Llegar y besar el santo




Almudena Muñoz ganó el oro en Barcelona 92 en la que fue su primera experiencia olímpica
Almudena Muñoz recibe el oro en Barcelona 92. Foto: El País

Almudena Muñoz recibe el oro en Barcelona 92. Foto: El País

Ganar una competición en tu primera participación en ella es una meta que pocos pueden lograr y si hablamos de unos Juegos Olímpicos, la dificultad se multiplica exponencialmente. Aun así, Barcelona 92 fue una cita mágica para el deporte español, no solo por ser la primera vez que unos Juegos Olímpicos se celebraban en España, también por la multitud de barreras que se superaron y que era impensable que sucediese. Almudena Muñoz estuvo a 24 horas de ser la primera medallista española de la historia, ya que un día antes Miriam Blasco logró el oro en un peso inferior en judo. Aun así, su gesta no es menos importante.

Almudena Muñoz nació en Valencia en 1968 y desde temprana edad se interesó por el judo. Fue tutelada por el también valenciano Salvador Gómez Blach en el Club Dojo de la capital del Turia. Poco a poco fue subiendo escalafones en el panorama internacional y con 21 años, en 1989 fue tercera en el Torneo Liberación de Sofía (Bulgaria) y campeona del Torneo del Bósforo, dos competiciones con caché.

Su progresión fue a más y logró una plaza en Barcelona 92, los que serían sus primeros Juegos Olímpicos. Compitió en la categoría de menos de 52 kilogramos y poco a poco fue superando las distintas fases de un torneo olímpico que se disputaba íntegramente en el mismo día. Comenzó pisando el tatami a las cuatro de la tarde y fue dejando atrás a distintas rivales. Su primera explosión de júbilo llegó al vencer en semifinales a la china Li Zhongyun, pero el destino le deparaba una alegría más grande, ya que en la final derrotó a la japonesa Noriko Mizoguchi. Apenas lo celebró, estaba exhausta tras más de seis horas de competición y, tras asimilarlo paulatinamente, se dio cuenta de que era campeona olímpica.

En 1993 cambió de entrenador y de club, y pasaba a ser tutelada por Vicente Rochela en el Judokán Valencia. Ese año logró el oro en el Campeonato de Europa de Atenas y la plata en el Mundial celebrado en Hamilton (Canadá). Tres años después disputaría sus segundos Juegos Olímpicos, los de Atlanta, en los que no podría repetir el éxito de la anterior edición, pero lograba una meritoria quinta plaza. Un año después logró su último gran éxito con el bronce en los Juegos Mediterráneos de Bari (Italia).


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