Novak Djokovic derrota a un excelente Federer en la final de la Copa de Maestros




Un partido de tenis dura hasta el último punto. A veces, no parece que sea así. Pero en un duelo de altura, cuando están jugando el número uno y dos del mundo, nada puede darse por terminado, ningún golpe vale nada si no es el definitivo. En la final de la Copa Master fue Novak Djokovic quien apretó los puños y gritó por última vez al derrotar a Roger Federer (7-6, 7-5) en más de dos horas de juego y lo hizo con furia, una catarsis necesaria para un partido épico, consciente de que enfrente había tenido al mejor tenista de todos los tiempos, no a una leyenda, sino a su personificación en carne y hueso.

Fue un juego de apariencias. Nova Djokovic, que servía para sumarse el primer set después de haberse superpuesto al inicio arrollador del tenista suizo, no pudo evitar que la manga se decidiera en el tie break. La bestia había despertado, pero Roger Federer nunca se dio por vencido. Y entonces una volea imposible, que sólo podía salir de su mano, valía para salvar una bola de set. Esa maestría tenía que ser el punto de inflexión, pero no lo fue. Roger  tuvo demasiada prisa y el actual número uno demostró su incuestionable condición.

El partido estaba hecho. Djokovic había ganado todas las finales en las que se había hecho con el primer set (26-0), en cambio a Federer nunca le gusto jugar a remolque y menos en la treintena donde tantas estrellas se apagan. Sin embargo, apareció el mejor Federer. Se armó de toda su maestría y torturó al número uno hasta el 5-4, cuando dispuso de su saque para igualar la contienda. Y ocurrió lo que nadie se esperaba: que el ganador de diecisiete grandes se derrumbara con dos bolas de set a favor. Y sucumbió porque el número uno sabía que su lucha podía tener recompensa; y, cuando vio la brecha, contraataco para ganar el partido castigando el revés del jugador suizo. Fue como un torbellino: tres juegos seguidos, dos al resto; terminando con un passing shoot espectacular levantando una bola a ras del suelo. Ese fue el broche perfecto a un torneo perfecto, donde lo ganó todo y demostró que ser el número uno es más que sumar un montón de puntos.

Los españoles en la Copa de Maestros

De la actuación de los españoles en esta Copa de Maestros a parte del éxito de nuestros doblistas no podemos evitar nombrar a David Ferrer, que a pesar de no poder clasificarse para las semifinales después de haberse visto perjudicado por la organización del torneo, firmó una actuación más que destacable al vencer en dos de los tres encuentros, demostrando que está en la forma idónea para liderar a la armada en la final de la Copa Davis contra la Repúbica Checa. 


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