El Maradona del waterpolo




Manel Estiarte es una de las mayores leyendas del deporte nacional y uno de los grandes referentes de la historia del waterpolo.

El waterpolo español vivió su época dorada en los años 90, coincidiendo exactamente con el mejor momento de forma de Manel Estiarte. El manresano estuvo en activo durante 23 años, en los que cosechó múltiples títulos, reconocimientos y goles, ya que ha sido uno de los mayores goleadores de la historia del waterpolo. Hablar de este hombre y su relación con los Juegos Olímpicos es algo inevitable ya que, junto al jinete Luis Álvarez Cervera y al atleta Jesús Ángel García Bragado, es el deportista que más participaciones ha tenido en los Juegos Olímpicos, con seis, desde Moscú’80 hasta Sydney 2000. En esa última cita olímpica tuvo el honor de ser el abanderado y posteriormente, tras su retirada fue miembro del COI durante seis años, de 2000 a 2006, además de recibir el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes de 2001. Este es Manel Estiarte, un mito del olimpismo.

Estiarte nació en Manresa (Barcelona) el 26 de octubre de 1961 y pronto comenzó a saltar a la piscina, pero para practicar natación. A los 15 años decidió dejar este deporte pero, sin salir del agua, comenzó a dedicarse al waterpolo, algo que no solo agradecería él, sino el deporte mundial en general, prueba de ello son sus siete elecciones como mejor jugador del mundo de waterpolo, consecutivas desde 1986 hasta 1992. Comenzó su carrera en el club de su localidad natal, en el Club Natació de Manresa, donde estuvo desde 1975 hasta 1979. Durante este periodo, en 1977 y con tan solo 16 años, Manel debuta con la selección española absoluta en los Campeonatos de Europa de Jönköping (Suecia), solo un año después de comenzar a practicar waterpolo. En la ciudad nórdica jugaría el primer partido de los 580 que disputó con el combinado nacional.

En 1979 se trasladó a la Ciudad Condal para ser parte del Club Natació Barcelona, donde permaneció seis años. En 1980, y con tan solo 19 años, fue convocado para asistir a los Juegos Olímpicos de Moscú, donde logró un cuarto puesto y el título de máximo goleador, con 21 tantos. Cuatro años después volvería a una cita olímpica, a la de Los Ángeles, donde repetiría resultados: cuarto puesto con la selección española y el premio a máximo goleador del torneo, en esta ocasión con 34 tantos. Un año después llegaría su primer gran triunfo con la selección nacional, el bronce en la Copa Mundial de Duisburgo. En 1986 daría un paso importante en su carrera al fichar por el Pallanuoto Pescara, con lo que llegaba a la liga italiana, la más potente de este deporte. En la ciudad trasalpina comenzaron a llamarle “El Maradona del Pallanuoto”, que significa waterpolo en español, ya que llegó a Italia procedente de Barcelona siendo el mejor jugador del mundo en su deporte y en la misma época, al igual que al astro argentino del fútbol, que por aquel entonces aterrizó en el Calcio dentro de la plantilla del Nápoles.

Estiarte estuvo en dos etapas de su carrera en el club de Pescara. La primera de ellas duró hasta 1989, tras ella marchó dos años al Rari Nantes Savona para volver en 1991 a su primer club en Italia. En este primer tramo en la ciudad trasalpina, Manel Estiarte vivió sus terceros Juegos Olímpicos, los de Seúl 1988 en los que volvió a ser el máximo goleador, con 26 tantos y ya se encumbraría tras la cita en Corea como mejor jugador del mundo por tercera vez consecutiva. En la década de los 90 llegarían los grandes triunfos del manresano. En 1991 logró tres preseas con el combinado nacional: el bronce en la Copa Mundial de Barcelona, la plata en el Europeo de Atenas y la plata en el Mundial de Perth, una ciudad fetiche para el waterpolo español.  En ese mismo año volvió de forma efímera al waterpolo español, ya que se enroló en las filas del Club Natació Cataluña.

En 1992 llegó la primera gran cita que recordará con especial ilusión Manel Estiarte y el waterpolo nacional en general. Eran los Juegos Olímpicos de Barcelona y el combinado nacional partía con grandes opciones de pelear por el oro, ya que llegaban en un gran estado de forma y jugaban en casa, con el apoyo de los suyos. España llegó a la final, en la que se enfrentaría a la todopoderosa Italia. El tiempo reglamentario se acabó con un empate a 7 en el marcador. Tras tres prórrogas los italianos se llevaron la presea dorada al ganar 9-8 y los españoles quedaron hundidos física y psicológicamente, ya que fue un partido muy duro, tal vez el mejor de la historia del waterpolo según algunos expertos.

Tras la pequeña desilusión de Barcelona, Estiarte volvió a Pescara, para jugar allí hasta 1999. En la olimpiada de Atlanta los españoles lograron diversos triunfos: un bronce europeo en Sheffield 1993 y una plata mundial en Roma 1994. A la ciudad norteamericana llegaban con ganas de revancha, de lograr ese oro que se les escapó de las manos en el último momento cuatro años antes y, además, en casa. Pero las sensaciones de los nuestros no eran las mismas que en Barcelona, no se sentían tan favoritos, iban más relajados, sin presión, buscando el disfrutar de un torneo de esas características. Pero el deporte, como la vida, te premia cuando menos te lo esperas y, tras superar a Croacia en la final, el oro olímpico que se les resistió en Barcelona fue colgado del cuello de los españoles.

Tras este oro en Atlanta parece ser que los logros del combinado nacional y de Estiarte se acabarían, pero no fue así. En Perth, ciudad fetiche para Manel como ya dijimos antes, España logró el entorchado mundial en 1998 y un año más tarde lograrían otro bronce en la Copa Mundial de Sydney. En 1999 Estiarte regresaba a España para acabar su carrera deportiva en el Barceloneta y en 2000 finalizaría su trayectoria en la selección española en Sydney, pero una leyenda de su calibre no merecía despedirse del combinado nacional de cualquier forma, así que el COE le eligió como abanderado español.

Dos Copas de Europa (una con el Barcelona y otra con el Pescara), tres Recopas (una con el Barcelona y dos con los italianos), nueve ligas (cinco en Barcelona, cuatro en Italia), once copas (cinco en Barcelona, seis en Pescara) y cuatro Supercopas de Europa (dos con el Barcelona y otras tantas con el Pescara) son el palmarés a nivel de clubes de Estiarte. Tras retirarse dejó un vacío en el waterpolo español, ahondado aun más con la retirada de gran parte de la generación que compartió con él los grandes años de este deporte en España. Tras el abandono del deporte profesional, Estiarte pasó a formar parte del COE hasta 2006 y en 2001 se le galardonó con el Premio Príncipe de Asturias. Antes, en 1996, el Estado español le condecoró con la Gran Cruz de la Real Orden al Mérito Deportivo.

Manel Estiarte no podía faltar en este recordatorio de nuestro héroes nacionales, ya que es una de las mayores leyendas que ha tenido nuestro deporte y que estuvo presente en la evolución de nuestro deporte hasta lo que es actualmente, una potencia que lucha por estar en el top-15 del medallero olímpico algo que, cuando Estiarte llegó a esto del waterpolo, era impensable.


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