Rugby 7, el hermano pequeño se hace mayor




El rugby, en su modalidad a 7, será deporte olímpico masculino y femenino en Río 2016. El que es considerado por muchos el tercer deporte por equipos a nivel mundial, superado por el todopoderoso fútbol y por el baloncesto tiene, por fin, un hueco en el olimpismo. Ya lo tuvo en cuatro ocasiones en su versión tradicional, la jugada a XV. Las razones por las que no ha tenido continuidad a lo largo de la historia son varias, pero la más poderosa es el tiempo que duran unos Juegos Olímpicos. En un mes no se podrían disputar más de cuatro partidos por equipo debido al desgaste físico que conlleva, además de la poca vistosidad del deporte en muchas fases de su juego para el público desconocedor del rugby. 

La mecánica de este deporte es mucho más sencilla que la de su 'hermano mayor'. Siete jugadores enfrentados a otros siete en un campo de 100 por 65 metros. Melés y touches de tres personas por equipo. Partidos de dos partes de siete minutos cada una, diez en finales, y con 3 sustituciones máximas por equipo. Un mismo equipo puede jugar varios partidos en un mismo día ya que el desgaste físico es mucho menor que en el rugby a XV donde los partidos son de 80 minutos. Una modalidad que tradicionalmente se ha utilizado en competiciones fuera de la temporada regular, sin una rivalidad exagerada y como forma de practicar rugby pero dejando de lado las partes más complicadas y para muchos las más gratificantes de este deporte. 

Su mayor vistosidad y la facilidad para su práctica parece la solución perfecta para introducir el rugby en el exclusivo mundo del deporte olímpico. Este hecho trae consigo una serie de ventajas tanto para el deporte en si como para los deportistas que lo practican, pero no es oro todo lo que reluce. Los beneficios son de sobra conocidos por todos: el rugby va tener un nivel de espectadores nunca visto, ello atraerá a muchos jóvenes a la práctica y las federacioens contarán con más gente y por tanto con más dinero para poder seguir invirtiendo en el deporte y por tanto el nivel aumentará.

Pero éstas ventajas también tienen un lado oscuro. Corre el serio peligro de que en paises como España, en el que el rugby XV nunca ha acabado de despegar, este se olvide a favor de la nueva modalidad olímpica. No es una suposición, de hecho en nuestro país son varios jugadores los que han rechazado jugar con la selección nacional de XV para concentrarse en la de 7, y es que estos deportistas pueden tener unas condiciones muy superiores de entrenamiento y de preparación, o lo que es lo mismo, entrar en una profesionalización que sin duda no encontrarían en el deporte casi amateur que es el rugby a XV en España. 


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