Melissa Franklin, el presente y el futuro de la natación




El pasado verano, en los ya mencionados en múltiples ocasiones Mundiales de Shanghái, Ryan Lochte, se coronó como el gran protagonista del campeonato, algo que lo convirtió en uno de los favoritos para los Juegos Olímpicos. Pero, no fue el único que destacó por encima de los demás, y es que, el 30 de julio la piscina de la ciudad china vió nacer a una nadadora con cara de niña y aparato dental  que quizás llegué a ser una de las mejores nadadoras en los próximos años. Hablamos de Melissa Franklin, que con tan sólo 16 años venció en los 200 metros espalda y posteriormente en la Copa del Mundo en Berlín estableció la plusmarca mundial en piscina corta.

La joven estadounidense estaba entre las favoritas a imponerse en la prueba, pero nadie imaginaba que lo haría mostrando tanta superioridad con respecto a sus rivales. Y es que, Missy tocó la pared un segundo antes que la segunda clasificada, la australiana Belinda Hocking, algo muy meritorio en un deporte como la natación en el que los triunfos se dictaminan en ocasiones, recurriendo a las centésimas. 
 
A esta medalla, se unieron tres más: una de oro en el relevo de los 4×200 libre, una de plata en los 4×200 libre  y una de bronce en los 50 m. espalda. Tres meses después, en Berlín se convirtió junto a Michael Phelps en la figura de la Copa del Mundo, al imponer una nueva plusmarca mundial en piscina corta  (2.00.03) en los 200 metros espalda
 
A estos logros se sumó el nombramiento como mejor nadadora del año 2011 por parte de la FINA.
 
De esta forma, Franklin acaparó la atención del mundo de la natación, que pronto la vió como una de las grandes esperanzas para el futuro del deporte. Pero no hemos de olvidar que se trata de una chica de tan sólo 16 años, y ella misma es la primera que tiene claro como quiere vivir y hacia donde encaminar su filosofía de vida por el momento. Tras los Mundiales, le comenzaron a llover ofertas con importantes sumas de dinero que la joven fue rechazando una a una. También ha dicho que no al profesionalismo en favor de los estudios y de continuar nadando en el campeonato universitario, en sus palabras: "Sé que mi padre podría andar con un Porsche en Hawaii, pero yo quiero otra cosa". Esto, en EEUU quiere decir renunciar a cualquier premio económico por muy bajo que sea. La precoz plusmarquista mundial, mantiene los pies en el suelo, sabiendo que la fama sube igual de rápido que baja y que una lesión lo echaría todo a perder. En el mundo de la natación son muy pocos a los nadadores a los que se le presentan este tipo de oportunidades, pero Missy con el apoyo de sus padres ha elegido el camino que cree más conveniente. 
 
Este verano, la podremos ver de nuevo en acción en los Juegos de Londres, donde muchos dicen que se coronará como la reina de la cita olímpica, pero lo consiga o no, aún es muy joven y tiene un futuro muy prometedor por delante.

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