Novak Djokovic presenta su candidatura a Roland Garros




Nueve años han tenido que pasar para que en Montecarlo se haya visto a un nuevo ganador. Ocho habían sido las veces que Rafael Nadal había alzado el trofeo de forma consecutiva, quedándose así fijada una de las rachas más impresionantes e inalcanzables de la historia del tenis. Pero esta vez el protagonista ha sido Novak Djokovic, quien ha derrotado (6-2,7-6) a aquel que sobre la arcilla del principado parecía invencible.

Novak Djokovic y Rafael Nadal con los premios de campeón y 2º clasificado. Foto Gettyimages

Novak Djokovic y Rafael Nadal con los premios de campeón y 2º clasificado. Foto Gettyimages

El jugador serbio ha salido a la pista con la voracidad que demuestra quien va sin ninguna duda hacia la victoria. Rápidamente se puso arriba en el marcador al endosarle un sorprendente 5-0 en el primer set al tenista de Manacor. Djokovic parecía omnipotente, moviendo a su antojo a un Nadal que se enredaba en los errores no forzados. En el sexto juego de la primera manga el jugador español reaccionó, pero acabó entregando el set con su servicio, inconsistencia que le lastró durante todo el partido.

A partir de entonces el juego cambió completamente. Los dos tenistas empezaron a enfrentarse de tú a tú y los intensos y largos peloteos se sucedían. Nadal apretaba al número uno y hasta en dos ocasiones consiguió cobrar ventaja, incluso dispuso del saque para forzar la manga definitiva. Sin embargo, Novak Djokovic no estaba dispuesto a que se le escapase un partido en el que estaba siendo superior en casi todas las facetas del juego, castigando sobre todo a un Nadal lento de piernas donde se suele mostrar más fuerte: en los intercambios desde el fondo de la pista; y con su potente resto acabó con los vanos intentos del jugador español de igualar el encuentro. En el tie break, Djokovic fue muy superior y puso fin a largo reinado del jugador mallorquín sobre la tierra batida monegasca.

Rafael Nadal, al terminar el partido, declaró que “no era una tragedia”. Sin embargo, Novak Djokovic ha constado que su obsesión de completar el Grand Slam no es ninguna quimera y que tiene que aparecer el mejor Nadal para evitarlo. La batalla por el dominio de la tierra batida acaba de comenzar y no lo podía haber hecho de un modo más emocionante.


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