DÍA VIII. RESUMEN: Hasta siempre, Michael




Michael Phelps se despide de la piscina con otro oro en 4x100m estilos. Tres oros para Gran Bretaña en atletismo. Cuatro diplomas para España, que no sumará medallas en tenis por primera vez en 24 años. Mañana, la mejor final posible de 100m

La natación despidió al gran mito de su deporte, Michael Phelps, quién tras un inicio dubitativo sale de Londres con cuatro medallas de oro, dos individuales y dos en conjuntos y dos platas, una medalla que el tiburón de Baltimore desconocía hasta ahora. Se va para siempre, o eso dice, con 22 metales, tantos como los que España ganó en su momento culmen, Barcelona 92, y más, muchos más, oros, 18. Casi perfecto. El pez se enfrentaba en la capital británica a un reto difícil, lograr la motivación necesaria para ganar cuando lo has ganado todo y acercarse a lo insuperable, los ocho oros que ganó en Pekin, su cénit deportivo. Evidentemente, los números de 2012, con un Phelps más veterano, son más modestos. Pero su hazaña entrará con letras de oro en los libros del olimpismo. El deportista con más medallas y con más oros de siempre en los Juegos, quizá el mejor de la historia del deporte, un reto heróico, sideral, que tardará décadas, quizá más, en superarse. Inmortal Phelps.

Se va Michael y llega Bolt, paseando en la primera ronda de los 100m, un juego de máscaras entre los favoritos entre sensaciones y marca. Bolt dejó quizá las mejores, 10,09s, novena marca total pero con la sensación de se guarda más de la mitad de sus fuerzas. También dejaron una gran impresión Gatlin, 9,97s cómodos y Bailey, mejor marca con 9.88s. Blake, el gran rival, clavó los 10s aunque no pareció andar tanto como Bolt. Los purasangres de la velocidad se enfrentarán mañana por la tarde a las semifinales antes de la gran cita (22:50), la que quizá sea la mejor carrera de la historia, con el récord mundial temblando, condiciones climatológicas aparte. Hombres rápidos aparte, Gran Bretaña vivió un día mágico. Mo Farah derrotó en los 10.000m a Bekele y a Rupp, el blanco que desmintió las teorías sobre fondos y colores, Ennis el héptatlon y Rutherford la final de longitud más pobre en años, al alcance de los españoles que no estuvieron. Fraser se proclamó reina de la velocidad, como en Pekin, con un marcón, 10,75s y seis atletas por debajo de 11.

Para España fue un día de diplomas y desengaños. El tenis no sumará medallas por primera vez desde su implantación en su época moderna, en Seul 88. Ferrer y Feliciano no supieron ganar el primer set y fueron arrasados en el segundo por los franceses. Se conformarán con ser cuartos, como Fátima Gálvez, quizá la mejor opción en tiro, contenta con su quinto puesto. Más sorprendentes fueron las clasificaciones de Miguel Ángel López, agradabilísimo quinto en 20km marcha, chino y no ruso, como se esperaba y de Ainoa Murúa, séptima en triatlón. Una buena colección de resultados que no engordan el medallero, lo único que parece agradar a España tras años de vacas gordas. El baloncesto, el único equipo español invicto hasta ahora, perdió y la final pasa por una triquiñuela fea, pese a estar ya en cuartos, como el waterpolo y el balonmano, que ganaron con autoridad. Lejos de los sinsabores españoles, el día tiene otros dos protagonistas, Yang Sun, el mejor fondista de la piscina y las Williams, en plena vorágina de éxitos olímpicos en tenis.


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