba individual, algo de lo que no pueden presumir los estadounidenses, que se llevan el gran palo de estos Juegos en la vuelta a la pista, uno de sus fortines. Tampoco en los 400m vallas se llevaron el oro. Aquí el veterano Angelo Taylor tuvo que ceder ante Miller en los últimos metros de la última posta.

También en la pista, a Tirunesh Dibaba le fastidiaron su gran palmarés. Fue su compatriota etíope y gran rival Meseret Defar en una recta final de los 5000m agónica que impide a la primera hacer el doblete en los cinco y diez kilómetros por segunda vez en unos Juegos, algo que la habría hecho la Bolt del fondo, aunque por proximidad de distancia se habría parecido más a Lasse Viren. Defar (15.04.25) también sabía lo que es ser campeona olímpica. Lo hizo en Atenas. Se quedó sin saberlo la plata, la keniana Vivian Cheruiyot. Las tres se despegaron de baraniés primero, estadounidenses después, británicas más tarde y terminaron por irse de compatriotas de menor calidad. Juntas se jugaron la gloria en una última vuelta para el recuerdo. Son, probablemente, las tres reinas del 5000m en esta década.

Menos favoritas tenía la final de 1500m, una carrera ultralenta pilotada por la baraní Jamal. Una situación así en una final tan abierta provocó una falta de certezas a falta de una vuelta. Cualquiera podía ganar y lo hizo, en los últimos 50 metros, la turca Asli Cakir, una de las 12 atletas que bajó de los cuatro minutos este año, aunque aquí la sobraron diez segundos de esa barrera. Más joven, Ganze Bulut, 20 años, cerró el doblete otomano. Ella ni siquiera estaba entre las doce candidatas según el ranking. A Jamal su táctica la salió a medias, sin demasiadas fuerzas, entró tercera.

La pértiga vivió la esperada victoria del francés Renaud Lavillenie, que intentó sin éxito superar los seis metros pero batió de paso el record olímpico, 5,97m, llevado a la superación por la gran competencia de los alemanes Bjorn Otto y Raphael Holzdeppe, plata y bronce en 5.97m. El español Bychkov realizó marca, por fin, en una final 5.50m, aunque no le valió para superar la 12ª posición. El actual defensor del título, el australiano Hooker, ni siquiera puede presumir de eso. Se fue con tres nulos fuera de forma. En el otro concurso, el de martillo, vivió otro record olímpico con un lanzamiento de 78.18m por parte de la rusa Lysenko. La polaca Wlodarczik se llevó la plata y la alemana Heidler el bronce de forma polémica. El artefacto quedó en el límite.

 


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