¿Seven, o no Seven?




Tras el congreso anual del COI celebrado en octubre de 2009 en Copenhague, se estableció el deporte de Rugby Seven como olímpico de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro en 2016, una decisión esperada por muchos desde hace décadas.

Pero para toda decisión, se ha de hacer una reflexión. ¿Por qué ha de ser Seven y no Rugby XV? La respuesta de cantidad de predicadores expertos en el tema es que la modalidad del seven es vistosa, rápida y dinámica, y a demás, para países con menos capacidad deportiva, sería mucho más fácil formar un equipo más o menos competitivo.

La vistosidad que caracteriza al seven frente al XV hace referencia sin duda a lo acogedor que queda el campo de 100×70, con la reducida cantidad de 14 jugadores en juego.

La rapidez del juego es algo a destacar. Los 14 minutos que dura un partido, tiempo perfecto para un calentamiento en XV, ofrecen al espectador unos instantes fugaces de juego de lo más emocionantes. En tan poco tiempo, el peso de la suerte es quien definitivamente hace inclinarse la balanza del lado de uno u otro equipo.

Se dice dinámico, pero qué dinamismo ha de tener el seven, si es “rugby” sin rugby. Donde queda el concepto de juego olvidándonos de funciones como las de las segundas y terceras líneas. ¿Dónde dejamos el trabajo físico en el ruck?, ¿qué hacemos con nuestros mejores placadores y pescadores?  Sin esto, no es Rugby. No lo es pues los grandes de este deporte no tienen cabida en las funciones del seven. Un Rugby sin Richie McCaw, Jerome Kaino, Imanol Harignordoquy, Paul O`Conell o Sergio Parisse, no es rugby.

Al respecto de la facilidad para formar un equipo de seven, es un punto positivo, pues diversas naciones podrían formar equipo de seven, y en ningún caso llegar a convocar un equipo de Rugby XV. De esa manera, llevas al rugby olímpico al término de “pachanga olímpica”. Esto sucede cuando los jugadores talentosos y ambiciosos de un deporte con un alto nivel de profesionalización, como es el Rugby XV, acuden a una preparación olímpica en Seven carente de toda seriedad y disciplina. Llegará 2016, y Nueva Zelanda, Australia, y demás peces gordos del Rugby, acudirán a las series mundiales con sus Dream teams, formados por jugadores del XV, como Will Genia, Quade Cooper o Aaron Cruden, que por esas fechas estarán en plena madurez deportiva. Ese será el perfil de un torneo olímpico con equipos talentosos y sin preparación, y equipos bien preparados y sin calidad entre sus filas.

Ya tenemos el ejemplo del futbol como “pachanga olímpica”. Años de olimpismo mostrándonos torneos lamentables en los que no tenemos a los mejores y podemos idolatrar a Juan Román Riquelme mientras lleva el balón paseando hasta la portería.

Hasta ahora el Rugby XV es quien lleva la voz cantante frente al Seven, y es difícil que algún día sea al contrario. La preparación preolímpica comenzará para muchos tras 2012, otros esperarán más, y otros como España ya han comenzado. La cuestión es que nos depararán estos cuatro años previos al debut olímpico del Seven, donde presumiblemente Fidji acuda con el proyecto más serio, preparado, unido y disciplinado, que brillará sobre los demás en el torneo olímpico siendo sin duda el rival a batir.


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