PREVIA: Leyendas bajo amenaza




La sublime actuación del atleta Bolt y el nadador Phelps en Pekín hace pensar en que vuelvan a ser los reyes de los Juegos. Blake, Lochte y su propio pasado son su gran amenaza

Todas las ediciones olímpicas han tenido sus reyes y Londres no será menos. Los buscará desde el viernes con la larga sombra de Pekin amenazante. La cita china encumbró a dos deportistas tan sublimes que el reto de superarlos se antoja una heroicidad.  Michael Phelps y Usain Bolt llevaron hace cuatro años los Juegos hacia la ciencia ficción. Ningún atleta en la historia había ganado ocho medallas de oro en los mismos Juegos y el nadador de Baltimore lo consiguió con seis victorias holgadas y dos milagrosas, casi imposibles a pocos segundos de la resolución, impulsadas por la magia que envolvió el Cubo. Si lo de Phelps era difícil, nadie esperaba la exhibición de Bolt, tres victorias y tres récords mundiales en las pruebas de velocidad con una superioridad casi insultante. Ni el mejor Carl Lewis, capaz de acumular cuatro oros en los mismos Juegos, fue capaz de volar tanto.

Al estadounidense y al jamaicano les persigue la sombra de su propio brillo. Sus días en Pekin resultaron tan sobrecogedores que la exigencia para que vuelvan a sorprender puede tornarse insoportable. Por si fuera poco, dos rivales de su propio país prometen complicar su camino triunfal. Yohan Blake ha corrido en una centésima menos que Bolt en 100m (9,75s por 9,76s) y tres menos en 200m (19.80s por 19.83s) batiéndolo en ambas pruebas en los campeonatos jamaicanos. A simple vista de ranking, el compacto joven de 22 años, y campeón mundial del hectómetro en Daegu tras la salida falsa del relámpago, es el favorito. Juntos acometerán un relevo que promete romper las barreras, pero por separado, de Bolt se espera lo máximo en un clima, el de Londres, no tan propicio para los récords de velocidad como la capital china. Desde 2009, Bolt no bate un récord. Una leve lesión hace unas semanas le obligó a renunciar a Mónaco. Si es una estrategia para concentrarse en brillar en Londres o no, es una incógnita por desvelar.

Para Phelps, 27 años, Londres será la despedida olímpica en sus cuartos Juegos. Lejos de una entrañable retirada tranquila, el de Baltimore, después del anticlímax posterior a su hercúlea hazaña pekinesa, está preparado para competir en siete pruebas, las mismas que hace cuatro años con la salvedad de los 200 metros libres, con la mejor marca del año en tres de las cuatro carreras individuales, las dos de mariposa, su reino, y los 200m estilos. En los 400m, la prueba larga que prometió abandonar, el favorito es Ryan Lochte. Las dos competiciones de los estilos, en cualquier caso, serán el escenario de un duelo muy ajustado.

Juntos, Phelps y Lochte, no un novato sino una realidad de casi 28 años y ya seis medallas olímpicas y doce cetros mundiales, lucharán por los relevos. El 4×100 libre, uno de los milagros de Pekin para Phelps, parece el reto más complicado. Imposibles los ocho oros y lejos de decorarlos con récords mundiales como en el Cubo tras el caos de marcas imposibles que propiciaron los bañadores en el mundial de Roma, al de Baltimore se le exige un reto más que asequible. 16 medallas olímpicas después, 14 de ellas de oro, le bastará subir tres veces más al podio en el cajón que sea para convertirse en el deportista olímpico con más medallas, superando las 18 que la gimnasta Latynina (solo 9 de oro) consiguió hace medio siglo.

Más allá de los mitos

Tras el foco de los reyes, otros esperan destacar en Londres. Es el caso de la estadounidense Missy Franklin, espaldista destacada que busca las siete medallas en la piscina con las pruebas de crol como gran hándicap. El atletismo busca nuevos talentos en el fondo sin la presencia de Haile Gebrselassie y el preocupante estado de forma de Kenenisa Bekele, quién no podrá repetir su doblete pekinés, participando solo en los 10.000m. El británico Mo Farah lo tiene difícil ante la legión africana. Más propicios se auguran los Juegos para David Rudisha, amo y señor de los 800m, aunque el récord mundial en carreras de este tipo se antoja complicado. Yelena Isinbayeva busca su tercer oro olímpico en pértiga en el momento más dubitativo de su carrera y Blanka Vlasic, un talento, no se podrá quitar la espina de Pekin en la altura.

Natación y atletismo aparte, las estrellas también quieren ser de otros deportes. El japonés Kohei Uchimura es el gran favorito en el concurso individual de gimnasia. El de las chicas, duelo rusoamericano entre Viktoria Komova y Aliya Mustafina y Jordyn Wieber y Gabrielle Douglas, parece mucho más abierto a una nueva estrella. En vela, el local Ben Ainslie busca su quinta medalla olímpica, la tercera en la clase Finn. Ni compitiendo en su propio país estará tan exigido como el pez estadounidense y el rayo jamaicano, dos leyendas vivas amenadas por la grandiosidad de su reciente pasado.


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