Un doblete olímpico




En Atlanta ’96 Induráin y Olano lograron el oro y la plata en la contrarreloj olímpica

Induráin y Olano con las medallas de Atlanta'96

Induráin y Olano con las medallas logradas en Atlanta’96

España, hasta estos últimos años no era un país ‘top’ en esto del ciclismo. Cada cierto tiempo aparecía un ciclista nacional de gran nivel, véase Luis Ocaña, Federico Bahamontes o Perico Delgado, pero los dominadores solían ser franceses, italianos, belgas, etc. Esta dinámica cambió con la llegada de Miguel Induráin, a la que le siguieron la pista los ‘Chava’ Jiménez, Fernando Escartín, Abraham Olano, Roberto Heras, Óscar Freire, Joseba Beloki, Carlos Sastre, Samuel Sánchez, Alejandro Valverde, Óscar Pereiro y Alberto Contador.

En esta inmensa lista de ciclistas, la mayoría destacan por ser grandes escaladores, que ha sido la característica que mejor ha definido al ciclismo patrio pero, como ya sabemos todos, el deporte es muy caprichoso. España no había tenido nunca grandes especialistas en la contrarreloj, pero en esta modalidad llegarían sus primeras medallas. Cierto es que tanto Induráin como Olano, los medallistas en Atlanta, eran hombres que se desenvolvían bien en la lucha contra el crono, al igual que hoy en día lo hacen los Contador, Castroviejo o Luis León Sánchez.

Induráin era uno de esos corredores completos, que se desenvolvía tan bien en la montaña como en la contrarreloj, de ahí que lograra alzarse con la victoria cinco años consecutivos en el Tour de Francia, desde 1991 a 1995. Olano era más especialista en contrarreloj, aunque fue campeón del mundo de ruta en 1995, pero en 1998 lograría alzarse con la victoria en la contrarreloj de los mundiales. Tal vez hayan sido la mejor generación de contrarrelojistas de la historia del ciclismo español, y para la posteridad quedará su gesta.

La prueba en Atlanta consistía en dar cuatro vueltas a un circuito por las calles de la ciudad norteamericana de unos 13 km, en total la distancia a recorrer en la contrarreloj era de 52,2km.  Induráin y Olano llegaban con opciones de medalla a Atlanta, y no fallaron a la afición española. El navarro, que llegaba tras un decepcionante Tour de Francia, se resarcía logrando el oro con un tiempo de 1:04.05. En segunda posición quedaba Abraham Olano, que ese mismo año había realizo un gran Giro de Italia en el que quedo tercero (a pesar de ser contrarrelojista y que en esa edición de la ronda italiana solo hubiera una contrarreloj), parando el crono en 1:04.17, 13 segundos después que Miguelón.

Esta fue la eclosión olímpica de un deporte con mucho seguimiento en nuestro país y que desde entonces no ha dejado de crecer. En la carretera únicamente hemos logrado una medalla más, la de Samuel Sánchez en la ruta de Pekín 2008, pero este ‘doblete’ olímpico alzó a España a las posiciones dominadoras del ciclismo mundial porque ya no era solo un ciclista español el que destacaba, eran dos, Induráin y Olano.


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