La abanderada del judo




Isabel Fernández ha sido la judoca española más laureada de la historia del Olimpismo.

 

Uno de los deportes en los que España suele dar la cara en las citas olímpicas es el judo e, irremediablemente, asociamos esta práctica al nombre de la alicantina Isabel Fernández. Isabel nació en Alicante en 1972 y, además de ser la judoca española más laureada en los Juegos Olímpicos con dos metales, es una de las pocas que puede presumir de la tripe corona (campeona olímpica, mundial y europea).

La alicantina, con orígenes en la localidad cántabra de Selaya, comenzó practicando balonmano en su niñez pero su profesor de educación física en el colegio, que era cinturón negro, vislumbró en ella a una potencial estrella, ya que creyó que tenía condiciones para el judo e influyó en ella para que cambiase de deporte.  Compaginó ambas actividades durante un tiempo, pero finalmente dejó de lado el balonmano y se decidió por el tatami. Isabel comenzó pronto a cosechar éxitos y a los 15 años fue Campeona de España Junior. Fue a partir de este momento cuando comenzó a tomarse el judo de forma mucho más seria.

La judoca fue progresando poco a poco y su primer gran éxito como senior llegó en 1995, con la medalla de plata en el Campeonato Europeo de Judo de Birmingham (Reino Unido), en la categoría de -56kg. Este primer gran triunfo no hizo más que espolear a la española que un año después, en sus primeros Juegos Olímpicos y con 24 años lograba el bronce en Atlanta 96 en esa misma categoría. Aquellos eran los años dorados del judo español, después de que en Barcelona se cosecharan dos oros (Almudena Muñoz y Miriam Blasco) y en Atlanta, además de la presea de Isabel, se lograse una plata (Ernesto Pérez) y un bronce (Yolanda Soler).

Al año siguiente de Atlanta Isabel Fernández consiguió su único título mundial en París, además de lograr la plata en el Europeo de Oostende (Bélgica). 1998 no fue un año tan bueno, pero logró su primer oro europeo en Oviedo. Se acercaba la cita olímpica de Sydney y la judoca no bajaba el nivel, revalidando su corona europea y logrando una plata en Mundial.

El año de Isabel fue sin duda el 2000. La alicantina se preparó a conciencia la cita olímpica de Sydney y no defraudó. La española lo había ganado todo, pero quería consagrarse en la historia del olimpismo nacional y para ello necesitaba el oro en la ciudad australiana. Lo necesitaba tanto que finalmente lo consiguió en la categoría -57kg, siendo la única judoca española en lograr dos preseas olímpicas, con el bonus de ser una de estas de oro.

Este fue el clímax de su carrera y a partir de ahí bajó un poco su rendimiento, aunque siguió cosechando éxitos: oros europeos (París 2001, Dusseldorf 2003, Bucarest 2004 y Belgrado 2007), una plata europea en Lisboa 2008, tres bronces europeos (Maribor 2002, Rotterdam 2005 y Tampere 2006). También logró una plata mundial en Río de Janeiro 2007 y un bronce en Munich 2001. Estuvo presente en dos citas olímpicas más, en Atenas 2004 y Pekín 2008 donde logró un quinto y un noveno puesto respectivamente.

A pesar de que el cénit de su carrera llegase en Sydney, el destino le guardaba a Isabel Fernández una muy bonita experiencia en Atenas: ser abanderada olímpica del equipo español. Este hecho es más importante de lo que parece, ya que hasta el momento ha sido la única mujer no perteneciente a la Casa Real que ha tenido el honor de representar a todos los olímpicos españoles en la ceremonia de inauguración de unos Juegos Olímpicos.

Tras la cita olímpica de Pekín Isabel Fernández anunció su retirada y poder tener a Sara, su hija. Se dedicó aun más a un proyecto solidario de ayuda a personas autistas, que había iniciado junto a su marido, Javier Alonso, en 2001, y a trabajar en la Concejalía de Deportes de Alicante. En mayo de 2010 su marido Javier, que también es su entrenador, le incitó a probar de nuevo en el mundo de judo y regresó al tatami, cogiendo rápidamente el ritmo. Se presentó en una cita de la World Cup solo para probarse, para ver a qué nivel estaba realmente, y se llevó para casa una medalla. Esto animó a la alicantina, pero la edad pesó más que las ganas de triunfar de nuevo. El objetivo de Isabel era participar en sus quintos Juegos Olímpicos, los de Londres, pero no logró la calificación en el Europeo de Cheliabinsk, en Rusia, en abril de este año. Apuró sus opciones hasta el último momento, pero fue en vano y la judoca no consiguió viajar a Londres pero no ha perdido todo lo que tenía, una página dorada en el libro de la historia del deportes español.


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    1. [...] recibiría sus primeras alegrías con los bronces olímpicos en Atlanta de dos de sus pupilas, Isabel Fernández y Yolanda [...]

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