Sarajevo: la cima y el pozo




La ciudad de Sarajevo, capital de la actual República de Bosnia y Herzegovina, no es conocida sino por haber sido desolada y arrasada por conflictos bélicos y persecuciones étnicas que se fueron aconteciendo a lo largo de la década de los noventa. Tristemente, cuando el mundo mira esta villa no ve otra cosa que su actual insalubridad, su ruina arquitectónica fruto de bombardeos y su caos económico, político y social. Pero se ha de saber que Sarajevo un tiempo estuvo lleno de luz, una iluminación originaria del poderoso y cosmopolita fuego olímpico.

Símbolo Olímpico deteriorado. Foto de Hedwig Klawuttke

Símbolo Olímpico deteriorado. Foto de Hedwig Klawuttke

En el año 1984, la ciudad de Sarajevo fue organizadora de los Juegos Olímpicos de Invierno. Esto supuso para la entonces ciudad yugoslava un gran escaparate hacia el mundo, afirmándose como una ciudad llena de espíritu y de amor hacia la cultura y el deporte. Fue la esta exposición de la ciudad una gran inversión por parte de la República Federal Socialista de Yugoslavia, una obra faraónica dispuesta para mostrar a occidente los puntos positivos de su modelo económico y productivo. Estos fueron los segundos JJOO en celebrarse en un país socialista tras los juegos de verano de Moscú 1980. Es por muchos considerado este evento deportivo como el último golpe de progreso del bloque socialista europeo, y concretamente de lo que fue Yugoslavia, que desde entonces entro en una decadencia que años después finalizaría con la disolución del estado socialista y que pronto daría origen a una cruel guerra.

La ciudad de los Alpes Dináricos ha sufrido en los últimos años una gran renovación y un gran impulso económico. Tras haber pasado casi treinta años desde que se celebraron los JJOO, parece que en el horizonte de Sarajevo se empieza a vislumbrar un futuro que pueda llevar a esta ciudad, la que siempre amó el deporte, rumbo al esplendor que ya tuvo impulsando con todas sus fuerzas la cultura deportiva tanto en Bosnia como en toda la región balcánica.


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