Fosbury: de pirado a héroe




En la vida son muchas las ocasiones en que nos dedicamos a imitar a los demás, a seguir las reglas establecidas sin plantearnos si estamos haciendo lo más correcto o por el contrario si estamos obrando mal. Pocas son las veces que nos dedicamos a seguir nuestros instintos. Dick Fosbury fue un atleta que un día decidió innovar en el salto de altura, creando una nueva técnica que a día de hoy se llama como su propio apellido y le llevó a conseguir el oro olímpico.

Ilustración del paso del listón con la técnica Fosbury.

Ilustración del paso del listón con la técnica Fosbury.

La historia de Dick Fosbury es una de las más controvertidas que se pueden encontrar cuando miramos la carrera deportiva de una estrella del máximo nivel. Dick Fosbury era un joven saltador de altura de Portland cuyas cualidades físicas no eran lo suficientemente buenas como para haber sido una estrella, pero que gracias a su cabeza consiguió la meta más alta que cualquier deportista puede alcanzar. Con 16 años Dick estaba practicando un día y se dio cuenta de que ya había alcanzado su techo con una de las técnicas más utilizadas en aquel momento, la tijera. El no utilizaba el rodillo ventral ni occidental porque eran dos estilos que consideraba muy complicados, pero lo cierto es que con la tijera tampoco conseguí grandes marcas. Así un día de 1963 decidió saltar correr realizando una curva hacia la colchoneta, para saltar de espaldas al llegar al listón y finalmente saltar de espaldas con un brazo más extendido que el otro. La diferencia principal de este salto con respecto a los que anteriormente se realizaban, es que el centro de gravedad del atleta deja menos distancia con el listón y esto hace que se gane altura y desde el punto de vista biomecánico es mucho más efectivo que saltar con el centro de gravedad en otra posición.

En un primer momento Fosbury fue tachado de loco, de Dick tuvo que soportar burlas y humillaciones, pero lejos de rendirse entrenó duro y se mantuvo en sus 13 convencido de que su nueva técnica de salto era más efectiva que todas las que el resto usaban. La mejora en sus marcas fue paulatina y superó los 2 metros sin demasiados problemas, hasta el punto de lograr en 1968 ganar el Campeonato Universitario de los Estados Unidos con la Universidad de su estado, Oregon.

Gracias a lo que ya era toda una hazaña, consiguió el billete para acudir a los JJOO del 68 en Méjico. Allí Fosbury consiguió la marca de 2.24 metros que le alzó al oro y marcó la mejor marca en la historia de los Juegos. La hazaña no pudo tener más valor ni reconocimiento tanto en los personal (con el oro) como en lo colectivo ya que todos los saltadores comenzaron a saltar igual que el de Portland.

Dos cosas nos indican que Fosbury no era precisamente un hombre con grandísimas cualidades físicas: la primera que a pesar de saltar con una técnica mucho mejor no consiguió batir el récord del mundo de la época que poseía Valeri Brumel de la URSS. La segunda es que cuando todo el mundo comenzó a utilizar su técnica Fosbury no se clasificó para Munich 72 y decidió dejar el deporte profesional, a pesar de tener solo 25 años.

Hoy en día todo el mundo emplea la técnica Fosbury que paso de ser un bicho raro a un héroe aquel verano del 68, como él mismo reconoció posteriormente.


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