La guerra impidió el primer gran evento del deporte español de la historia




Los Juegos Populares del 36 son poco conocidos, ya que no se llegaron a producir por el estallido de la Guerra Civil. La idea surgió como “oposición” a los Juegos de Berlín de 1936. Por así decirlo fue una respuesta de las repúblicas españolas y francesas, a los Juegos Olímpicos que se organizaron en la Alemania nazi de Hitler.

Cartel de la Olimpiada Popular de Barcelona.

Cartel de la Olimpiada Popular de Barcelona.

Corría el julio de 1936 y todo estaba preparado para que Barcelona acogiera una olimpiada popular que serviría como protesta a los Juegos Olímpicos oficiales que ese año se disputarían en Berlín. Los JJOO se vieron como un método de la propaganda Nazi liderada por Adolf Hitler. Se prohibió la entrada de los judíos en Alemania y a punto estuvieron de no acudir competidores de raza negra, de no ser por la intervención de los diplomáticos de los Estados Unidos.

Con estos condicionantes y el apoyo de un gobierno republicano profundamente antifascista, la Federación Deportiva Catalana se decidió a organizar estas Olimpiadas Populares a las que si asistirían atletas judíos y de todas las razas. El dinero se aportó desde tres instituciones diferentes. El Gobierno francés puso 600000 francos, el español 400000 pesetas y la Generalitat catalana otras 100000 pesetas con las que se acometerían todos los gastos y actos de la Olimpiada Popular.

Se inscribieron una totalidad 23 países diferentes y apróximadamente unos 6000 atletas. Sorprendía por ejemplo que los equipos italianos y alemanes estaban compuestos integramente por exiliados por los regímenes fascistas que gobernaban en ambos países. En la inscripción al evento se diferenciaban tres categoría, nacional, regional y local. 16 competiciones serían las que se disputarían en esta Olimpiada Popular y el estadio de Montjuich sería el punto central de los Juegos. Allí se celebraría la ceremonia inaugural un 19 de Julio de este 1936, en lo que ya se veía como todo un acierto conjunto de Francia y España.

El 18 de Julio los atletas celebraron el primer evento de la Olimpiada, los deportistas desfilaron por las míticas Ramblas de la ciudad condal, en el día previo a lo que debía haber sido el gran evento inaugural de estas Olimpiadas Populares. Pero todo se torció justo antes de comenzar. Lo que debía haber sido un hito histórico para el deporte español, pasó a ser uno de los días más negros de la historia de España, sino el que más. El día 17 de Julio de Franco movilizó sus tropas en Canarias y posteriormente lo haría Mola en Navarra. El alzamiento que dio pie a la Guerra Civil española había comenzado y con él, el final del sueño de las Olimpiadas Populares de Barcelona. La capital catalana debía haber amanecido repleta de banderas de diferentes países y de ambiente deportivo, pero en cambio amaneció con empalizadas en las calles, disparos detrás de cada esquina y militares tomando las calles. Lo que tenía que ser una jornada festiva fue el inicio del peor trienio vivido por España.

Hubieran sido las primeras Olimpiadas en nuestro país, pero se quedaron en eso, un bonito sueño. La historia fue justa casi 60 años después y le devolvió a Barcelona el esfuerzo realizado en forma de Juegos Olímpicos, en lo que por fin fueron los primeros Juegos celebrados en España.

La semana pasada hablábamos del proyecto de Madrid 1972 y un lector nos hablaba de Barcelona 1936, por eso nos decidimos hablar esta semana de aquellas Olimpiadas Populares. Lo que hubiera sido un encuentro de paz armonía y diversidad se vio interrumpido por la violencia en una de esas interrupciones de la política en el mundo del deporte.


Deja un Comentario