Erika Villaécija queda en un meritorio octavo puesto en las aguas abiertas




 

Este mediodía, el lago Serpentine ha acogido la prueba de los 10 km en aguas abiertas femenino, donde un total de 24 nadadoras (la china Yanquiao Fang no ha tomado salida) han luchado por el cetro olímpico. España contaba con una representante: Erika Villaécija. La catalana era la primera vez  que nadaba esta prueba en una cita olímpica ya que comenzó a disputarla el año pasado y además, ha sido la única de las participantes que se ha tirado al lago que también compitió en la piscina del Centro Acuático la semana pasada. Las opciones de Erika pasaban por aguantar con fuerzas en el grupo de cabeza hasta el final y aprovechar su gran sprint .
 

La carrera

   La nadadora húngara Eva Risztov se ha proclamado campeona olímpica tras dominar la prueba en su gran mayoría. Risztov ha completado la prueba en menos de dos horas (1:57:38.2) en un final muy luchado donde la estadounidense Anderson le ha dado mucha guerra.  A estas dos nadadoras, a partir del último cuarto de carrera, las han acompañado en el grupo de cabeza la italiana Grimaldi, que ha sido bronce, la británica Payne y la alemana Maurer.
   El gran fiasco ha sido la británica Payne, que ha sido arropada por todo el público y por el ministro británico David Cameron, pero al final ha sido cuarta.
 
   Este grupo se ha descolgado a falta de dos vueltas, cuando la húngara ha apretado y ha comenzado a imponer un gran ritmo. Detrás de ellas, había otro grupo donde se ha quedado la española Erika Villaécija. La catalana ha iniciado muy bien la carrera, pero a partir del tirón de Risztov no ha podido seguir el ritmo y ha llegado octava, a 1.11 de la primera. Tras la carrera, Erika ha dicho que el quedar octava es positivo para ella, dado que en un principio no sabía en que posición había llegado. También ha destacado que en el momento de cambio de ritmo de la húngara la carrera no sólo ha sido dura por la exigencia que se ha impuesto, sino también por los golpes que ha habido entre nadadoras.
 
   Y es que esta prueba de aguas abiertas, no sólo se caracteriza por su dureza sino también por los numerosos golpes y agarrones que se dan entre los contendientes, algo que tratan de regular los árbitros, pero no siempre es posible.
 
   Para finalizar, Erika ha declarado que en el Mundial de Barcelona del año que viene tratará de mejorar el resultado conseguido en Londres, intentando tener la cabezafría para regular más y aguantar los cambios de ritmo que se producen.
 
  Por lo tanto, octava posición, diploma olímpico y buenas sensaciones para una nadadora que esperemos nos de muchas alegrías en esta prueba en el futuro. Mañana, será el turno de Kiko Hervás en la prueba masculina

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