El Septiembre Negro de Munich 72




Una de las grandes tragedias de la historia del olimpismo que todavía impactan en nuestros días fue el asesinato a manos de un grupo terrorista palestino llamado "Septiembre Negro" de once atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich el 5 de Septiembre de 1972.

Los Juegos Olímpicos de Munich 1972 podrían haber sido recordados por muchos hitos deportivos, como por ejemplo las siete medallas de oro en natación de Mark Spitz, la inclusión del balonmano como deporte olímpico o la emocionante final de baloncesto en la que venció la URSS a Estados Unidos con una canasta en el último segundo. Sin embargo, en la memoria colectiva, estos Juegos Olímpicos quedarán para siempre marcados por el asesinato de once atletas israelíes en la por parte de terroristas palestinos.

Aquella noche del 5 de Septiembre sobre las cinco de la madrugada, un grupo de ocho hombres cruzaban la valla de la Villa Olímpica vestidos con chándal, pasando desapercibidos entre los vigilantes al considerar que se trataba de un grupo de deportistas que volvían de una noche de juerga por la capital de Baviera. Lo que a partir de entonces iba a ocurrir es algo que ya forma parte de la luctuosa historia olímpica. 

Uno de los secuestradores en la Villa Olímpica. Foto: Munich Times

Uno de los secuestradores en la Villa Olímpica. Foto: Munich Times

Los ocho terroristas se dirigieron al pabellón 31, donde se alojaban 20 atletas israelíes. En su asalto, al forcejear con la puerta de la entrada despertaron a varios de los atletas, dando tiempo a nueve de ellos a escapar por las ventanas. De los otros once restantes, dos de ellos morían al enfrentarse con los asaltantes, mientras los otros nueve eran tomados como rehenes. Comenzaban entonces largas horas de negociaciones entre los terroristas (que pedían un avión para salir de Alemania hacia Egipto y la liberación por parte del gobierno israelí de todos los palestinos encarcelados) y la policía alemana. 

El gobierno de Israel no aceptaba la petición de excarcelar a los palestinos, así que desde los mandos policiales alemanes se decidía aceptar la petición de los terroristas de volar hacia Egipto, donde también se llevarían a los rehenes, para desde allí seguir negociando con el gobierno israelí. Lo que no se esperaban los miembros de Septiembre Negro es que en el aeropuerto los alemanes les hubieran preparado una emboscada con francotiradores y aviones sin combustible. 

Una vez en el aeropuerto y cuando los terroristas palestinos se dieron cuenta de que estaban atrapados bajo una gran embosacada, éstos enloquecían y asesinaban a los deportistas israelíes, mientras que la policía alemana abatía a cinco de los terroristas. El balance total de muertos fue de once atletas israelíes (dos en la Villa Olímpica y nueve en el aeropuerto), cinco terroristas y dos policías alemanes.

Más allá de las consecuencias políticas que este acto tuvo entre ambos países y que aún llegan hasta nuestros días, la masacre de Munich 1972 perdura como una de las pocas ocasiones donde el espíritu olímpico se rompió de manera brusca y ha servido para que desde entonces la seguridad sea una de las obsesiones en cualquier competición deportiva y, especialmente, en los Juegos Olímpicos.


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