El día de Ryan Lochte




  • -La estrella americana vence con autoridad en 200m espalda y resulta clave en la victoria del relevo 4x200m libres
  • -La australiana Coutts gana los 100m libres, en los que Franklin queda fuera del podio
  • -Marina García acaba sexta en los 200m braza de Efimova y Mireia Belmonte pasa cuarta a la fina del 800m libre

A la estrella de Shangai, al extraordinario nadador que le ha tocado enfriarse en la sombra que proyectaba Michael Phelps, le tenía que llegar su día de gloria en Barcelona, a donde ha acudido sobre todo a las pruebas de las cuatro piscinas, los 200m. Tras naufragar en el crol y colgarse su primer oro en los estilos, hoy ha elevado la cuenta de los oros a tres y de paso se ha llevado el protagonismo de la tarde en el Sant Jordi, en unos mundiales en los que están destacando más las mujeres, sean españolas o extranjeras. En los 200m espalda no tuvo rival para revalidar título (1.53.79). Primero desde el principio, en ningún momento le sobrevino el fantasma de Londres, en el que no pasó del tercer escalón de podio. Por detrás, una de las revelaciones de la espalda, el polaco Radoslaw Kawecki, que aprovechó un magnífico primer viraje y segundo largo para no salir de la plata. El campeón olímpico, el también americano Clary sacó del podio a los japoneses.

Ryan Lochte, foto de Ubcwwong

Ryan Lochte, foto de Ubcwwong

Era sólo el principio de una gran tarde para Lochte, que arrastra una fama de vividor que no intenta cambiar -”me lo he pasado muy bien este año”, vino a decir en la antesala de Barcelona- pero que parece desmerecer un palmarés asombroso. El neoyorkino llegó hoy a los 35 títulos mundiales entre piscina corta y larga. Aunque no lleva el ambicioso programa de Phelps, no conoce campeonatos menores. Cuando muchos descansaban tras los Juegos, acudió en plan acaparador al mundial de natación de Estambul. Era diciembre. El trigesimoquinto llegó en equipo, el de 4x200m libres, aunque su participación resultó clave en la acostumbrada victoria americana (7.01.72). Se tiró en segundo posición, cuando EEUU sólo era tercera tras la posta de Dwayer y entró un cuerpo por delante de los rusos dejando el relevo para que Houchin y Berens remataran. Su parcial, 1.44.98, sólo palideció ante lo que estaba por llegar, el deslumbrante planeamiento del chino Sun Yang, 1,43,15, más de tres segundos más rápido que cualquiera de sus compañeros. Su vuelo sobre Barcelona en una distancia que no ha querido afrontar de modo individual sacó del podio a los franceses y al campeón Agnel.

Hasta hoy, los focos se los llevaba Missy Franklin, que aún mantiene un oro más que su compatriota. La joven claudicó por fin al séptimo día en su prueba más floja, el hectómetro libre. Si ya en su primera victoria, con el relevo 4x100m libres, le salvaron sus compañeras, la final individual mostró que este aún no es el reino de la talluda Franklin. Cuarta viró y cuarta acabó, lejos de la australiana Cate Campbell, 52,32s, por fin una alegría en forma de oro, la sueca Sjostrom y la holandesa Kromowidjojo, a la que Barcelona le ha quitado la victoria olímpica. La americana no ha terminado de hablar. Le quedan, por ejemplo, unos 200m espalda donde vuelve a ser favorita tras lo visto en semifinales.

Sorpresa en la braza

Missy no fue la única decepcionada de la tarde. A su altura estará la danesa Pedersen, que esperaba más de si misma en la final de los 200m braza tras batir el récord mundial en las semifinales. De poco servía la marca hoy. No pudo distanciar lo suficiente a la rusa Efimova (2.19.41), y terminó saboreando una plata amarga. La estadounidense Lawrence firmó el bronce. Fue la única final de la tarde con presencia española, un hecho que habría justificado fuegos artificiales hace un par de años y que en Barcelona se ha convertido en una sana costumbre. A Marina García le falló el nado subacuático para pasar de la sexta posición en la final, su segunda de un Mundial, su segunda en los campeonatos. Por una vez no mejoró marca, aunque acabó de nuevo entre las mejores de la braza.

Si no se esperaba a Efimova, en la misma prueba masculina a nadie le paralizó la victoria del húngaro Daniel Gyurta, el joven prodigio que se proclamó subcampeón olímpico en Atenas con apenas 15 años. Con 24 ganó su tercer mundial en larga y ya lo tiene todo en la prueba. Es el vigente campeón olímpico, mundial y europeo en 50 y 25 metros y plusmarquista mundial. En la final volvió a batir la plusmarca europea (2.07.23) para acabar en lo más alto de un podio que reivindicó al viejo continente. Koch regaló por fin una medalla a Alemania, desaparecida en Barcelona, y Mattsson insufló esperanzas a la natación finlandesa, que también tuvo momentos mejores.

Si Gyurta ya ha terminado su trabajo a falta del relevo, pues los bracistas no suelen ser acaparadores, Belmonte sigue con fatigada agenda. Y eso que el viernes se pudo considerar un día tranquilo. Marcaba el calendario las series de los 800m, una paliza sobre la que su entrenador Fred Vergnoux tuvo dudas tras las 11 carreras que ya había nadado la de Badalona. En su línea, Mireia insistió en tirarse al agua en la prueba que le dió su segundo metal olímpico y resolvió la papeleta con la facilidad acostumbrada. A 31 segundos largos la piscina, firmó el cuarto tiempo de las finalistas de este sábado, otra cita en la que Ledecky parece inaccesible. Fue lo mejor de la mañana española, en la que Bea Gómez quedó fuera de la misma final (19ª, 8,37,23), Da Rocha no avanzó a semifinales de 200m espalda (21ª, 2,14,01) y Rafa Muñoz siguió con su discreto mundial en 100m mariposa (23º, 52,94s). Mejores sensaciones aportó el relevo masculino 4x200m, que metió un importante mordisco al récord de España (13º, 7,17,5), aunque no les sirvió para estar en la final de la tarde, la que consagró el protagonismo de Lochte.

@Ismael_Prz


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