Hungría y el fútbol olímpico: Una relación de amor platónico




Hungría tuvo grandes jugadores de fútbol durante la época de los 50 en especial y posteriormente en los 60, eso es algo que cualquier amante del fútbol conoce. Lo que no se conoce tanto es el dominio que ejecuto la selección magiar en los Juegos Olímpicos durante esta época, hecho que no deja de ser curioso ya que en otros campeonatos como Europeos o Mundiales, su rendimiento fue bueno, pero jamás ganaron. (en parte porque la Eurocopa no se disputó hasta 1960 por primera vez)

Puskas, una de las estrellas olímpicas de Hungría.

Puskas, una de las estrellas olímpicas de Hungría.

Jugadores como Puskas o Kubala nacieron en el país centroeuropeo de Hungría. Es difícil explicar a ningún niño que haya nacido en los últimos 30 años que un día hace unas cuatro décadas Hungría fue una de las dominadoras del fútbol Mundial y parte de las estrellas mundiales de la época eran de origen húngaro. Cuando se mira el palmarés de las selecciones de fútbol, con lo que nos solemos quedar es con el número de mundiales y trofeos continentales que cada equipo posee. Pero el caso de Hungría es un caso especial, ellos son el país con el mayor número de oros en esta  disciplina gracias a lo que se puede denominar como el mayor dominio en un torneo futbolístico entre selecciones de la historia.

Todo empezó en el 52 en Helsinki. Allí los de blanco se plantaron liderados por su gran estrella Puskas. Su torneo fue inapelable y arrasaron a todos los rivales incluida una fortísima selección yugoslava en la gran final por 2-0. Puskas pasó a la historia como el 5º máximo goleador de Hungría promediando casi un gol por partido, anotando 84 en 85 partidos.

El equipo seguía unido para el 56 en Melbourne y no solo eso, sino que se hubieran presentado allí habiendo perdido solo un partido en ese periplo de tiempo, por desgracia para ellos, la final del Mundial del 54. Pero en el 56 una revuelta de carácter político y antisoviético impidió al equipo que disputasen los Juegos de Australia y al Mundo disfrutar de lo que es uno de los mejores combinados de la historia. Con dicho hecho Puskas firmó su retirada de la selección, pero lejos de detenerse el potencial del equipo, de su potente cantera volvieron a salir grandes jugadores que lideraron lo que fue la mejor racha olímpica de la historia.

En el 60 la cita fue en la capital italiana. Hungría no pudo alcanzar la final tras perder en semifinales ante Dinamarca, que posteriormente fue reconocida como la revelación del torneo. Aún así Hungría no volvió de vacío a casa tras ganar a domicilio a Italia. Italia era un elenco de jóvenes talentos de entre lo que destacaban jugadores que posteriormente serían la base del gran Milán de los 60 con gente como Rivera que posteriormente incluso recibiría el balón de oro. En la Hungría de este bronce destacó Albert, que a pesar de ser muy joven demostró tener una enorme facilidad goleadora.

Para el 64 en Tokyo Albert estaba en su mejor momento como futbolista, y a su talento se unió el de un joven delantero, Bene. Bene anotaría 12 goles en esos Juegos, cifra que será difícil de superar a pesar de que hoy en día se juega un partido más y Hungría se proclamó campeón olímpico tras ganar a la República Checa en la final por 2-1. Pleno de victorias y un juego vistoso que siempre identificó a un equipo que marcó una época.

Para Méjico 68 el guión cambió muy poco, aunque cabe destacar que aunque el equipo revalidó el oro, no ganó todos los partidos del torneo. Ghana rascó un empate en la fase de grupos que aún así no impidió la presencia de Hungría en lo que fue su mejor final de la historia. Fue ante Bulgaria a la que destrozó por 4-1, en este caso con un enorme Dunai. Era el tercer oro en solo 4 participaciones y el récord de partidos sin perder en unos JJOO se seguía incrementando desde el tercer y cuarto puesto de 8 años atrás.

La derrota llegó en el 72, en un gran escenario, cerca de casa. Munich acogió estos Juegos y Hungría se plantó en la final tras no perder en 19 partidos Olímpicos. Parecían imbatibles de la mano de un Dunai que continuaba siendo la estrella del equipo, y un joven Szücs Hungría debía enfrentarse a una Polonia a priori algo inferior. Pero como todo los bueno, la racha se acabó y Polonia se colgó la presea dorada merced a un 2-1 que cerró una racha histórica y que a día de hoy continúa siendo inalcanzable para ningún país.


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