El abejorro de Barcelona




Arantxa Sánchez Vicario ha sido la tenista más prolífica de la historia de España, con grandes actuaciones tanto en el circuito como en las citas olímpicas

Arantxa Sánchez Vicario en los últimos instantes de su carrera. Foto: Bill Mitchell (CC)

Arantxa Sánchez Vicario en los últimos instantes de su carrera. Foto: Bill Mitchell (CC)

El tenis está siendo uno de los deportes más seguidos en España en los últimos años gracias a grandes jugadores como Rafa Nadal, David Ferrer, Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyá, etc. que han logrado diversos éxitos con la raqueta y han logrado colocarse el sobrenombre de “La Armada” en referencia al conjunto de todos los tenistas españoles. Pero hubo una época en la que el tenis era muy seguido en nuestro país pero en el que la batuta no la llevaban los hombres, sino las mujeres, especialmente Conchita Martínez y la gran Arantxa Sánchez Vicario.

Arantxa Sánchez Vicario nació el 18 de diciembre de 1971 en Barcelona en el seno de una familia que respiraba tenis por los cuatro costados y siendo hermana de Marisa, Emilio y Javier Sánchez Vicario, todos ellos tenistas, los dos hombres con más éxito que su hermana. Siguiendo los pasos de sus hermanos, con 4 años comenzó a practicar el deporte de la raqueta y diez años después, en 1985, llegó a ser profesional y ganar el Campeonato de España, con la temprana edad de 13 años. El “abejorro de Barcelona”, apodo con el que se le conocía, no tardó en dar sus primeras alegrías al deporte español. En 1989, con una adolescente Arantxa que tan solo tenía 17 años y era la número 10 del mundo, derrotó a la todopoderosa Steffi Graf en la final de Roland Garros y se alzó con su primer Grand Slam. Con esta victoria, la catalana batió un récord, ya que se convirtió en la tenista más joven de toda la historia en ganar en la tierra batida de París, aunque este reconocimiento solo le duró un año, lo que tardaría la serbia Monica Seles en alzarse con el título parisina con 16 años. A partir de este día muchos comenzaron a considerar los partidos entre la alemana Graf y la española como un gran duelo clásico del tenis, por el gran nivel de ambas raquetas.

Sánchez Vicario se ganó pronto el respeto de sus rivales en el circuito WTA y poco a poco siguió labrando una carrera exitosa. En 1991 Arantxa formó parte del equipo español que logró ganar la Copa Federación, la primera de las cinco que lograría la barcelonesa en 1993, 1994, 1995 y 1998. Antes, en 1990 ya había formado parte del equipo ganador de la Copa Hopman, que volvería a ganar en 2002.

En los Juegos Olímpicos de Barcelona llegaría otro de sus grandes momentos. La española ya había debutado como olímpica en Seúl 1988, donde había sido eliminada en primera ronda del cuadro individual. En la Ciudad Condal Arancha, motivada por el hecho de jugar en casa, mejoró su participación en tierras coreanas sobremanera. En el cuadro individual llegó a semifinales donde la eliminó la estadounidense Jennifer Capriati, que posteriormente ganaría el oro imponiéndose en la final a Steffi Graf, y en el cuadro de dobles logró la plata junto a Conchita Martínez.

Tras la cita olímpica de Barcelona llegaría la etapa más prolífica de la carrera de Arantxa. En 1994 logró ganar nada y nada menos que ocho torneos, incluyendo entre ellos dos “grandes”: su segundo Roland Garros y su primer y único US Open. En 1995 le faltó suerte y llegó a las finales del Open de Australia y Wimbledon, repitiendo final en la hierba británica al año siguiente, pero sin conseguir la guinda del triunfo.  En la categoría de dobles había logrado su primer Grand Slam ya en 1992 junto a Helena Sukova en el Open de Australia, pista donde repitiría éxito en 1995 junto a Jana Novotna y un año después formando pareja con Chanda Rubin. En Estados Unidos también logró dos títulos en dobles en 1993 y 1994, formando pareja con Helena Sukova y Jana Novotna respectivamente. Esta última también sería su compañera de viaje en el triunfo en Wimbledon en 1995. Paradójicamente, el único Grand Slam de dobles que se le resistió fue Roland Garros, torneo en el que más destacó la barcelonesa durante toda su carrera y en el que en la modalidad de dobles solo logró alcanzar la final en dos ocasiones, en 1992 y en 1995.

En 1995 logró alcanzar el primer puesto del ranking WTA, el cual mantuvo durante 12 semanas. Este éxito coincidió con el primer puesto también en el ranking de dobles, algo que hasta ese momento solo había logrado una tenista, la mítica Martina Navratilova en 1987 y que posteriormente reeditarían Martina Hingis, Lindsay Davenport y Kim Clijsters.

En 1996 regresó a unos Juegos Olímpicos para repetir los resultados de Barcelona, pero de forma inversa. Logró la plata en individuales, perdiendo la final ante la local Lindsay Davenport y en dobles llegó a semifinales y logró el bronce junto a Conchita Martínez. Tras esto la carrera de la barcelonesa ya iba un poco cuesta abajo, aunque en 1998 logró su tercer Roland Garros individual. En el año 2000 fue olímpica por cuarta vez en su carrera en la cita de Sydney, donde perdió en cuartos de final en categoría individual y alcanzó la segunda ronda en dobles.

En 2002 “el abejorro de Barcelona” anunciaba su retirada, aunque como los grandes del deporte mundial como Michael Jordan o Michael Schumacher, regresaría para dejar su último granito de arena al tenis. La cita fueron los Juegos Olímpicos de Atenas, donde formó pareja con Anabel Medina, participando así en su quinta cita olímpica, aunque cayó en la primera ronda.

Recientemente, Arancha ha vuelto al mundo del tenis como capitana del equipo español de Copa Federación. La barcelonesa ha sido la mejor tenista de la historia de nuestro país y una de las mejores de la historia en general. En 1998 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes y poco antes de anunciar su retirada, en 2001, recibió la Gran Cruz de la Real Orden del Mérito Deportivo.


1 Comentario

  1. petarda dice:

    tenia un juego muy mediocre, y como persona idem. se ha marchado por la puerta de atras y no parece que las jugadoras sientan mucho su perdida. Conchita ha vuelto a la fed cup llenando de ilusion con su sabiduria, profesionalidad y humilda.

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