Hickstead, el gran ausente




A lo largo de la historia de la hípica en los Juegos Olímpicos ningún binomio ha logrado repetir victoria en la competición individual de saltos. Todo parecía indicar, que en 2012 en Londres, esta posibilidad podía darse, pero el destino quiso que se truncara el pasado 6 de noviembre en Verona. Allí. Durante la celebración del concurso de la Copa del Mundo fallecía Hickstead, un semental de 15 años que en 2008 en Pekín había hecho campeón olímpico al jinete canadiense Eric Lamaze.

Hickstead, caballo de raza, acabó el recorrido sin falta, como gran campeón que era, pero nada más cruzar la línea final, se desplomó. Había sufrido, según los veterinarios de la Federación Ecuestre Internacional, una rotura de la vena aorta. Su corazón dijo basta. Y los que amamos este deporte y pudimos ver las imágenes en vídeo, aún se nos ponen los pelos de punta al recordar la muerte de ese gran campeón que había sido elegido por unanimidad como el mejor caballo de 2010  tras ganar ese año el prestigioso Gran Premio de Aachen.

 

Cypriano, también

El de Hickstead no fue el único caso de muerte de un caballo de salto en pleno concurso. Apenas un mes después del fallecimiento del campeón olímpico se produjo otra tragedia idéntica en Dinamarca. Fue en el concurso del Vilhemsborgen y la protagonizó un caballo joven, de 8 años, Cypriano, que montaba el alemán Soren Von Rönne y que se desplomó al concluir el recorrido, también por rotura de la aorta. Su muerte no fue tan mediática como la de Hickstead, que se vio en directo, y tampoco era probable que estuviera en Londres este verano, pero fue algo igualmente impactante.

Sólo un bicampeón

A lo largo de las 20 ediciones disputadas, sólo ha habido un jinete, que no binomio, capaz de repetir el oro olímpico y no fue consecutivo. Tal honor pertenece al francés Pierre Jonquères d’Oriolà, que se proclamó campeón olímpico en Helsinki en 1952 con Ali Babá y repitió 12 años después, en Tokyo en 1964, pero montando a Lutheur.

Durante estos años sólo ha habido que lamentar un positivo por dopaje en la competición individual. El que se dio en los Juegos de Atenas de 2004 y que protagonizó Watheford Crystal, un castrado hijo de Landgraf que por aquel entonces tenía 13 años y que tras convertirse en héroe nacional por unos días en Irlanda por haber hecho campeón olímpico a Cian O’Connor, era desposeído del título tras certificar el contraanálisis del control antidopaje que había pequeñas dosis de sustancias prohibidas, en concreto, tranquilizantes no autorizados. Este hecho hizo que el Comité Olímpico Internacional proclamara campeón olímpico al jinete brasileño Rodrigo Pesoa, que había sido segundo con Baloubet du Rouet.

En estas 20 ediciones ha habido campeones de 11 países distintos, siendo Alemania y Francia los que lideran el medallero con 4 oros individuales, por delante de los tres de Italia, los dos de Estados Unidos y los títulos de Suiza, República Checa, Polonia, Holanda, Brasil, Canadá y México.

Fue precisamente el país centroamericano el que se hizo con la victoria en 1948 en Londres, aunque 64 años después parece muy poco probable que pueda repetir el doblete que hicieron Humberto Mariles, como campeón con Arete, y Rubén Uriza, como subcampeón con Harvey.


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