San Sebastián encumbra a Gallopin




El francés del RadioShack sorprendió en la ascensión a Arkale y se lleva la clásica más prestigiosa celebrada en España
El francés Gallopin, vencedor de la Clásica de San Sebastián. Foto: Mattho69 (CC)

El francés Gallopin, vencedor de la Clásica de San Sebastián. Foto: Mattho69 (CC)

La Clásica de San Sebastián, como cada año, reúne en Guipúzcoa a los mejores ciclistas el fin de semana después de la finalización del Tour de Francia. El paraje vasco y su climatología, el terreno escarpado y la pasión que hay en esta región por el ciclismo hacen que este sea el entorno idóneo para celebrar la única clásica española con categoría World Tour. Con estas características y con muchos gallos cansados aun de la “Grande Boucle”, la Clásica de San Sebastián puede deparar sorpresas. Este año ha sucedido así y Tony Gallopin (RadioShack) se llevó la victoria tras un ataque en el último puerto, el de Arkale, y un descenso y últimos metros de gran nivel, que hicieron inútil la persecución de sus compañeros de fuga.

La carrera empezó con una fuga en el kilómetro 9 formada por Oliver Kaisen (Lotto), Javier Aramendía (Caja Rural), Luca Wackerman (Lampre) y Matthias Krizek (Cannondale) que estuvo en cabeza de carrera durante muchos kilómetros, hasta que solo faltaban 50 kilómetros para el final. En ese momento Movistar se puso a trabajar. Castroviejo y los hermanos Herrada tiraban de un pelotón que había visto como algunos hombres importantes como Chavanel o Flecha se habían ido para adelante pese al empuje de los hombres de azul.

El trabajo de los pupilos de Unzué continuó hasta que en la penúltima ascensión, la última a Jaizkibel, Alejandro Valverde y Nairo Quintana lanzaban un ataque conjunto. Estos dos ciclistas alcanzaron el grupo de cabeza y el colombiano puso un ritmo que seleccionó más el grupo. A pesar de ello, grandes corredores como Kreuziger, Roche o Gallopin se unieron a este grupo cabecero en el último instante, antes de que el de Boyacá cediese y dejase un grupo muy reducido a Valverde de cara al descenso y posterior escalada a Arkale.

Kreuziger fue el primero en probarlo en los últimos metros de Jaizkibel y logró un pequeño hueco que, en el descenso, fue solapado por el grupo perseguidor. La cabeza de carrera llegó a Arkale con dos invitados más: Mikel Nieve y Sylvain Chavanel, que consiguieron salir del grupo perseguidor durante el descenso y, tras un gran trabajo en la zona entre puertos, contactaron con los líderes. En Arkale la tensión se cortaba con un cuchillo y todo el mundo estaba atento a lo que pudiese hacer Alejandro Valverde. Tanto es así que el francés Tony Gallopin demarró y nadie pudo seguirle, ya que estaban demasiado atentos del murciano. El ciclista del RadioShack fue ganando metros y en el final de la ascensión se formó un grupo perseguidor del galo: Valverde, Kreuziger, Roche, Nieve y Landa.

La diferencia era de tan solo treinta segundos y, pese a los esfuerzos de los perseguidores, no fueron capaces de recortarla. Gallopin lo dio todo sobre la bicicleta y pudo disfrutar de la victoria, la más importante desde que es ciclista profesional. Además, el francés de 25 años inauguró su casillero de triunfos en 2013. Por detrás, el sprint del segundo puesto lo ganó Alejandro Valverde con muy poca diferencia sobre Kreuziger.


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