Entre el potro y el suelo




Gervasio Deferr es el mejor gimnasta español de la historia, con un palmarés de dos oros olímpicos y una plata

La palabra gimnasia en España es asociada con la figura de Gervasio Deferr, un hombre que ha logrado tres preseas olímpicas en este deporte, uno de los más importantes dentro de los Juegos Olímpicos, pero que tienen cierto carácter anecdótico ya que el catalán era especialista en la prueba de suelo y las dos  medallas de oro logradas en Sydney y Atenas las consiguió en la prueba de salto de potro, además de la plata en suelo de Pekín.

Gervasio Deferr Ángel nació en Premiá de Mar (Barcelona) el 7 de noviembre de 1980, hijo de padres argentinos que se exiliaron de su país huyendo del régimen totalitario impuesto por Videla en la nación sudamericana. Su amor por la gimnasia artística comenzó a germinar  desde los 5 años, cuando se inició en la práctica de este deporte. Gervasio era un niño muy activo y que no le tenía miedo a las caídas como atestiguan los 14 puntos de sutura en la cabeza tras golpearse con una maceta  o una fractura en el cráneo producto de una caída desde un árbol y un buen día Nuria, entrenadora del gimnasio Models de Premià y cliente habitual de la tienda de la madre de Deferr vio al niño saltar y creyó que tenía madera para convertirse en un gran gimnasta.

Gervasio Deferr quemó etapas muy rápido en el gimnasio de Premià. Con cinco años, y recién empezados los entrenamientos, comenzó a entrenarse en el Centro de Tecnificación de la Federación Catalana. Con 10 años estuvo cerca de abandonar la práctica de la gimnasia, cansado de los largos entrenamientos, de la poca recompensa que recibía y del sacrificio que suponía dedicarse a ello. "Siempre llegaba tarde a los entrenamientos porque vivía lejos. Me castigaban y yo pensaba: ' Me dicen que soy buenísimo y que puedo ser campeón olímpico, pero no me dejan entrenar'", declaró Deferr sobre esta etapa con 10 años de edad. Afortunadamente para la gimnasia artística, para el deporte español y para él, decidió seguir adelante y continuar con su triunfal carrera.

El hecho de seguir con la gimnasia y no dejarlo pronto le dio su premio cuando, a las 12 años, se trasladó al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallés, donde conoció a Alfredo Hueto quien comenzó a entrenarlo, a controlar al Gervasio más rebelde y a sacar lo mejor de él. Con Hueto se especializó en suelo y salto, pruebas en las que fue "tiranizando" poco a poco a sus rivales gracias a que su centro de gravedad está muy bajo (actualmente mide 1'66m) y a la potencia de sus piernas. Paulatinamente los entrenamientos se fueron endureciendo para convertir a Deferr en una estrella de la gimnasia y a los 17 años se vio obligado a dejar los estudios para trasladarse a Madrid y entrenar siete horas al día.

Desde 1995, con 15 años, formó parte del combinado nacional junior pero dos años después, coincidiendo con su traslado a Madrid, fue convocado con la selección absoluta para disputar los Mundiales de Lausana. A principios de 1998 sufrió su primera lesión grave, la fractura del maléolo interior de su tobillo derecho pero gracias a un gran trabajo de recuperación llegó presto para el Campeonato de Europa Junior de San Petesburgo donde el conjunto español acabó cuarto y él ganó el oro en la modalidad de suelo.

En 1999 llegaría su primer gran triunfo absoluto, con tan solo 19 años. En octubre de este  año Gervasio Deferr fue convocado para los Mundiales de Tianjin (China) donde logró la plata en la modalidad de suelo, su prueba fetiche. El año siguiente, el 2000, sería el más exitoso de su carrera. En este año se disputaron los Juegos Olímpicos de Sydney, donde Deferr competiría en dos pruebas individualmente: suelo y salto de potro. El catalán tenía muchas esperanzas puestas en la primera de las modalidades, pero quedó apeado de la final al salirse de la pista en una diagonal. A pesar de este tropezón, logró su pase a la final de salto como sexto clasificado. El 25 de septiembre de 2000 Gervasio probó las mieles del mayor de los triunfos colgándose el oro en esta prueba de salto con una media de 9,712 puntos (9,800 en el primer salto y 9,625 en el segundo). Este año 2000 tuvieron lugar más logros para el de Premià, que alcanzó la plata en los Europeos de Bremen (Alemania) en suelo y se llevó dos preseas en la Copa Mundial de Glasgow (Reino Unido): el oro en suelo y la plata en salto.

Al igual que 2000 fue el mejor año para Gervasio, 2001 fue todo lo contrario. Una lesión en los hombros le impidió competir con normalidad y con el máximo rendimiento, y se vio obligado a operarse de ambos. Esto le obligó a estar año y medio parado para rehabilitarse. En 2002 volvió y en el mes de octubre se celebraron una prueba de la Copa del Mundo de París, donde logró el oro en suelo, y los Campeonatos del Mundo de Debrecen (Hungría) donde se llevó la plata en esta modalidad. También en ese mes se celebraron los Campeonatos de España de Vitoria, donde dio positivo en un control antidoping por cannabis y por ello la Federación Española de Gimnasia, en marzo de 2003, decidió sancionarle con tres meses de suspensión, del 7 de enero de 2003 hasta el 7 de abril de dicho año. Meses después, en julio de ese mismo año, la Federación Internacional de Gimnasia decidió retirarle las medallas logradas en París y Debrecen por el mismo suceso.

Los problemas alrededor de la figura del gimnasta crecían en este período de tiempo y durante 2003 unos dolores en la espalda complicaban los entrenamientos de Deferr. Los expertos y los medios hablaban del fin del Gervasio Deferr como gimnasta, pero el catalán no se rindió y llegó preparado a tiempo para los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. En la capital griega Gervasio cerró las bocas de aquellos que le querían retirar revalidando su oro olímpico en salto con una puntuación de 9,737, mejorando el registro que logró en Sydney (9,687 en el primer salto y 9,787 en el segundo).

En la siguiente olimpiada Gervasio no sufrió tantos problemas de lesiones ni escándalos públicos como el del cannabis, y en 2007 logró la plata en suelo en los Campeonatos del Mundo de Sttutgart (Alemania). Deferr estaba preparado para la cita olímpica de Pekín y quería lograr, por fin, una medalla en suelo, esa prueba que tantas alegrías le había dando en cualquier competición que no tuviera que ver con los cinco aros. En la capital china logró meterse en la final de suelo con el tercer mejor registro y en la final logró la tan ansiada medalla en esta modalidad, una plata con una puntuación de 15,775. No fue la medalla olímpica más valiosa a ojos del aficionado, que seguro que se queda con los oros de Sydney o Atenas, pero la sensación que transmitía aquel día Gervasio era que la presea que más satisfacción le produjo fue la de Pekín, por el hecho de haberla conseguido en suelo, en su prueba favorita.

En enero de 2011 Gervasio Deferr, con 30 años, anunció su retirada definitiva de la competición ya que, según palabras del catalán "no quería arrastrarse por los gimnasios". Ese mismo año fue condecorado, junto a Vicente del Bosque, con la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo. A pesar de ello, Deferr no ha abandonado la gimnasia.  Ahora mismo desempeña trabajos de entrenador en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallés, allí donde estuvo él entrenando durante cinco años, además de dirigir un club en el barrio de la Mina, donde traslada la gimnasia a niños de familias humildes. 


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