Con Phelps a la cabeza, los norteamericanos dominaron en el Centro Acuático




 

   Desde el primer día de competición hasta el último que se vivió en el  Centro Acuático, los aficionados al deporte de la piscna disfrutaron de grandes tardes que no dejaron indiferentes a nadie y que ya forman parte de la historia.
 

   Una de las cosas que se puede sacar en claro respecto a la natación en los juegos de Londres, es que parece que poco a poco se va venciendo la barrera de tiempos que se  impusieron en los Mundiales Roma de 2009, donde se batieron más de 20 récords del mundo debido a los famosos bañadores de poliuretano. Cuando estos se prohibieron y se volvió al textil, se pensó que dichos récords serían imbatibles y que permanecerían durante años, pero los Juegos han devuelto la normalidad. En Londres se batieron un total de 9 (seis femeninos y tres masculinos) récords del mundo y 25 récords olímpicos.
 
   De estos nueve récords, cinco (todos en categoría femenina) fueron batidos por el que fue el país dominador de la natación: EEUU. Los americanos también dominaron con claridad el medallero con 31 medallas: 16 de oro, 9 de plata y 6 de bronce. Muy de lejos, los siguieron China con 10 metales (5 de oro, 2 de plata, 3 de bronce) y Francia con 7 (4 de oro, 2 de plata y una de bronce).
Ninguno de estos récords fue batido por el que, sin duda, volvió a ser rey de los Juegos: Michael Phelps. El norteamericano, a pesar de no ser el nadador que se vio en Pekín, volvió  a demostrar que es el mejor de la historia y se hizo con cuatro oros y una plata, para así convertirse con 22 medallas (18 oros), en el deportista con más preseas olímpicas en su haber. Antes de los Juegos, las miradas estaban puestas sobre el posible duelo que podría haber entre el Tiburón de Baltimore y su compatriota Ryan Lochte, y que al final apenas existió. De Ryan Lochte se esperaba que fuese el mejor de los Juegos, pero la chispa sólo le duró un día  para finalmente decepcionar y conseguir tan sólo una medalla de oro en prueba individual, la de los  400 estilos, eso sí, se la ganó a Michael tras una gran carrera, pero a partir de ahí, se desinfló. 
 
   Pero no todo el protagonismo hay que dárselo a Michael Phelps, ya que los juegos dejaron muchos más nombres y confirmaron la valía de otros nadadores, como fue el caso de Sun Yang que se alzó como el gran dominador de las pruebas de fondo . El nadador chino de nado elegante conquistó cuatro metales, de los que hay destacar sus dos oros en el 400 metros libre y en el 1500 libre. En esta última prueba, el nadador asiático realizó el récord más espectacular pulverizando su propio tiempo y mejorándolo en 3.12": de 14:34.14 a 14:31.02.
 
   Tampoco hay que olvidarse del francés Yannick Agnel, que rompió la hegemonía de EEUU en el relevo de 4×100 libre tras batir en una última gran posta a Ryan Lochte. Además, consiguió también la plata en los 4×200 libre, donde venció EEUU, y en los 200 libre, donde se alzó con el triunfo.
 
   Otro nombre a tener muy en cuenta en el futuro es el de Chad Le Clos. Este nadador fue el primero y único en romper el monopolio que tenía Michael Phelps en las pruebas de mariposa. El sudafricano venció a la leyenda en los 200 metros mariposa con un grandísimo final de prueba, que recordó al protagonizado por Cávic y Phelps en Pekín. En la otra prueba de mariposa, los 100, fue segundo por detrás del norteamericano.
 
   En el ámbito femenino, hay que destacar el nombre de dos mujeres por encima de las demás: Shiwen Ye y Melissa Franklin. La china Ye fue una de las grandes sorpresas de los juegos, ya que sorprendió al mundo con un espectacular estilo crol que le permitió vencer primero en los 400 metros estilos donde batió en récord del mundo dejándolo en 4:28,43, y después en los 200 estilos donde fijó un nuevo récord olímpico: 2:07.57. Pero lo más sorpredente fueron los 28.93" que hizo en los últimos 50 metros de los 400 estilos, siendo más rápida que Ryan Lochte, campeón olímpico masculino, que hizo el último medio hectómetro en 29.10".
 
   Por otra parte, la norteamericana Melissa Franklin, de 17 años con cuatro medallas de oro y una de bronce se convirtió en la reina de la piscina. Dos las consiguió en su especialidad, la espalda, modalidad que domina tanto en el 100 como en el 200 (donde hizo récord del mundo: 2:04.06), pruebas en las que será muy complicado arrebatarle el oro en los próximos años. Las otras dos las ganó en los relevos de 4×100 estilos  y el 4×200 libre mientras que el bronce fue en en 4×100 libre.
 
   Además de estas dos nadadoras espectaculares, la piscina de Londres vivió el nacimiento de una joven llamada Rūta Meilutytė, que con tan sólo 15 años se impuso en los 100 braza a la gran dominadora de este estilo en los últimos tiempos, la estadounidense Rebecca Soni. Esta joven lituana tiene un gran futuro por delante y en las próximas citas podría disputarle  también a Soni la soberanía en los 200 braza.
   
   Nombres también a destacar son Ranomi Kromowidjojo, dominadora de las pruebas de velocidad (100 y 200 libre); Allison Schmitt, ganadora de tres medallas de oro o Katie Ledecky, que con 15 años se impuso en los 800 libre.
 
   Por último, hay que hacer una mención especial a la natación española, que después de muchos años volvió a conseguir medallas en la natación, de mano de Mireia Belmonte. La catalana ganó dos platas: en los 800 libre y en los 200 mariposa, tras realizar grandes carreras compitiendo a un gran nivel. Estas dos medallas, pueden ser punto de inflexión para conseguir más en futuros juegos, ya que además de Mireia, nadadoras como Bea Gómez o Melani Costa viene pegando muy fuerte.
 
   La conclusión que se puede sacar de la natación disputada en Londres es que EEUU está muy por encima de los demás países, algo que se puede apreciar claramente en que de los seis relevos que se disputaron tanto en masculino como en femenino, EEUU se llevó un total de cuatro.
   
  Aquí se pueden ver los resultados y los tiempos de todas las modalidades: http://es.wikipedia.org/wiki/Nataci%C3%B3n_en_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Londres_2012

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