Nadal establece su ley en Madrid




Como si de un huracán se tratase, Rafael Nadal volvió a exhibir su condición de rey sobre arcilla para llevarse con cierta comodidad el Masters 1000 de Madrid, tras arrollar en la final al suizo Stanislas Wawrinka con escasa oposición (6-2, 6-4). Séptima final en siete torneos, y cinco títulos para el español en este 2013

Rafa Nadal. Foto de Yann Caradec

Rafa Nadal. Foto de Yann Caradec

El partido en sí tuvo poca historia, dado que Nadal controló el envite en todo momento, desde fondo de pista, con el servicio e incluso en la red. Wawrinka es un jugador poco experimentado en grandes finales como esta, pero demostró una progresión interesante, iniciada con su épico partido en Australia frente a Djokovic y continuada en Madrid tras superar a tenistas de la talla de Tsonga, Berdych, o Dimitrov, verdugo de Novak en segunda ronda.

El partido más complicado de Rafa, como era previsible tras la temprana eliminación de Nole, fue ante el español David Ferrer en cuartos de final, ronda que no se ajustaba a la entidad del choque. David lo tuvo cerca, pero se necesita una enorme fuerza mental para derribar al de Manacor. Grandísimo torneo igualmente de Pablo Andújar , que consiguió llegar a una meritoria semifinal ante el balear.

Las decepciones de este Masters madrileño, y no podía ser de otra forma, recaen sobre las tres primeras raquetas del mundo. Ninguno llegó a semifinales, punto favorable también para aquellos jugadores del top-30, ratificando la igualdad que impera al menos en arcilla. Djokovic se encontró ante la revolución búlgara, Grigor Dimitrov, principal exponente de las nuevas generaciones. Otro joven, el nipón Kei Nishikori eliminó a un Roger Federer venido a menos. Parece que el suizo se va humanizando cada torneo que pasa. Finalmente, y menos sorprendente que los anteriores, Andy Murray se marchó a casa en cuartos contra Tomas Berdych. Perder ante Berdych no es grave, pero sí el hecho de no rendir en tierra. Un jugador del calibre del escocés no debería encasillarse en la pista dura, pero hasta el momento es patente su nula fiabilidad en polvo de ladrillo.

Mención especial también para Anabel Medina en el cuadro femenino. La española hizo sufrir en cuartos de final a la gigante estadounidense y número uno del mundo, Serena Williams. Tras mucho sudar, la valenciana cedió en tres mangas (6-4, 0-6, 7-5) ante la que posteriormente sería campeona, pero su rosco en el segundo parcial quedará para el recuerdo.


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