Theresa Zabell – “Sueño todos los días con que Rogge diga el nombre de Madrid”




Hoy celebra con nosotros, nuestro especial aniversario, una figura que lleva ligada al mundo del olimpismo español desde hace más de 25 años ella es, Theresa Zabell. Theresa ha sido campeona olímpica dos veces, ha vivido la amargura de no ir a unos Juegos Olímpicos y ahora vive ligada al COI y a la candidatura de Madrid 2020. Por ello no dudamos en contar con ella para este especial aniversario de SomosOlimpicos, para el cual Theresa aceptó respondernos muy amablemente a unas preguntas para conocer más a fondo como los Juegos Olímpicos han cambiado y siguen cambiando su vida. Les dejamos con un perfil sobre la gran Theresa Zabell elaborado a raíz de las experiencias que contó a SomosOlimpicos para este especial sobre “Los Juegos que cambiaron mi vida”.

zabelTheresa Zabell, nació en Ipswich (Reino Unido) un 22 de mayo de 1965. Nació en el Reino Unido pero desde muy pequeña se fue a Malaga, ciudad adoptiva de nuestra protagonista que se siente malagueña de corazón, como ha declarado en varias ocasiones. También desde muy pequeña se inició su pasión por la vela, el deporte que la llevaría a la gloria.

Su primer gran campeonato lo consiguió en 1985 lo hizo ganando el mundial de la clase Europa. Una disciplina de la vela olímpica en la que se inició nuestra protagonista desde los 14 años cuando ya dominaba este tipo de barcos. Así comenzaba una exitosa carrera que debería haber llevado a Theresa a tener su primera experiencia olímpica en Seúl 1988, pero por una extraña decisión de los órganos federativos se le niega este debut olímpico. Un situación que dejó a Zabell: “Frustada, sobre todo por la falta de explicaciones” ya que según la propia protagonista “Con diálogo todo se puede entender”. Pese a merecerlo deportivamente, Theresa no estaría en Seúl, una situación que le pesó mucho y la dejó muy tocada ya que según nos contó “Al principio pensó en dejarlo todo, pero luego salió la deportista que llevaba dentro y no me dejó”. Cómo dice el refrán lo que no te mata, te hace más fuerte y por ello Zabell tenía claro que seguiría en el siguiente ciclo olímpico ya que: “Tenía que demostrar que podía y que no iba a desperdiciar la oportunidad de unos Juegos en casa”.

Pasado el mal trago de no ir a Seúl 1988, tocaba centrarse en el siguiente ciclo olímpico, el que llevaría a nuestra protagonista a los Juegos Olímpicos en casa, en Barcelona. Este ciclo olímpico siguió plagado de éxito para la española que ampliaría sus miras y sus triunfos, pero cambiando de clase ya que Theresa pasó de la clase Europa a la clase 470, una clase en la que le acompañaría Patricia Guerra. El cambio de una categoría individual a una por pareja es algo normal ya que según Zabell “A medida que vas madurando buscas retos técnicamente más exgentes que en la vela olímpica son los barcos dobles”. Sobre su compañera cree que tuvo mucha suerte ya que “nos compenetramos a la perfección”. Esta pareja tendría unos años plagados de triunfos, éxitos y grandes momentos en la clase 470. Su primer éxito en esta nueva clase, la 470, fue el Campeonato de Europa de 1991, al que se le unieron los oros en 1992 en los campeonatos tanto europeo como mundial. Un palmarés impresionante que le llevaría a su sueño, a los Juegos Olímpicos de 1992.

Llegó la cita de Barcelona y Theresa se sentía una privilegiada ya que según ella misma “Un deportista sueña con ir a los Juegos, pero pocos lo pueden hacer en casa”. La experiencia fue muy especial también para Theresa ya que como el resto de la delegación española quería contribuir al éxito de los Juegos y de un país a través del deporte. Eso sí, pese a la ganas y la ilusión, la competición no fue fácil y todo se vivía con mucha tensión. Una tensión que aumentó tras la descalificación del primer día ya que tras esto y en palabras de la propia regatista “Sólo podíamos ganar la medalla si todo salía perfecto y se alineaban los astros”.

Pero este alineamiento y esta perfección salió y el 27 de Julio de 1992 Theresa Zabell y Patricia Guerra tocaban la gloria olímpica y se proclamaban campeonas olímpicas y para poner la guinda al pastel lo hacían en España. Todo un marco perfecto para la pareja de regatistas, aunque al preguntarle a Theresa por sus pensamientos en el podio durante la entrega de medallas, la respuesta es la siguiente “fue una sensación de quitarte un gran peso de encima” Esto viene dado porque desde el principio sintieron una gran presión ya que se les había colgado el cartel de favoritas por su grandísimos resultados en 1991 y 1992, por ello Zabell destacó el gran peso que es este cartel de favoritas.

Pero los éxitos de la gran Theresa Zabell no terminan aquí, ya que tras Barcelona 1992, comenzaba otro nuevo ciclo olímpico, el que la llevaría hasta Atlanta 1996. Este nuevo ciclo olímpico trajo cambios en la vida deportiva de la deportista malagueña. Esta vez Theresa no cambió de clase olímpica pero sí cambió de compañera Begoña Vía Dufresne sustituyó a Patricia Guerra como compañera en el barco. El cambio de compañera no frenó los grandes resultados y en este ciclo olímpico consiguieron juntas dos campeonatos mundiales y otro europeo, cerrando la guinda al pastel con el oro en Atlanta 1996, algo que no es fácil ya que como bien dice Theresa “Llegar a lo más alto en un ciclo olímpico es poco tiempo” pero la compañera no era ninguna novata ya que había competido ya con lo que no partían de cero. Además la relación al igual que con Patri fue muy buena y desde el primer día se encontraron muy bien.

 Una gran relación que les llevó a Atlanta 1996, unos Juegos que según nuestra protagonista “Atlanta fueron unos Juegos muy difíciles por muchas razones y no parecía unos Juegos al estar alejadas de Atlanta y del resto de los deportes”, pero pese a todo se queda lo bueno ya que “al final se consiguió el objetivo”.

Theresa ya llevaba unos Juegos a las espaldas, pero Begoña debutaba en Atlanta, al preguntar por este hecho y por el papel de la veterana Zabell volvemos a ver muchas buenas palabras sobre Begoña a la que considera “una compañera excepcional”. Al hablar de la relación durante los juegos la respuesta es clara mutua ayuda: “la ayudé en todo lo que pude y ella también me apoyó a mi”

La competición fue dura, al analizarla Theresa nos habló de “días muy largos, muchos nervios y físicamente agotadores”, aunque con esa mentalidad que siempre ha mostrado de sacar el lado bueno de las cosas, Theresa se queda con “los buenos recuerdos, por ejemplo, las regatas que nos salieron bien y nos permitieron encarrillar la medalla” y sobre todo recuerda una, la regata final que “fue espectacular”

Esta vez Theresa nos cuenta que sí tuvo grandes recuerdos en el podio y que se acordó de “toda la gente que me ha ayudado a conseguir ese sueño, algunos presentes y otros no”.

Tras las dos medallas de oro olímpicas y retirarse del deporte, Theresa siguió ligada al deporte pero pasó de la parte deportiva a la parte organizativa ya que se convirtió en 2007 en vicepresidenta del COE. Theresa nos dice que una de sus motivaciones para dar este paso fue “devolver al deporte una pequeña parte de lo mucho que me ha dado”. Sobre España dijo que es “un referente en el mundo del Olimpismo”.

Theresa también está involucrada en la candidatura de Madrid 2020, de la cual es CEO. Es una de las figuras que más está luchando porque Madrid sea ciudad olímpica. Una situación que al igual que Barcelona 1992 cree que dará un salto de calidad a la sociedad española. Para Zabell unos Juegos en España serán beneficiosos para el país y para que el deporte siga mejorando.

Madrid 2020 es ahora el objetivo de Zabell y también es un sueño con el que Zabell sueña cada día: “sueño todos los días con que Rogge diga el 7 de septiembre el nombre de Madrid” . Theresa cree que Madrid 2020 “supondría continuar la senda que empezó con los Juegos de Barcelona y que  tan buena imagen ha dado a España en el exterior”. “Los niños y la juventud necesitan pasar su tiempo libre en algo que sea beneficioso para el cuerpo y la mente y eso es el deporte”.

Esperemos que el próximo 7 de Septiembre se vuelva a cumplir el sueño de Theresa Zabell y Madrid sea ciudad olímpica y allí otros deportistas nos puedan hacer vibrar como hizo Theresa en Barcelona y en Atlanta.


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