Un histórico Murray se corona en su propia casa




Andy Murray se proclamó este domingo campeón olímpico y acabó con su maldición particular tras caer en sus anteriores cuatro grandes finales. Esta vez el escocés fue muy superior a su rival, ni más ni menos que el suizo Roger Federer, al que derrotó por un abultado 6-2, 6-1, 6-4.

Es, sin duda, una de las mayores palizas que se ha llevado Federer en su carrera, probablemente la mayor en hierba. No sólo por el resultado, sino por el trancurso del juego. Murray no dió opción al suizo en ningún momento, algo impensable en un lugar tan emblemático como el All England Club. Esta vez el jardín de Federer fue todo un paraíso para el británico.

El primer set comenzó con un Federer en aparencia mejor asentado en la pista, poniendo el problemas a Murray. Sin embargo, el escocés se restableció para dar el primer golpe de efecto en el sexto juego, rompiendo el saque a su rival. Federer cayó en una espiral de errores ante un Murray pletórico, cediendo nada más y nada menos que nueve juegos consecutivos. Locura en la central.

Andy Murray. Foto de Su-May

Andy Murray. Foto de Su-May

 

Reedición de Wimbledon con distinto guión

 

Sin en la final del Grand Slam británico, el suizo sacó los galones y consiguió superar al Murray, aquí fue el británico quién no mostró debilidad en ningún momento. Ganaba 6-2 y 6-1, pero ante el mejor de la historia es vital no descuidarse y mantener la cabeza fría.

Con ello, Murray siguió concentrado en su objetivo y rompió el saque el Federer en el quinto juego del tercer set. El escocés daba la puntilla al suizo y acariciaba el oro con la palma se su mano. Cerró el choque con 6-4 en el que fue el parcial más igualado.

De esta manera, Andy Murray por fin da ese pasito adelante para progresar en su carrera: ganar un gran torneo. Federer, por su parte, dice adiós prácticamente a  uno de los pocos retos que le faltaba alcanzar, el oro olímpico. 


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