ATLETISMO: La noche de los prodigios




Bolt se convierte en el primer hombre en ganar 100 y 200m en dos Juegos Olímpicos. Rudisha bate el record mundial de 800m en la mejor carrera de la historia. Eaton gana el decatlon. Beitia accede a la final de altura.

El ovalado olímpico de Stratford vivió la que quizá quede como la mejor noche del atletismo en los Juegos. No era la final de 100, pero sí, otra vez, Bolt y un talento al que ensombrece, digno foco de atención sin el jamaicano: David Rudisha. También alto, el keniano de 23 años hizo una exhibición nunca vista en las dos vueltas a la pista. Se convirtió en el primer atleta que baja de un minuto y 41 segundos en los 800m. La frontera de los 100 segundos está ahí. No es habitual que los records del medio fondo caigan en un gran campeonato, donde priman las medallas y faltan liebres. A Rudisha ni le hicieron falta. Los rivales ni le preocuparon, siempre en cabeza, marcando el ritmo de los demás, que terminaron completando la mejor carrera de la historia: Los ocho finalistas terminaron por debajo de 1.44.00. Todos hicieron la mejor carrera de sus vidas, excepto Abubaker Kaki, el talento sudanés que parecía capaz de rivalizar con Rudisha hace poco, que aún así hizo su mejor 800 del año. Nijel Amos, el talento que viene, 18 años, batió hasta el record de Botswana, su país, con 1.41.73, el que más se acercó a Rudisha. Más joven aún, 17, tiene el también keniata Kitum, que terminó en 1.42.53. La juventud africana ya pisa muy fuerte en una prueba que amenaza con rebajar aún más sus límites. 

En Londres a Usain Bolt ya no le hacen falta las plusmarcas para ser leyenda. Él ya se lo considera después de una nueva exhibición en el doble hectómetro que le ha llevado a ser el único atleta que dobla victoria olímpica en la prueba, el único capaz de ganar 100 y 200 metros. Ni siquiera Jesse Owens, al que la II Guerra Mundial le dejó sin Juegos en 1940, ni Carl Lewis, reventado su intento en una mañana de Seul. Blake no consiguió ser el Joe Deloach de Bolt, el hombre que le derrotara cuando envidaba a leyenda. Y eso que pareció llegar igualado a la recta y le apretó más que en los 100m. El veterano ha ganado el doble pulso al joven, aún aguanta mejor la caída de la velocidad, resiste con su gran zancada, pero no puede relajarse. En Johan Blake hay un rival capaz de terminar en 19.44s. El año pasado demostró lo rápido que puede ser. Corrió en menos de los 19.32 segundos que ayer usó Usain Bolt para ganar, el mismo tiempo del mítico record de Johnson en Atlanta, cuando aquello pareció extraterrestre. Era la época prejamaicana, una cantera inagotable. Otro chaval de la isla, Warren Weir también bajó de los veinte segundos y completó un podio amarillo y verde, en el show de Bolt, capaz de ponerse a hacer flexiones tras su triunfo. Decepcionó el francés Lemaitre, sexto en su primera final olimpica, quizá impresionado por un relámpago ya legendario.

No le tocaba el mejor día para ganar pero Ashton Eaton también saldrá de Londres como uno de los grandes nombres. A su plusmarca mundial de hace unas semanas sumó el título olímpico del decathlon cimentado en los 100 y 400 metros, la longitud, la altura y la pértiga. Sin ser el excelso Eaton de Eugene, sus 8869 puntos no quedaron lejos del record olímpico. Estados Unidos se reengancha a la prueba con la plata de Trey Hardee. El cubano Leonel Suarez completó el podio. 

El doblete americano también se produjo en triple salto, una disciplina que echaba de menos a sus estrellas europeas, Idowu y Thamgo. Christian Taylor añadió un oro al mundial de 2011 con un brinco de 17.81m. Will Clay fue plata (17.62m) y el veterano Fabrizio Donato terminó tercero con 17.48m. Además del italiano, Europa tuvo algo que decir ayer, aunque solo fuera en la jabalina femenina, un asunto de checas y alemanas. Spotakova rozó los 70 metros para ser bicampeona olímpica y las teutonas la siguieron. Obergfoll terminó 65.16m y Stahl en 64.91m.

Las noticias españolas fueron inmejorables por escasas. Solo Ruth Beitia compareció en la calificación de altura y accedió sin problemas a la final del sábado, donde es la mejor opción de salvar un poco la cara del atletismo. Mañana viernes, Igor Bychkov estará en la de pértiga sin opciones. Son los únicos rayos del oscuro panorama nacional en el estadio de Londres, donde juegan un papel secundario y hasta invisible. A falta de lo mencionado, la marcha y el maratón, no hay más cera de la que arde.


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