Andy Murray y Juan Martín del Potro se asoman a la cima




Tras la celebración de la competición tenística en los Juegos, se pueden sacar conclusiones muy positivas para el circuito masculino. El triunvirato formado por Roger Federer, Novak Djokovic y Rafael Nadal tiene sus días contados, ya que Andy Murray y Juan Martín del Potro parece que han dado ese salto definitivo para codearse con los tres genios.

El argentino ya había alcanzado la cumbre en 2010 con su cuarto puesto en el ránking a principios de año. Dos temporadas antes, con 19 años, ya había demostrado ser el tenísta con mayor potencial del mundo tras realizar una serie de torneos memorable. Se consagró como el único jugador de la historia en llevarse cuatro torneos consecutivos, todo en apenas un mes: 

Stuttgart, Kitzbühel, Washington y Los Ángeles. El segundo punto de inflexión en su carrera fue la espectacular victoria en el Open de USA de 2009 tras remontar en la final a Roger Federer, con el mérito que supone llevarse un “grande” en su primera final ante uno de los gigantes de este deporte.

Todo se truncó para el argentino a mitad del mismo 2010 por su grave lesión de muñeca que le tuvo parado durante seis meses. A pesar de lograr su mejor clasificación ese año, prácticamente se mantuvo toda la temporada en el dique seco, y así comenzar 2011 en el puesto 484 de la ATP. Este sería un tramo de recuperación para argentino, no sólo en ritmo de juego y competición, sino en confianza. Venció en Delray Beach y en Estoril, y fue progresando para finalizar en el undécimo puesto del ránking.

Pero parece que el salto clave para el de Tandil han sido estos Juegos Olímpicos, recordando al gran jugador del 2008 y 2009. Se le ha vuelto a ver con confianza, con un tenis completo y moviéndose muy activo en la pista. Muy fuerte física y mentalmente, se reinvindicó de nuevo contra Roger Federer, jugando sin complejos y cerca de llevarse el que fue uno de los mejores partidos este curso. Actualmente de número 8, se espera que en los próximos meses avance aún más en el ránking.

El ascenso de Andy Murray es de otro signo muy distinto. Padecía un mal que sufren muchos deportistas de élite: el miedo a las grandes victorias. Al escocés, a pesar de rendir de forma óptima, le faltaba por llevarse algún torneo importante, más allá de sus triunfos en los Masters 1000. Tras caer en cuatro finales de Grand Slam, Murray se sacó la espinita tras colgarse el oro en Londres. Y además lo hizo sin ceder un set, y con un tenis arrasador. Sacó de la pista a Federer, después de ceder en Wimbledon contra el suizo. Este debe suponer el paso adelante que necesitaba el británico para afianzarse en la cabeza, y de paso revitalizar su moral para el US Open. Esta vez sí, el de Dunblane partirá con mayor favoritismo tras haber roto el hielo en su exhibición olímpica.

Lo más importante es que el circuito, lejos de estancarse en tres figuras, aumenta su nivel hasta cinco fenómenos que igualan todavía más el panorama tenístico. Sin menospreciar además a otros como David Ferrer o Jo-Wilfried Tsonga, que siempre muestran batalla, y nuevas promesas como Raonic. El tenis masculino goza de buena salud.


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