Melanie salta a la plata




A la mallorquina Costa solo le pudo Ledecky en los 400m libres, a la que llegaba con la octava marca mundial. Sun Yang ganó la prueba masculina. Mireia entra en la final de 200m estilos. Francia sorprende a todos en el relevo 4x100m libres.

Cuando todo el mundo esperaba a una tal Mireia, el primer día llegó Melanie Costa, la mujer en la sombra, la número dos de la natación española para salir del anonimato ante el delirio del Palau Sant Jordi y elevarse hasta el subcampeonato mundial, un hecho insospechado pese a su progresión. Maldita en Londres, dos veces a las puertas de las finales en 200m y 400m libres, el puesto más duro junto al cuarto, el noveno, la mallorquina de 24 años triunfó donde ya lo hizo este invierno en la piscina corta. En diciembre fue campeona del mundo en Estambul. Se empezaron a ver los frutos de su trabajo en Estados Unidos. Aunque para seguir avanzando volvió a Barcelona. El triunfo en Turquía le levantó la moral para entrenarse más y más duro con vistas a la gran cita en la piscina de 50m, en la que hoy ha encontrado su día de gloria.

Melanie Costa, subcampeona mundial de 400m libres. Foto de F. Fernández.

Melanie Costa, subcampeona mundial de 400m libres. Foto de F. Fernández.

Ya apuntó maneras con una gran victoria en la serie rebajando su tope español. Segunda global a la final sólo por detrás de la americana Ledecky, el gigante inalcanzable del mediofondo que con sólo 16 años parece en otra galaxia. A ella le persiguió toda la final con la prudencia de no matarse en el intento de alcanzarla, más rápida al inicio, más comedida después, pero siempre con la situación controlada. Referencia en la calle anexa, pero sólo para seguir su estela. En la otra carrera, la balear -octava hace dos años en Shangai- no tuvo rival. Nunca pareció peligrar su plata, conseguida rebajando su plusmarca española en más de cuatro segundo en un solo día. De 4.06.02  a 4.02.47. Era el dato que no le cuadraba a Costa, perpleja en la tele ante su hazaña. Mientras, Ledecky ya celebraba ser la segunda mujer en la historia que baja de los cuatro minutos y tomar el relevo de la francesa Muffat, la campeona olímpica, hundida ayer en el segundo tramo de carrera hasta el séptimo puesto, a casi cuatro segundos del podio que cerró la neozelandesa Boyle.

En la final que encumbró a Costa se esperaba a Mireia Belmonte, que por algo llegaba con la sexta marca del año, pero la badalonesa falló en su primer reto quedándose a un sólo puesto del pase sólo unos minutos después de haber nadado con éxito su primera serie de 200m estilos. Ya por la tarde, compensó su decepción entrando en la última ronda del lunes con la quinta marca tras ser segunda en su semifinal. No llegó tan lejos la debutante Beatriz Gómez, decimoquinta empeorando su marca matinal (2.15.11). Y es que en la natación hay que mejorar tiempo en cada ronda para avanzar. La exigencia es máxima. Puede ser la lección que haya aprendido el mariposista Rafa Muñoz en 50m, su mejor prueba, en la que se mostró poderoso por la mañana y reservón por la tarde. Si los 23,17 segundos le sirvieron por la mañana para ser segundo, los 23,19 de por la tarde le dejaron a tres centésimas de una final. Otra oportunidad perdida para el cordobés, estrella emergente en Roma hace cuatro años -dos bronces- y diluído en las grandes citas desde entonces. “Es bastante lamentable”, se autoflageló.

Relevos vibrantes

La fortuna tampoco acompañó a Judith Ignacio, que se quedó fuera de las semifinales de 100m mariposa en la carrera del desempate ante la japonesa Hoshu. Otra vez por un puesto, como Mireia, como Rafa. Más lejos quedaron los relevos 4x100m libre, a pesar del récord de España femenino (3,42.08), que no le dio para pasar del duodécimo puesto. El masculino también olió a plusmarca incluso con dos espaldistas haciendo el crol. Uno de ellos, Juanmi Rando, trastocó los planes lanzándose a la pileta antes de tiempo y provocando la descalificación. Se perdieron una final memorable, como lo suelen ser las de esta prueba en el último lustro. Pareció que Estados Unidos lo tenía dominado y sólo Australia inquietaba de cerca, apareció Rusia para remover la carrera en el tramo final y cuando ya nadie contaba con ello la historia giró hasta la victoria francesa. Si en Londres el héroe fue Yannick Agnel, esta vez le tocó a Jeremy Stravius, con dos últimas piscinas en 47,59s que elevaron a los galos del cuarto puesto al oro. La Australia de Magnussen, campeona hace dos años, ni entró en el podio. Y los EEUU de Lochte se quedaron de plata, a diferencia de sus homólogas, campeonas de un pulso a muerte ante las oceánicas que empezó perdiendo la otra estrella, Missy Franklin, y remontó una desconocida Megan Romano ante el cansancio de Alicia Coutts, sobrecargada de otras pruebas.

Ajeno a la gran velocidad, en los 400m libres masculinos, el chino Sun Yang dominó la prueba sin ninguna oposición. Su ataque al reinado del fondo en la piscina empezó hoy (3,41,59) por delante del japonés Hagino y el estadounidense Jaeger, todos savia nueva de los años 90. La nueva generación, entre la que Costa se ha colado a los 24 para reclamar que hay más España después de Belmonte.


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