Polonia 25 – 24 Serbia. “El triunfo de la fe”




Un gol de Robert Orzechowski en el último segundo da una victoria agónica a la selección polaca. Serbia empezó mejor, pero ni otra gran actuación de Darko Stanic pudo contener el empuje de Polonia. Se aprieta la lucha por el liderato.

Después de la sorprendente victoria de Arabia Saudí llegaba el auténtico partido de la jornada. La afición polaca volvió a llenar las gradas del Príncipe Felipe dispuesta a llevar en volandas a un equipo tocado tras su derrota frente a Eslovenia.

Polonia saluda a la afición al final del partido. Foto:Somosolimpicos

Polonia saluda a la afición al final del partido. Foto:Somosolimpicos

Acusó los nervios Polonia en un inicio nada esperanzador. El acierto en ataque de Momir Ilic y un Darko Stanic imperial bajo palos ponía a Serbia por delante en el electrónico. Muy acertado el combinado balcánico en los primeros minutos combinando tiros exteriores y pases al interior que encontraban a un Toskic muy enchufado. Con este panorama empezaron los serbios a abrir brecha poniéndose cuatro arriba mediada la primera parte. Reaccionó Polonia en los últimos minutos a raíz de un lanzamiento de siete metros repelido por Marcin Wichary (sustituyó a un desacertado Szmal) y la exclusión de Vuckovic.

Tras el descanso la superioridad serbia se fue diluyendo. Polonia empezó a hacer valer sus centímetros y fue apretando poco a poco el marcador gracias a la aportación de los Jurecki, que apenas habían aparecido en la primera parte. Sin embargo, la defensa serbia (probablemente una de las mejores del torneo) se mantenía firme y lograba conservar su ventaja.

En el ecuador de la segunda mitad llegó la resurrección polaca. Stanic seguía inmenso (50% en la 1ª parte), pero la exclusión definitiva de Vuckovic dejaba huérfano el juego interior serbio. Szmal empezaba a entonarse y a falta de diez minutos Jaszka conseguía el empate. El Príncipe Felipe empezó a rugir y los polacos se vinieron arriba.

Los últimos dos minutos fueron una auténtica batalla en la que Serbia pagó muy cara su ferocidad. La exclusión de Nenadic los dejaba en inferioridad en lo más arduo de la contienda. A falta de quince segundos y con empate en el marcador llegó la locura. Szmal detiene de forma magistral un disparo de Ilic que lo habría coronado como MVP y gana la posesión a quince segundos del final. Tiempo muerto para preparar la última jugada, la que culminaría una remontada épica. Cuando todo el mundo esperaba que la responsabilidad del balón decisivo fuera para Jurecki o Bielecki, apareció el joven Robert Orzechowski y se erigió en el inesperado héroe del partido. El balón le llega al extremo del modesto MMTS Kwidzyn que forzado y sin tiempo para más bate a Stanic y lleva el delirio a la grada.

Polonia se lleva un partido que le sirve para curar las heridas de la inesperada derrota frente a Eslovenia y le mantiene viva en la lucha por la primera plaza. Serbia debe ganar sí o sí en la última jornada para ser líder. La tarde del sábado conoceremos el desenlace de este apasionante grupo C.


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