Ganar como tradición




Theresa Zabell es la regatista más laureada del mundo.
Theresa Zabell en el podio de Barcelona 92. Foto: Twitter (@TZabell)

Theresa Zabell en el podio de Barcelona 92. Foto: Twitter (@TZabell)

La vela es el deporte que más medallas olímpicas ha dado a España en toda la historia. Grandes regatistas españoles han logrado probar los laureles del éxito en unos Juegos Olímpicos a través de este deporte: el pionero, Santi Amat, los hermanos Doreste, Xabi Fernández e Iker Martínez y las últimas, Marina Alabau y el equipo formado por Sofía Toro, Tamara Echegoyen y Ángela Pumariega. Una regatista española también logró, en los 90, inscribir por dos veces su nombre en el libro dorado del Olimpismo. Ella es Theresa Zabell.

Theresa Zabell (22 de mayo de 1965) nació en Ipswich (Reino Unido), pero a los pocos meses de nacer su familia se trasladó a Málaga, donde reside desde entonces. Con 10 años asistió a su primer curso de vela en Fuengirola y cuatro años más tarde, en el verano de 1979 comenzó su carrera deportiva en la vela cuando manejó por primera vez un barco de la clase Europa.

Theresa mostraba una progresión muy buena en el ámbito deportivo y pronto probaría las mieles del éxito. El clase Europa lo manejaba a las mil maravillas, a pesar de su pequeña estatura cuando comenzó a entrenar con él (1,50m). En 1985 los aficionados a la vela comenzaron a conocer el nombre de Zabell. En ese año la malagueña (ella se considera natural de Málaga, lugar donde creció y se educó) se colgó la medalla de oro en el mundial de vela en clase Europa celebrado en la ciudad francesa de La Rochelle.

La clase Europa no era olímpica por aquel entonces, hasta que en 1988 se le decidió dar esa catalogación y que pasase a formar parte del programa olímpico en Barcelona 1992. Este hecho pudo motivar el cambio de clase a Theresa Zabell, que comenzó a entrenar y competir en la clase 470. Le costó arrancar de nuevo con sus triunfos internacionales en esta nueva clase, pero lo consiguió a tiempo para ir a Barcelona. En 1991 se proclamó campeona de Europa de esta clase en Bergen (Noruega), título que reeditó el año siguiente en New Port (Bélgica). Este destacado progreso le permitió ser seleccionada por España para disputar los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Formó tripulación con Patricia Guerra y no defraudaron, ya que se convirtieron en las primeras mujeres de la historia que lograban una medalla en vela, y no cualquier metal, sino el oro olímpico en clase 470.

Su gran año 1992 no acabaría ahí, ya que poco después lograría el Campeonato del Mundo de clase 470 en Rota (Cádiz) y acabaría el año como número uno del ranking internacional. En 1993 Theresa Zabell bajó un poco el pistón en cuanto a triunfos y logró el oro en los Juegos Mediterráneos disputados en Francia y la plata mundial también en tierras galas, en concreto en Crozon-Morgat. Aun así, en 1994 volvió muy fuerte. Logró los campeonatos de Europa y del mundo (disputados en La Rochelle, Francia y Robel, Alemania) y concluyó el año como número uno del mundo. Se acercaban los Juegos Olímpicos de Atlanta y los triunfos de Zabell seguían creciendo. En 1995, además del Trofeo Reina Sofía, reeditó su título de campeona del mundo en Toronto y logró la medalla de oro en el preolímpico de Savannah.

El año de los Juegos Olímpicos de Atlanta había llegado. Era 1996 pero antes de acudir a tierras estadounidense Zabell tenía otro objetivo, que cumplió con creces. Era el Campeonato del Mundo que se celebraba en Porto Alegre (Brasil) y donde la hispano-británica logró el oro. En Atlanta formaría pareja con Begoña Vía Dufresne para tratar de volver al podio olímpico. No defraudaron y lograron el oro en clase 470, uno más para la vela española y el segundo para Zabell, que acabó el año con número uno mundial, al igual que pasaría en 1997, tras lo cual se retiró.


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