La noche mágica se queda en un bronce




El campeón olímpico Joel González cae en cuartos de -63kg mientras Eva Calvo sube al podio en -57kg

“Mil gracias, pero hoy no pudo ser”. Joel González  aclaraba casi a las dos de la madrugada, media tarde en México, las confusas noticias de un mundial en 2013 que vive, sin embargo, en el Paleolítico de la información. Parecía que se avecinaba otra noche mágica para el taekwondo español, como aquella del 8 de agosto en Londres, y sin embargo todo quedó al final en un bronce que sabe a poco. Es la segunda medalla nacional a falta de la última jornada, lo que habla de un campeonato decepcionante, y se la colgó en el anochecer de Puebla la campeona mediterránea Eva Calvo, que completa un mes excepcional en -57kg.

Eva Calvo en el podio de -57kg

Eva Calvo en el podio de -57kg

En Eva hay futuro. En su primer mundial a punto de cumplir los 22 derrotó a una turca (Ilgun), a una colombiana (Patiño), a una sueca superior (Glasnovik) y a una rusa (Zhuravleva) para asegurarse la medalla. Ya en semifinales, tuvo el combate de cara tras el primer asalto ante la japonesa Hamada, trece puestos por delante en el ranking, pero se perdió en el juego táctico de los amagues de la nipona, que remontó en el tercer round. Si en los genes va la calidad, hay una noticia mejor: Hoy compite su hermana Marta, cinco años menor.

No es la juventud lo que le falta a Joel González, aunque le sobra experiencia y curriculum. Antes de cumplir los 23 el de Figueres ya ha sido campeón olímpico, dos veces mundial y dos veces europeos. O lo que es lo mismo, nadie le ha tosido en la categoría de los delgaditos, -58kg, desde el Europeo de 2008. Lo ha ganado todo con sus infinitas piernas que levantan un cuerpo de 1,85m, un tallo en una categoría de peso ajustado. Por eso buscaba nuevos retos con cinco kilos más.

En Puebla se enfrentaba a los favoritos de -63kg, donde era un novato. Al campeón mundial de la categoría, Dae-Hoon Lee, ya lo derrotó en la final de Londres, el combate de su vida, por un inolvidable 17-8. Por eso su esperado enfrentamiento en cuartos no tenía que intimidar al chico que empezó en el taekwondo porque su padre abrió una escuela debajo de casa. Pero al coreano ayer le salió todo. Se tomó la revancha a lo grande (21-8) y avanzó firme a revalidar su título horas más tarde. Y en el camino se quedó González, estrella anónima del deporte español, que tendrá trabajo para seguir triunfando en un peso nuevo. No lo parecía cuando arrolló a uno de los mejores del ranking, el costamarfileño Gbane 14-0 en primera ronda, ni cuando se deshizo del sudafricano Motawana y del egipcio Asall. Pero el joven Lee ayer gritó vendetta. Nicolás García es hoy la última esperanza.

 


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