El primer “multi-medallista”




El piragüista asturiano cosechó tres medallas olímpicas entre los años 70 y 80
Herminio Menéndez paleando con la indumentaria del equipo español

Herminio Menéndez paleando con la indumentaria del equipo español

En los últimos tiempos el deporte español se ha acostumbrado a que un mismo deportista gane varias medallas olímpicas incluso en los mismos Juegos Olímpicos, como han hecho Joan Llaneras, Arantxa Sánchez Vicario, David Cal o, la última en lograrlo, Mireia Belmonte. Pero hubo un tiempo en el que esto era un sueño mucho más difícil de alcanzarlo y, gracias a Herminio Menéndez, este sueño fue más real.

Herminio Menéndez (20 de diciembre de 1953, Candás, Asturias) se enamoró pronto del piragüismo y comenzó a competir en este deporte con 12 años. Su sueño, como el de casi todo deportista, era participar en unos Juegos Olímpicos, y no tardó en cumplirlo. Con 18 años, en Munich 1972, debutó en una cita olímpica, en la que pasó con más pena que gloria. Su primer éxito no se haría esperar mucho y en 1975 lograba su primer y único título mundial, el oro en K-4 1000m en Belgrado junto a Ramos Misioné, Celorrio y Díaz Flor. Ese mismo año y en esa misma cita Menéndez logró el bronce en K-1 4x500m.

Estas eran buena sensaciones para los españoles de cara a los Juegos Olímpicos de Montreal 1976. Herminio y el resto de componentes del equipo español de K-4 1.000m rozaron el oro, ya que quedaron a 25 centésimas de los soviéticos, campeones olímpicos. Después de este éxito llegaron los años más prolíficos en cuanto a medallas para el palista de Candás. En los Mundiales de Sofía de 1977 logró dos bronces en K-4 500 y 1000m, al año siguiente en los Campeonatos del Mundo de Belgrado cosechó una plata en K-4 500m y un bronce en 1000m y en 1979 en Duisburgo se llevó el bronce en K-2 1000m.

Este fue un momento clave, ya que el K-4 dejó de ser olímpico para dar este estatus al K-2, es decir, los cuartetos dejaban paso a las parejas en las modalidades olímpicas. En Moscú 1980 se estrenaba este nuevo sistema y a Herminio Menéndez no le vino nada mal. En la capital soviética logró dos preseas olímpicas, una plata en K-2 500m junto a Guillermo Del Riego y un bronce en K-2 1000m con Ramos Misioné como compañero. Muchos creen que este doble éxito del asturiano debería de valorarse menos debido al boicot de los soviéticos a los países occidentales, pero también es cierto que en las competiciones de piragüismo estaban los mejores.

Estas dos medallas en tierras soviéticas fueron prácticamente sus últimos grandes éxitos a falta del bronce en el Mundial de Belgrado 1982 en K-2 1000m. Menéndez compitió en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, donde no tuvo una actuación destacable y, tras ello, se retiró. A partir del momento de su adiós a la competición, Herminio se dispuso a vivir el deporte desde otro prisma. Fue dirigente en el COE, vicepresidente de la Federación Española de Piragüismo, asesor en el CSD y tuvo la suerte de ser uno de los últimos relevistas de la antorcha en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Posteriormente ha pasado por la directiva del Sporting de Gijón y del Sevilla CF, siendo ahora mismo agente de futbolistas.


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