Nadadores argentinos de oro dentro olimpismo




Argentina, sin duda, es un país con una gran tradición y pasión por el deporte, que a lo largo de su historia hasta nuestros días ha forjado a grandes deportistas y equipos. Ejemplos de esto, son los dos mundiales de fútbol-1976 y 1986- que posee la selección de fútbol del país, los cinco campeonatos de Fórmula 1 que ganó el automovilista Juan Manuel Fangio, el cinturón de Peso Mosca que defendió durante dos años-1966-1968-  el boxeador Horacio Accavallo o la medalla de oro olímpica conseguida por el equipo de baloncesto albiceleste en los Juegos de Atenas 2004.

En cuanto a la natación se refiere, el país sudamericano también ha contado con grandes nadadores como Ana María Schultz, Luis Alberto Nicolao o José Meolans, entre otros. Dichos nadadores consiguieron medallas en los Juegos Panamericanos, en campeonatos mundiales como es el caso de Meolans, o en el caso de Nicolao, que fue y hasta hoy es, el único argentino que ha poseído un récord del mundo–en los 100 mariposa en los años 60-. Pero, la natación, al igual que el deporte en general, solo recuerda a aquellos deportistas que han conseguido lo máximo en su disciplina. Este máximo en la natación equivale a una medalla en el evento más importante del deporte: los Juegos Olímpicos. En Argentina, son tres los nadadores-un hombre y dos mujeres- que han conseguido tal hazaña y que, por tanto, ocupan un lugar privilegiado en la historia de la natación del país.

Alberto Zorrilla

Alberto Zorrilla

El primero de ellos fue Alberto Zorrilla en los juegos  de Amsterdam de 1928. Este nadador nacido en Buenos Aires en el año 1906 destacó desde sus inicios en la natación a nivel local, lo que le valió para ser convocado en el equipo olímpico argentino que asistió por primera vez a unos juegos, los de París’ 1924. En esta primera oportunidad, Zorrilla se enfrentó a la estrella de la natación mundial en aquel momento, Jonnhy Weissmuller, en los 100 metros libre, donde fue eliminado en semifinales, y en los 400 libre, donde no pasó de las series. Tampoco pasó de las eliminatorias con el relevo argentino de los 4×200 libre.

Tras esta primera experiencia en unas olimpiadas, decidió emigrar a Estados Unidos para estudiar y continuar allí su carrera deportiva. Cuatro años más tarde, llegó a los Juegos de Amsterdam a un gran nivel que le llevaría a hacer historia y a convertirse en una leyenda en su país. En dichas olimpiadas, Zorrilla dominó desde el principio tanto las series como las semifinales de los 400 metros libre, pero el favorito era el sueco Arne Borg. En la final de la prueba, Borg mantuvo un intenso duelo con el australiano Charlton pero, en los últimos 50 metros, cuando nadie se lo esperaba, apareció la figura de Alberto Zorrilla para pasarlos a ambos y alzarse con la histórica medalla dorada y el récord olímpico. Además de esta prueba, el argentino nadó los 100 metros libre, donde finalizó séptimo, y los 1500 libre donde fue quinto.

Esa medalla de oro le valió un lugar en la historia, algo que quedó plasmado con su incursión en el Salón de la Fama de la natación mundial. Zorrilla, también asistió-como abanderado argentino- a la siguiente cita olímpica que se celebró en el año 1932 en Los Ángeles, pero nunca se llegó a lanzar a la piscina. La versión oficial que se dio decía que se encontraba enfermo, pero extraoficialmente se conoce que no compitió como forma de mostrar su malestar después de que el gobierno redujese al máximo el presupuesto destinado a la delegación argentina, lo que derivó en dificultades para afrontar los gastos de entrenamiento, transporte y estancia. Tras estos juegos, Zorrilla no volvió a competir y se trasladó a vivir definitivamente a EEUU, dedicándose a otros deportes como el boxeo, remo o waterpolo hasta su muerte en 1986. Quizás, Alberto Zorrilla hubiese ganado otra medalla en Los Ángeles, o quizás no, aun así, continúa siendo el único nadador masculino argentino que se ha colgado una medalla en unos juegos.

La segunda medalla para la natación argentina llegó de la mano Jeannette Campbell en los Juegos de 1936 en Berlín, históricamente recordados por la exhibición del atleta estadounidense Jesse Owens. Jeannette Campbell nació en el año 1916 en Bayona durante unas vacaciones de sus progenitores, en plena disputa de la Primera Guerra Mundial. Lo que no sabían sus padres es que esas vacaciones se alargarían dos años a causa del conflicto. Desde muy pequeña comenzó a nadar y con dieciséis años ganó su primera medalla tras vencer en los 100 metros libres en el campeonato sudamericano de Río de Janeiro. Esta medalla fue la que le abrió la puerta para asistir a los juegos de Berlín y así convertirse en la primera mujer argentina en hacerlo. Acompañada de 54 hombres que completaban la delegación, Jeannette Campbell se subió al transatlántico, que tras tres semanas de viaje llegó a la ciudad alemana. De esta forma, con tan solo 20 años, Campbell se lanzó a la piscina un 10 de agosto de 1936 ante cerca de 20.000 espectadores para convertirse en la primera mujer argentina que se hacía con una medalla. La prueba fue muy igualada, Campbell y la nadadora alemana Gisela Arendt fueron muy parejas hasta que a falta de veinte metros, la argentina se fue alejando, y cuando parecía que iba a conseguir el triunfo, se vio superada por la holandesa Hendrika Mastenbrock en los últimos instantes. De esta forma, Jeannette Campbell cerró la fue su única participación-dejó la competición en 1940- en unos juegos, con una presea plateada colgada al cuello. En los Juegos de 1964 disputados en Tokio compitió su hija y Campbell acompañó a la delegación argentina como abanderada. Jeannette Campbell vivió en Buenos Aires hasta su fallecimiento en el año 2003.

Tras esta medalla de Jeannette Campbell, la natación argentina tuvo que esperar 68 años para ver la que, hasta el momento, ha sido la última medalla de un nadador del país. El honor esta vez recayó sobre la nadadora Georgina Bardach y tuvo lugar en los juegos de Atenas en 2004. Antes de Atenas, Bardach participó en los juegos de Sydney, pero pasó por ellos sin pena ni gloria. Fue en la piscina de la capital griega donde grabó su nombre en la historia de la natación de Argentina, y lo hizo ganando la medalla de bronce en los 400 metros estilos. La carrera fue muy imprevisible, pues Bardach llegó a caer hasta la quinta posición en la posta de espalda, pero consiguió rehacerse y ganar el metal, en una prueba que se llevó la ucraniana Yana Klochkova tras un espectacular duelo con la norteamericana Kaitlin Sandeno.

Después de esta medalla, Georgina Bardach disputó dos juegos olímpicos más, los de Pekín y los de Londres, donde su actuación no fue muy destacable. Tras esto, la nadadora anunció su retirada el pasado mes de diciembre, poniendo fin así a una carrera por la que a forma parte de la historia del deporte de su país al lado de Alberto Zorrilla y Jeannette Campbell.

 


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