Solo apto para escaladores




La Vuelta a España 2013 presenta un recorrido con muchos finales en alto y pocas oportunidades para los sprinters

Recorrido de la Vuelta a España 2013. Foto: M. Nouws

Recorrido de la Vuelta a España 2013. Foto: M. Nouws

Un trazado similar al de la edición del año pasado es la carta de presentación de esta Vuelta a España 2013. El refranero español dice que “si algo funciona, no debes tocarlo” y Unipublic ha llevado este dicho al extremo. El recorrido sigue apostando fuerte por la montaña y por las ‘emboscadas’ en los finales de etapa, algo que aleja a los sprinters de la ronda española. Trece etapas son catalogadas de media y alta montaña, con diez finales en alto, dos contrarrelojes (la inicial por equipos y otra individual en el ecuador de la prueba) y seis jornadas llanas, aunque una de ellas tiene un puerto de tercera categoría en el tramo final.

Vilanova de Arousa acoge la salida de esta edición desde una batea,  con una contrarreloj por equipos de 27 equipos que marcará las primeras diferencias. En la segunda jornada llega la primera sorpresa, con un final inédito en Monte da Groba. Las emboscadas en tierras gallegas continúan en la tercera etapa con la llegada a Mirador de Lobeira y en la cuarta con el paso por el breve pero duro Mirador de Ézaro camino de Finisterre. La última jornada en Galicia propone un terreno ‘rompepiernas’ con final en Puebla de Sanabria, previo paso por cuatro puertos.

Tras este complicado inicio, el pelotón se trasladará a Guijuelo para continuar su periplo por tierras españolas y disputar dos etapas llanas con finales en Cáceres y Mairena de Aljafare. Estas jornadas serán idóneas para los escasos sprinters que se den cita en la Vuelta. Tras este paréntesis, la carretera vuelve a empinarse y de qué manera, para asistir a un final inédito y muy duro, el Puerto de Peñas Blancas, una ascensión de 16 kilómetros al 6,2%  y la primera mitad de la escalada al 14% de pendiente.

Apenas habrá descanso para los ciclistas y en la novena etapa con final en el ya tradicional Valdepeñas de Jaén, final prácticamente fijo desde que ‘debutó’ en 2010. Una llegada apta para escaladores con punta de velocidad como Purito, Valverde y Samuel Sánchez. Para acabar la primera tanda de etapas, llega otro final inédito en tierras andaluzas con la subida a Hazallanas, una variante de Sierra Nevada con tramos de hasta el 21%.

Tras la primera jornada de reposo llega la contrarreloj individual de Tarazona, de 38 kilómetros y con el Alto de Moncayo en mitad del trazado. La siguiente jornada es una etapa corta favorable para los velocistas con final en Castedefells, aunque tendrán que superar el explosivo Rat Penat a 47 kilómetros de meta. Esto será un espejismo, ya que llegarán etapas muy duras. El tríptico pirenaico comienza en la Col de la Gallina de Andorra, cima ‘descubierta’ por Joaquim Rodríguez, pero continúa con el homenaje al Tour organizado desde la Vuelta, con un final en Peyragudes tras el paso por cuatro puertos de primera. Esta etapa pugnará por la del Anglirú como etapa reina de esta edición. Para acabar este tridente infernal en los Pirineos, Formigal acogerá el final de la decimosexta etapa.

Después del paso por la cordillera pirenaica los ciclistas tendrán una merecida jornada de descanso antes de afrontar el ‘rush’ final. Burgos será el primer final tras este breve parón en una de las últimas oportunidades para los sprinters, aunque posee dos pequeños puertos en mitad del recorrido. Posteriormente regresa la montaña con la ascensión a Peña Cabarga que no traerá buenos recuerdos a Purito Rodríguez. Tras ella, el pelotón llega a Asturias donde afrontará la subida a Naranco y la determinante ascensión al terrorífico Angliru, 12,5 kilómetros al 10,1% de media y tramos de hasta el 24%. La carrera se decidirá en el puerto situado en las cercanías de Riosa para posteriormente viajar a Madrid y coronar a los más fuertes, previa disputa del último sprint de esta Vuelta a España

RECORRIDO


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