Nico García – “Los Juegos que cambiaron mi vida”




Hoy celebra con nosotros nuestro aniversario, Nico García, el taekwondista español que consiguió este verano debutar en unos Juegos Olímpicos con una medalla de plata al cuello, nos cuenta en primera persona como empezó en el taekwondo, como evolucionó y su experiencia en Londres. Nico nos hablar sobre…

…”Los Juegos que cambiaron mi vida”

Nico GarcíaEmpecé a practicar Taekwondo a los 4 años. Mis padres habían apuntado a mi hermano mayor Eric un año antes en el club Doksuri que había justo al lado de casa porque era un niño muy tranquilo y para que hiciera algún deporte. Les gustó la disciplina que infundía este arte marcial y los valores que venían unidos a dicho deporte (respeto a los mayores, orden, control corporal, desarrollo de todas las cualidades físicas…) y nos apuntaron a Hugo, mi hermano gemelo, y a mí porque éramos unos terremotos que no parábamos nunca, para focalizar las energías.

A los ocho años yo hacía baloncesto también y Hugo fútbol, por el tema de las modas. Mi padre decidió que no podíamos compaginar los dos deportes y que cuando tuviéramos el cinturón negro ya decidiríamos que nos gustaba más pero que de momento teníamos que seguir haciendo Taekwondo para acabar lo que habíamos empezado. Fue una buena decisión con el tiempo, sobre todo porque a esa edad uno se deja llevar más por los amigos que por lo que a uno realmente le gusta.

Con 16 años mi hermano Eric había sido dos veces campeón de España Júnior y tercero del mundo Júnior, Hugo había sido 3 veces campeón de España Júnior y había estado en un campeonato del mundo júnior y yo ni siquiera había ganado un nacional. Para mí era frustrante porque trabajaba muchísimo, incluso más que mis hermanos, pero no conseguía competir bien, me ponía muy nervioso en las competiciones y me costaba competir como entrenaba. A los 17 años exploté, quedé campeón de España Júnior y campeón de Europa Júnior, en ese mismo campeonato de Europa Hugo quedó subcampeón de Europa Júnior en otra categoría de peso.

La federación española decidió becarnos en el CAR de Madrid donde un año antes había ido mi hermano mayor Eric para formar parte del equipo nacional. A  partir de ahí, el deporte se convirtió en el centro de nuestra vida, vivíamos en una residencia, entrenábamos dos veces al día de lunes a sábados y compaginábamos esto con los estudios, en mi caso, de Arquitectura Superior, mi hermano Eric está haciendo el doctorado en Ciencias Físicas y Hugo terminó Aeronáutica y actualmente está trabajando para una empresa del sector.

En 2008 conseguí quedar campeón absoluto por primera vez y conseguí la plata en el campeonato de Europa, en 2009 conseguí nuevamente la medalla de plata en el campeonato del mundo de Dinamarca. Venía de hacerme una rotura de ligamentos en el tobillo izquierdo tres semanas antes y perdí la final por decisión arbitral ante Steven López de EEUU (cinco veces campeón del mundo y 2 veces campeón olímpico).

La federación decidió apostar por mí para representar a España en los clasificatorios para los JJ.OO. En el preolímpico mundial de Julio de 2011 quedé fuera de la clasificación olímpica quedando cuarto ante el representante de Italia (solo clasificaban los 3 primeros), fue un golpe muy duro porque habíamos trabajado muy duro y no sabíamos si la federación iba a contar conmigo para el preolímpico Europeo de Enero de 2012. Hay que decir que en taekwondo de 4 categorías olímpicas solo puedes llevar a dos representantes, por lo que no solo has de ser solo el mejor de tu peso sino que encima la federación tiene que decidir que tu peso sea uno de los 2 por los que va a apostar.

Tuve esa suerte y en Enero de 2012 pude volver a luchar por mi plaza. En el segundo combate tuve una lesión muy fuerte que prácticamente suponía que tenía el pie izquierdo roto, aún así hice dos combates más y conseguí clasificar en tercera posición. Fue una sensación increíble, sentí que me quitaba una mochila de presión de encima, había conseguido mi sueño, estar en unos JJ.OO y a partir de ahí sabía que tenía que poner toda la carne en el asador para aprovechar la ocasión pues debido a la dureza del sistema de clasificación no sabía si se volvería a repetir.

Nos reunimos mi entrenador (Marco Carreira), mi fisioterapeuta (Ignacio Viejo) y mi psicólogo (Pablo del Río) y yo para plantear un plan de actuación y ver que es lo que necesitaba para llegar a luchar por las medallas. Las claves fueron el estudio exhaustivo de rivales, el trabajo de toma de decisiones en situaciones de fatiga máxima, la visualización de situaciones que se darían en la competición, control de pensamientos y prevención de lesiones y fortalecimiento de los puntos débiles. Básicamente no dejar nada al azar.

Fueron 6 meses de durísimo trabajo, de muchísima presión, era el único de los tres miembros del equipo olímpico de Taekwondo que era del CAR de Madrid (Joel y Brigitte entrenan en Barcelona) por lo que todos los entrenamientos eran enfocados hacia mí y gracias al maravilloso grupo que tenemos en Madrid pude preparar los JJOO sin que me faltase de nada, dando todo cada uno de ellos para que yo consiguiese llegar en el mejor estado de forma.

Tuvimos una prueba intermedia, el campeonato de Europa en el que quedé tercero con muy buenas sensaciones y las últimas dos semanas ultimamos los preparativos en el CAR de Sant Cugat antes de marchar para Londres el día 4 de Agosto.

La Villa Olímpica y en sí los JJ.OO eran una pasada, todo era ilusionante y nuevo. Por mucho que te prepares nadie puede explicarte lo que es, hay que vivirlo. Todo el mundo entero se vuelca hacia los JJ.OO y hay un ambiente en la villa que es impresionante. Aún así hay que tener mucho cuidado, no puedes permitirte el lujo de desconcentrarte y olvidarte para qué estás allí.

Llegó el día 8 y qué decir, salvo que fue impresionante vivir las medallas de Joel y Brigitte en vivo y en directo: cada ronda que pasaban, los tiempos muertos, las risas, los nervios, todo fue impresionante. La maravillosa remontada que hizo Brigitte en su semifinal cuando todo estaba ya perdido, tirando de corazón consiguió lo que en Atenas le había sido arrebatado, y vivirlo junto a su marido, Juan Antonio Ramos otro grande del Taekwondo Español, fue simplemente inolvidable. Pero aún quedaba yo. El día 9 lo pasé casi enteramente solo, ellos tenían que cumplir con la prensa y el cuerpo técnico prácticamente estuvo todo el día con ellos salvo mi entrenador Marco Carreira, que sabía que aún no habíamos terminado, que teníamos que hacer algo grande al día siguiente.

Y por fin llegó el ansiado día tras tantas horas de sufrimiento y trabajo, sabíamos que el sorteo y el peso eran posiblemente los peores que nos podían tocar pero nos habíamos preparado con el psicólogo para cualquier situación posible. Llegó el primer combate, sabía que tenía que ser paciente y estar centrado, pero nadie te puede preparar para el momento en el que se abren las cortinas y prácticamente el pabellón se te cae encima. Conseguí ganar a Yousef Karami, campeón Mundial en varias ocasiones y Bronce Olímpico en Atenas. En el segundo combate me enfrenté a Mohamad Lutalo, actual campeón de Europa y el representante local, y si antes el ambiente del estadio era bestia, ante el británico era indescriptible, era incapaz de oír a mi coach en la silla y mucho menos de pensar en algo que no fuera estar centrado y la tarea. Conseguí ganar y me enfrentaba ante el italiano, subcampeón Olímpico en Pekín 2008, que me había dejado fuera de la clasificación olímpica en el preolímpico mundial. El último punto faltando 3 segundos que me dio la victoria fue simplemente la prueba de hasta que punto teníamos preparadas todas las situaciones. Lo había conseguido, estaba en una final olímpica, tenía medalla asegurada, todo el trabajo había dado sus frutos, pero aún no habíamos terminado, yo quería el oro.

Llegué  a la final muy mermado, después de 13 horas de competición, ante el representante inglés me hice una rotura parcial del interno y un desplazamiento en el menisco de la rodilla derecha, todo ello sumado a la dificultad del sorteo que había tenido. Aún así la estrategia contra el argentino era clara, mantener la distancia, no entrar en el intercambio pues era muy explosivo, e intentar pillarle la cara. Todo pasó muy rápido, teniendo el combate controlado y faltando 23 segundos, él consigue encadenar unas acciones, yo fallo en el bloqueo y me puntúa. Intento remontar pero no lo consigo y finalmente se me escapa el oro por medio punto. Mi decepción no podía ser más grande, en la sala de calentamiento donde fui a cambiarme no podía estar más enfadado conmigo mismo. Sabía que había fallado y no era consciente de lo grande de lo que había hecho. Al salir hacia la ceremonia de medallas, sus majestades la reina doña Sofía y el príncipe Don Felipe (que habían tenido problemas para pasar porque no estaban acreditados y al parecer habían estado siguiendo mi competición durante todo el día) me dijeron unas palabras que hicieron que empezase a ser consciente de lo que había hecho: “No has perdido un oro, has ganado una plata”. “Has dejado el nombre de España muy arriba.” Empezaba a ser consciente y al subir al pódium, escuchar a mi entrenador Marco gritarme ¡SONRÍE! y sentir el peso de la medalla, toda tristeza o cabreo se esfumó, simplemente tenía sentimientos de agradecimiento hacia todas esas personas que habían hecho posible lo que yo acababa de conseguir.

Los JJ.OO de Londres 2012 siempre permanecerán en mi memoria pero no solo los 8 días que estuvimos en Londres sino todo el periodo de preparación, la gente que estuvo ayudándome, las duras horas de entrenamiento, las risas, los buenos y malos momentos, nada podrá hacerme olvidar una de las mayores experiencias que un deportista puede vivir en la vida.

Nico García (@nico_taeky)

Medalla de plata en Londres 2012 en Taekwondo


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