Casta y raqueta, una mezcla explosiva




Con 13 Grand Slam ganados y un oro olímpico, Rafa Nadal es unos de los mejores tenistas de la historia
Rafa Nadal en la tierra batida de Roland Garros. Foto: Yann Caradec (CC)

Rafa Nadal en la tierra batida de Roland Garros. Foto: Yann Caradec (CC)

Cada vez que uno de nuestros deportistas es protagonista de una gran gesta siempre se produce un debate sobre cuál es el más grande de la historia. Aparecen muchos nombres y muchas disciplinas, pero muchos coinciden en una persona, Rafa Nadal, no solo por sus éxitos profesionales, sino por los valores que promueve cada vez que salta a la pista, con los que se ha ganado el aprecio de todos los amantes del deporte.

Rafa Nadal comenzó desde niño a practicar todo tipo de deportes, pero destacaba especialmente en tenis y, bajo la batuta de su tío Toni Nadal, comenzó a especializarse en el deporte de la raqueta. El manacorí fue quemando etapas y pronto se vio que era una gran promesa del tenis ya que con tan solo 15 años debutó en un partido oficial ATP, con lo que se convirtió en el jugador más joven en lograr dicha marca y, no contento con ello, venció en dos sets al paraguayo Ramón Delgado (6-4, 6-4).

Un año después, en 2003, debutaría en sus dos primeros Grand Slam. Primero lo haría en Wimbledon, donde llegó a tercera ronda tras vencer a Mario Ancic y Lee Childs, y más tarde en el US Open, donde llegó a segunda ronda tras derrotar a Fernando Vicente. El año de su explosión fue 2004, cuando Nadal contaba con 18 años. En esa temporada logró su primer torneo ATP en Sopot (Polonia) y, sin duda, se le conoce por derrotar a Andy Roddick en la final de Copa Davis para acercar a España a su segunda ensaladera.

A partir de este momento, Nadal ha sido un ciclón. En 2005 ganó el primero de sus 8 Roland Garros, con tan solo 19 años, con lo que pasó a ser el vencedor más joven en la tierra parisina. Lo ganó de forma consecutiva cuatro veces, desde 2005 a 2008, en 2009 cayó en cuartos y en 2010 volvió a ganarlo y desde entonces no sabe lo que es perder en la capital francesa.

Pese a su dominio de la tierra batida, le costó encontrarse a gusto en otras superficies. En 2006 y 2007 llegó a las finales de Wimbledon, pero Roger Federer fue mejor que él, pero al año siguiente Rafa se sobrepuso y consiguió vencer en la hierba londinense. Pocos meses después de vencer en tierras británicas, lograría el oro olímpico en Pekín tras vencer en la final al chileno Fernando González. El año lo cerró ganando el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, que reconocía su gran trascendencia tanto deportiva como extradeportiva.

Su primer triunfo en un Grand Slam de pista dura llegaría en 2009 en el Open de Australia, único gran torneo que se llevaría en ese año aciago marcado por sus dolencias en la rodilla. El año de su reaparición, 2010, fue el mejor hasta el momento de su carrera. Además de Roland Garros, ganó su segundo Wimbledon y su primer US Open, con lo que completaba el Grand Slam, es decir, ganar los cuatro grandes torneos. Desde entonces ha sido una vez finalista en Wimbledon, otra en Australia y otra en el US Open, torneo que se adjudicó hace escasos meses en la pista neoyorquina.

Además, ha ganado 26 Masters 1000, con el 2013 como año más productivo, en el que ha ganado cinco torneos de este calibre. Su pista más proclive es Montecarlo, en la que ha ganado 8 veces consecutivas, desde 2005 a 2012, pero este año cayó en la final ante Djokovic. Otra cancha que se le da especialmente bien es la de Roma, en la que ha alzado el trofeo de campeón en siete ocasiones.  El único talón de Aquiles de este gran deportista es el Masters Cup, en la que tan solo ha logrado llegar a la final una vez, en 2010, en la que cayó derrotado ante Roger Federer.

@daniglezlopez


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