Resumen de la Rítmica en 2012: “El año de Kanaeva”




Todos los años son importantes para el deporte, pero los años en los que se celebran Juegos Olímpicos, más aún. Los Juegos Olímpicos se convierten en una oportunidad para ver a los mejores deportistas del mundo compitiendo en especial para un deporte que en pocas ocasiones podemos seguir en televisión. Pero este año, no sólo hemos visto a nuestras gimnastas favoritas, hemos soñado con ellas.

Porque, ¿quién nos iba a decir en Pekín 2008 que en Londres 2012 estuvimos a muy poca nota de obtener la medalla de bronce? ¿Quién nos iba a decir que Carolina Rodríguez, que ya había decidido retirarse, quedaría decimoquinta en la clasificación de Londres 2012?

El año 2012 comenzó con el Preolímpico de Gimnasia Rítmica, en el que nuestro conjunto se alzaría primer clasificado y Carolina Rodríguez en cuarta posición.

En marzo, el sentimiento olímpico empezó a ser más palpable en la Copa de Kiev y nos empezamos a preguntar quién sería la segunda gimnasta rusa de los Juegos de Londres. Estaba claro que Kanaeva estaba en racha pero, ¿quién la acompañaría? ¿Tal vez Kondakova, Dimitrieva?

Transcurrió el tiempo y con él los diversos campeonatos, en Thiais, en Pesaro, en Sofía donde el conjunto vio más cerca su sueño al conseguir el oro. Sin embargo, en el Campeonato de Europa celebrado en Rusia, el conjunto español quedó séptimo a causa de una cinta que quedó colgando de una viga del pabellón. Además, Alexandra Merkulova fue la segunda rusa en el Campeonato de Europa y no se sabía qué podría ocurrir en los Juegos Olímpicos.

Pero llegó el verano y con él, el sueño olímpico. De Londres recordaremos la cinta de Eugenia Kanaeva y cómo hizo historia en este deporte, cómo Dimitrieva estuvo a punto de quedar primera. Recordaremos a grandes gimnastas como Charkashyna, Miteva, Maksymenko y Rizatdinova. Recordaremos que una coreana, Son Yeon Yae, se coló entre las mejores gimnastas del mundo. Recordaremos las increíbles coreografías de los conjuntos de Rusia, Bulgaria y Bielorrusia. Y, sobre todo, recordaremos los minutos de tensión en los que España pudo quedar tercera y no quedó.  ¿Qué nos deparará 2013?


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