La historia de la sincronizada española hecha persona




Andrea Fuentes ha estado en el equipo nacional desde la ebullición de la “sincro” hasta su último gran éxito en Londres.
Andrea Fuentes junto a Ona Carbonell en el dúo de Londres 2012. Foto: RFEN

Andrea Fuentes junto a Ona Carbonell en el dúo de Londres 2012. Foto: RFEN

Las mujeres cada vez ganan más peso dentro del olimpismo nacional y cada vez es mayor el porcentaje de medallas de chicas que logra la delegación española en cada cita olímpica. Dentro del deporte femenino el más rentable para el medallero patrio es, sin duda, la natación sincronizada, una disciplina en la que marcamos una cruz como medalla casi segura. Una de las principales artífices de que la “sincro” esté tan bien situada en el panorama internacional es nuestra representante con más medallas, Andrea Fuentes.

Andrea Fuentes nació el 7 de abril de 1983 en Valls (Tarragona). Desde pequeña se empezó a aficionar al deporte, llegando a practicar varios como el patinaje artístico o la gimnasia artística hasta que un buen día, cuando Andrea tenía 9 años, en 1992 y tras los Juegos Olímpicos de Barcelona, Anna Tarrés se presentó en el colegio de la tarraconense. Por aquel entonces Tarrés no era seleccionadora nacional, era la entrenadora del C.N. Kallípolis y lo que hizo fue mostrar a las chicas de la clase de Andrea Fuentes un vídeo sobre la natación sincronizada y como trabajaban en este deporte. Tarrés convenció a Andrea y esta comenzó a practicar esta modalidad de natación.

Empezó entrenando con su hermana y una de sus mejores amigas, pero poco a poco Andrea Fuentes iba destacando sobremanera, además de ir ganando en importancia para ella este deporte. Con 13 años las dos hermanas Fuentes, Andrea y Tina, se trasladaron al Centro Catalán de Tecnificación Deportiva y a la residencia Joaquín Blume de Barcelona. Fue en este momento cuando Andrea decidió que iba a dedicarse a este deporte, ya que todo le iba bien, progresaba adecuadamente y estaba enamorada de la sincronizada. Su primera entrenadora en la Ciudad Condal fue Bet Fernández, una mujer que tuvo mucha importancia para la carrera de Fuentes. Andrea y su hermana entraron de lleno en el equipo de la selección junior, donde poco a poco lograrían grandes logros como, por ejemplo, en el Mundial junior de Seattle 2001, donde las dos hermanas, junto al resto del equipo nacional, lograron la primera medalla para España en un Campeonato del Mundo, un bronce.

Cuando Andrea Fuentes logró este gran éxito, ya había debutado con la selección absoluta. Fue en 1999, cuando la tarraconense tan solo tenía 16 años. La selección española se concentró de forma permanente en el CAR de San Cugat del Vallès y Andrea fue invitada para entrenar con ellas. Este fue el primer gran paso a nivel mundial para Fuentes: a partir de este momento su motivación se multiplicó. A pesar de ello, el equipo nacional y Andrea Fuentes sufrieron un gran revés en este 1999. En el ranking mundial, tras los mundiales de Perth en 1998, España estaba la undécima clasificada, por lo que el equipo nacional debía de presentarse al preolímpico si quería estar en Sydney 2000. El puesto final de España en este campeonato fue el octavo, a tan solo una posición de lograr el billete para los Juegos Olímpicos de la ciudad australiana. Aun así, Andrea Fuentes y el equipo de “sincro” en general era muy joven, por lo que esto solo sería una piedra en el camino triunfal que a partir de entonces seguirían.

En 2001 el equipo español acabaría en quinta posición en el Mundial Fukuoka (Japón). Un año después, en 2002, llegaría la primera medalla para la sincronizada española en unos Europeos, una plata en Berlín. En 2003 el equipo español acabaría cuarto en el Mundial de Barcelona y Andrea Fuentes lograría la primera medalla para España, un plata, en un Mundial, en la prueba de combo, una disciplina recién creada en aquel año.

Con este palmarés estaba claro que la natación sincronizada española había dado un gran salto de calidad. La materia prima estaba presente desde 1999, pero había que pulirla para que diera estos resultados. La primera gran alegría para este conjunto de jóvenes chicas fue el pasaporte a sus primeros Juegos Olímpicos, Atenas 2004. En la capital griega el resultado fue agridulce: las españolas acabaron en cuarta posición, un gran resultado que en el momento no se vio como un éxito, ya que se quedaron a las puertas del podio olímpico.

Ona Carbonell (izq) y Andrea Fuentes (dcha) posan con su plata de Londres. Fuente: RFEN

Ona Carbonell (izq) y Andrea Fuentes (dcha) posan con su plata de Londres. Fuente: RFEN

Este suceso no haría más que motivar a las españolas para que la presea olímpica no se escapara en Pekín. En 2005 llegó la primera medalla española en un Mundial en la prueba por equipos, un bronce en Montreal. En 2006, en el Europeo de Budapest, Andrea Fuentes logró tres platas, una de ellas en el dúo junto a Gemma Mengual, siendo esta la primera vez que competían juntas las dos mejores exponentes de la historia de la natación sincronizada española. En 2007 en el Mundial de Melbourne las españolas consiguieron dos medallas, una plata y un bronce, superando en la primera a Japón, una de esas selecciones que parecían imbatibles.

El equipo español había seguido evolucionando y ya era uno de los conjuntos a los que todos los países temían. Llegaban los Juegos Olímpicos de Pekín y Andrea Fuentes y sus compañeras sabían que la medalla no se podía escapar. A falta de una, la tarraconense se hizo con dos preseas olímpicas en la capital china. Fueron dos platas, una en la prueba por equipos y otra en el dúo con la gran Gemma Mengual.  Este fue un gran paso, pero el año más exitoso sería 2009, en el Mundial de Roma, donde Fuentes se haría con nada más y nada menos que 5 medallas, siendo cuatro de plata y un de oro.

El 2010 fue un año clave. Más de la mitad del equipo se retiraba, por lo que se tenía que producir un relevo generacional. El reto estaba claro: en 2011 se disputaba el Europeo de Budapest y había que confeccionar un equipo nuevo, un conjunto que no se bajase del podio internacional, estatus que había costado muchos años y mucho trabajo. Andrea se encargaría de la prueba individual y su compañera en el dúo pasaba de ser Gemma Mengual a Ona Carbonell. En la capital centroeuropea se lograron cuatro medallas de plata, un resultado muy bueno. Pero el trabajo debía continuar, 2012 sería un año muy intenso con un Mundial y unos Juegos Olímpicos.

En el Mundial celebrado en China Andrea Fuentes logró la plata en la prueba individual, que se sumó a los 5 bronces de España y el cuarto puesto en el combo. Las españolas subieron al podio en seis de las sietes pruebas que se habían disputado pese al relevo generacional. Todo un éxito que animó más aun a las chicas de la “sincro” para afrontar el reto de Londres 2012. En la capital británica cayeron otras dos medallas: el bronce en la prueba de conjuntos y la plata en dúo junto a Ona Carbonell, en las que superaron a las chinas y que, según Andrea Fuentes, “creo que es el mayor logro que he vivido”.

Tras este éxito la tarraconense decidió poner punto y final a su trayectoria deportiva en la que ha logrado cuatro medallas olímpicas, siendo junto a Arantxa Sánchez Vicario la mujer española con más preseas olímpicas. Andrea Fuentes ha sido el último reducto de aquel equipo de sincronizada que logró hacer de este deporte un filón para las medallas olímpicas españolas siendo, hace tan solo 15 años, un deporte en el que España no aspiraba apenas a tener representación. Todo un éxito que ha llegado de la mano de muchas personas, entre las cuales Andrea Fuentes es una de las que más influencia ha tenido.


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