Reportaje Bosnia: De las trincheras a Brasil en veinte años




dzeko

Edin Dzeko

Edin Dzeko tenía sólo cinco años cuando empezó la Guerra de Yugoslavia. El delantero bosnio todavía recuerda los bombardeos en su barrio. La casa de sus padres quedó destruida y tuvo que marcharse a vivir con sus abuelos a un piso en el que residían hacinadas más de quince personas. La que es ahora estrella de Bosnia-Herzegovina, rehúsa hablar del conflicto aunque constantemente, cuando anota un gol, ya sea con el Manchester City o con su selección, hace referencias a las víctimas de la Guerra de los Balcanes.

Siempre se ha servido del fútbol para distraerse de la miseria. Dzeko recuerda como jugaba a la pelota durante quince minutos hasta que sonaban las alarmas de la batalla y tenía que refugiarse. Perdió amigos y familiares en la guerra. “Era un estrés constante saber que en cualquier momento, podíamos recibir una llamada y no volver a ver a un ser querido. Pasé mucho miedo. Lloré”, relata Dzeko en una de las escasas conversaciones en las que habla del pasado.

Tradicionalmente, desde la separación de Yugoslavia a principios de los 90, Serbia y Montenegro unidos antes de escindirse, Croacia  y Eslovenia, eran los países que habían acudido a la Copa del Mundo en las diferentes ediciones disputadas cada cuatro años. Macedonia y Bosnia jamás se clasificaron para el mayor evento futbolístico a nivel internacional.

El 15 de octubre de 2013 la suerte cambió para la selección apodada como “Los Dragones”. Bosnia venció por 0-1 a Lituania y se confirmó su presencia en el Mundial de Brasil 2014. El combinado del sureste de Europa logró el pase como primero de grupo en el grupo G, con 25 puntos, ocho partidos ganados, un empate y tan sólo una derrota. El solitario gol de Ibisevic, que formaba dupla en la delantera con Dzeko, dio el pase a la joven selección bosnia. Con tan sólo diecisiete años perteneciendo a la FIFA, a la quinta fue la vencida. Ya están en el Mundial.

En 2010 lo tuvieron al alcance de la mano, pero Bosnia se enfrentó a Portugal en la repesca. Los lusos no dieron opción y se presentaron en Sudáfrica. La misma suerte, y contra el mismo rival, corrieron en 2011, en la repesca para la Euro 2012. Los de Cristiano Ronaldo, más acostumbrados a los partidos de vida o muerte, consiguieron el billete para Polonia y Ucrania.

Veintidós años después de la independencia de Bosnia, el pequeño país de la antigua Yugoslavia – con cuatro millones de habitantes- se convierte uno de los 32 representantes que disputen el Mundial. Será la primera participación de Bosnia en un campeonato internacional de fútbol a nivel de selecciones.

La práctica totalidad de jugadores que llamará a la cita el entrenador Safet Susic vivieron de lleno el conflicto bélico. Todos los futbolistas habían nacido antes de que las bombas arrasaran su tierra. Bosnia está ante su primera oportunidad de presentarse al mundo en sociedad. El fútbol amplía las fronteras y resetea la memoria, y Brasil es el mejor escaparate para que este pequeño país aparque los tópicos sobre la guerra y empiece a considerarse y conocerse por el deporte, y no por las penurias y las casi doscientas mil muertes del  pasado.

Haris Medunjanin

Haris Medunjanin

Cada jugador tiene una vivencia de la guerra pero especial es el caso del centrocampista Haris Medunjanin, ex jugador del Real Valladolid. Perdió a su padre en la guerra tras un tiroteo en Sarajevo, capital bosnia. Con tan sólo siete años, tuvo que hacer las maletas junto a su madre y recalar en Ámsterdam para alejarse de las bombas.

Medunjanin obtuvo la nacionalidad holandesa pero recibió la llamada de su país natal en 2009. El jugador aceptó sin pensarlo. Deseoso de hacer algo bueno para su país, se quedó con la miel en los labios al no clasificarse para el Mundial de 2010. El billete para Brasil es el mejor homenaje a su difunto padre, asiduo a ver a su hijo jugar al fútbol sala en las calles de Sarajevo. Al igual que Dzeko, evita hablar del oscuro pasado de su país.

Embajadores por toda Europa

 El delantero estrella, Dzeko, fue condecorado como embajador de UNICEF en apoyo a la infancia de su país. De los veintitrés héroes que dieron el pasaporte para el Mundial, tan sólo uno, el portero suplente Avdukic, juega en la Premijer Liga BiH, campeonato de su país. El resto está repartido por la distinta geografía del viejo continente.

Nombres conocidos como los de Pjanic, Lulic o Misimovic, de la Roma, Lazio y Dinamo de Moscú respectivamente, el ya nombrado Ibisevic del Stuttgart o el portero del Stoke City, Begovic, también hay “españoles” en la plantilla bosnia. El único representante actual es el jugador del Elche Stevanovic, aunque Emir Spahic, ex del Sevilla ahora en Leverkusen, o Haris Medunjanin, dan un toque de recuerdo desde la península ibérica a esta selección.

El juego que practica Bosnia es de ataque total. En el campo normalmente se presenta con un 4-4-2 aunque Susic también ha planteado el 5-3-2, con tres centrales y dos carrileros para subir la banda. Los números en el grupo clasificatorio avalan estos  sistemas. En diez partidos anotaron 30 goles y tan sólo encajaron 6. Además de la eficacia de Dzeko,  Ibisevic o Misimovic, en la punta de ataque, el equipo se hace fuerte en defensa. En cuatro encuentros lograron dejar la puerta a cero.

Además de los futbolistas, el principal valedor y protagonista de los buenos resultados de Bosnia es su entrenador. Safet Susic, conocido como Pape, fue uno de los mejores jugadores yugoslavos entre la década de los 70 y los 90. No sólo en sus fronteras, Susic ha sido reconocido internacionalmente como uno de los máximos goleadores de la historia. Incluso “Torpedo Muller” llegó a meterle entre el top 40 de mejores futbolistas. El seleccionador intenta transmitir a sus jugadores su forma de entender el juego sin especular, siempre en mente la portería rival.

 La imposible pareja Ibra-Dzeko

Esta selección nacional podía ser todavía más fuerte. Marko Marin (Alemania) e Ivan Rakitic (Croacia) y nacieron en territorio bosnio pero se decantaron por los países en los que crecieron futbolísticamente. Marin, jugador del Sevilla, es internacional alemán, aunque en la actualidad el elenco de futbolistas de calidad con los que cuenta Joaquim Low le hace imposible entrar en las convocatorias. Rakitic es ahora, con respeto de Modric, el eje de la selección croata y junto con Bosnia, serán los dos únicos países balcánicos que participarán en el Mundial.

Especial es el caso de Ibrahimovic, de padre bosnio y madre croata. El ahora jugador del PSG, envió una carta a la Federación de Bosnia para jugar con este país. El delantero fue rechazado y comenzó su andadura con Suecia. Más tarde, a sabiendas del potencial de Zlatan, le volvieron a buscar para que participase con la sub-21, pero el todavía joven pero ya soberbio jugador, dijo que con la absoluta o nada. Finalmente fue eso, nada, aunque actualmente más de uno se estará tirando de los pelos por haber dejado escapar al rebelde jugador, e imposibilitar que forme un dúo de ataque con Edin Dzeko. La pareja de delanteros sería una de las mejores del panorama internacional.

@samuevano


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