Las grandes también fallan




 

Tras cuatro años de duro entrenamiento, por fin ha llegado el día. Esta mañana ha comenzado el nuevo ciclo olímpico para la rítmica. Al fin las gimnastas han podido salir al tapiz para luchar por su sueño, ser campeona olímpica.

La tensión se sentía en Wembley, la primera rotación afecta a los nervios de todas, a las más fuertes y a las más débiles. Los fallos han estado muy presentes en los primeros ejercicios, sin embargo, la remontada ha sido evidente en casi todas las gimnastas, que han subido bastante su puntuación.

El ejemplo más claro, el que todo el mundo comenta es el de Eugeniya Kanaeva. La reina de las reinas ha fallado, y no una vez, ni dos, si no tres. Es de suponer que los nervios son los culpables de este desliz. Pero ella ya es campeona olímpica y un error así puede costarle caro.

La expresión de su rostro lo decía todo mientras esperaba su puntuación. El resultado ha sido mejor de lo esperado, 28.100, solo superado por su compatriota Daría Dimitrieva que ha conseguido 28.800.

A pesar de esto, la profesionalidad y la preparación de la rusa Kanaeva no han permitido que se derrumbara.  En la segunda rotación ha salido a comerse el tapiz y, cómo no, lo ha conseguido. La pelota rodaba por su cuerpo como si tuviera vida propia, el control de sus brazos, sus empeines… todo era diferente al primer ejercicio. Esta vez ha coronado el ranking con una calificación (29.525) muy superior al resto de sus compañeras.


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