Una buena segunda parte no fue suficiente contra Rusia




El sábado se celebró el primer encuentro de España en el Campeonato Europeo de Naciones. Daba comienzo la segunda vuelta de éste torneo bianual contra Rusia. El resultado del partido acabó en 25 a 28, por lo que los españoles consiguen un punto bonus que lo aupa a la quinta posición, pero que les deja sin posibilidades reales (aunque sí matemáticas) de conseguir llegar a la tercera plaza, la que daría derecho a la repesca del Mundial de Inglaterra de 2015.

Imagen obtenida de la web de la FER

Pablo Feijóo, medio melé español, consiguió el primer ensayo de los leones.

Los hombres de Santiago Santos saltaron al césped del Central ordenados, aguantando a los delanteros rivales en las fases estáticas y defendiendo correctamente tanto las jugadas de delantera como las abiertas a los tres cuartos. A los 20 minutos el marcador empataba 3, con un golpe a palos conseguido para los rusos por su apertura Yuri Kushnarev y por Peluchón para los nuestros. Pero pronto llegaría el primer error con consecuencia fatal para los del XV del León: una patada bien cubierta por Kushnarev lo dejaba sólo en la zona de marca. Él mismo se encargaría de transformarla y apenas unas jugadas después llegaría otro ensayo del ala ruso Ostrokov, también pasado por el apertura del Kuban Krasnodar.

Con dos nuevos golpes de castigo anotados por el 10, el resultado de 3 a 23 en la primera media hora de juego parecía que acabaría en tragedia para el conjunto local, pero nada más lejos de la realidad. España despertó y comenzó a carburar en fases de delanteros. Fue en la salida de una melé del ocho español, Federico Negrillo, que dejó para Feijóo que con un giro entró solo para marcar el primer try de los de rojo. Peluchón no logró transformarlo, por lo que se llegó al descanso con 11 a 23 y sobre todo con unas sensaciones muy buenas de cara a la segunda parte.

Tras la reanudación, los leones salieron a morder: dominó a Rusia en todo y el juego se trasladó a su campo. La salida del medio melé Rouet por Feijóo dio un aire nuevo al combinado patrio. España conseguía encadenar varias fases consecutivas y en una de esas Sempere llegó a ensayar, pero la jugada quedó invalidada por haberse cometido un pase adelantado. El ensayo se quería, se rozaba y se merecía. Matt Cook lo posó y Peluchon lo consiguió los puntos extra: 18-23 a falta de menos de 20 minutos,  pero de nuevo la fortuna estaba del lado de los rusos: su apertura y pateador, la bestia negra de los españoles, interceptó un pase en su propia 22 y, corriendo todo el campo, posó el oval en la zona de marca local. No logró materializarlo, por lo que el marcador reflejaba 18 a 28.

El varapalo anímico para los leones resultó evidente, pero se vinieron arriba aupados por el empuje de los 6.000 espectadores que se encontraban en el Central de la Complutense de Madrid. Tras una jugada de delantera, Gautier Gibouin consiguió otro ensayo para la  alegría de la grada y Peluchon se encargó de transformarlo. Con tan sólo tres puntos de diferencia, los Osos tuvieron un golpe a palos centrado pero lejano. Kushnarev ya estaba en el banquillo y la patada fue errada. Tras recibir el balón, los de Santos montaron un rápido contraataque que podría haber supuesto la culminación de la remontada. Pero en este caso la épica no estaba de parte de los ibéricos y, tras un maul, los rusos recuperaron y patearon el balón fuera. El árbitro, el escocés Lloyd Linton, podría haber dejado continuar el juego ya que era posesión española, pero decidió pitar el final.

Sabor agridulce para los locales: buenas sensaciones sobre todo en la segunda parte en la que dominaron a su rival en todo, incluso en el aspecto físico. Dos errores puntuales en el primer tiempo que salieron muy caros, además de algún que otro error de nuestro pateador al pie contrastado por la casi infalibilidad de su homólogo ruso, condenaron a la selección. Ahora, despiertos del sueño mundialista, toca lograr la salvación. Gran parte de las opciones pasan por ganar a Bélgica el próximo fin de semana. Mismo escenario, pero esperemos que distinto final.


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