Sirenas en busca de medallas olímpicas




Sacrificio, tesón y precisión. Hablar de natación sincronizada es hablar, inevitablemente, de Gemma Mengual (Barcelona, 1977), una de las nadadoras con más reconocimientos en la historia contemporánea de este deporte. Todos sabemos lo que significa la expresión "sentirse como pez en el agua" pero nadie mejor que ella para poder describirlo. Su dilatada trayectoria en este deporte y su merecido reconocimiento reveló, para sorpresa de muchos, que además de nadar en la piscina también se puede crear emoción, perfección y gloria con sus movimientos.

La sirena de barcelona fue la pionera en una modalidad en la que España es ahora potencia mundial. Un deporte que escribe su historia desde 1920 en tierras canadienses, para extenderse posteriormente por América. Ya en 1930, Estados Unidos ganó muchos premios, deleitando a los ojos de la afición con verdaderos musicales acuáticos.

Lo cierto es que no siempre esta modalidad de la natación se ha llamado así. Para muchos fue una especie de ballet acuático que se empezó a exhibir en los Juegos Olímpicos de 1984. Y es que para participar en campeonatos se necesitan al menos ocho horas diarias de entrenamiento y agilidad, fuerza corporal, flexibilidad, resistencia y coordinación plasmadas en forma de coreografía. Gemma Mengual destacó en brillantes piezas artísticas tanto en solitario, en dúo y en equipo.

Pero no todo depende de las nadadoras. La música en esta especialidad acapara un parte importante del protagonismo en escena, pues permite ver la coordinación y marca el ritmo de las deportistas que, como resultado, causa un gran impacto visual ante el público. Los altavoces sumergidos bajo el agua ayudan a que realicen las exhibiciones de la forma más precisa posible. Sin embargo, no sólo la precisión es el factor determinante para valorar el ejercicio de manera positiva, sino también la coreografía escogida, la actuación y la ejecución en todo su conjunto.

Cinco minutos. Tan sólo cinco minutos son necesarios para valorar el trabajo de todo un año, en un acontecimiento como el de los Juegos Olímpicos que tendrá lugar en el Centro Acuático de Londres, situado en el Parque Olímpico. Trescientos segundos que pasan por el cerebro de una nadadora sin dejar apenas huella y con un objetivo definido: ser la mejor de 104 competidoras. Un tiempo que no decidirá su futuro, ni tampoco será juez del trabajo diario; será sólo eso, una parte más de los mil cuatrocientos cuarenta segundos que forman un día. 

Para Gemma Mengual, esos segundos decisivos ya forman parte de un glorioso pasado en el que atesora 46 medallas procedentes de Juegos Olímpicos, mundiales, World Trophy, europeos y Copas de Europa. Veintiséis años como practicante activa de la natación sincronizada y con 15 años, máxima apuesta de la actual seleccionadora nacional, Anna Tarrés, quien siempre se ocupó de orientar su carrera deportiva. Mengual, un referente mundial en el deporte que quizá, este año y por primera vez, se siente frente al televisor a ver de qué va esto de la sincro.

 


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