A paso lento sobre los aparatos




España mantiene en Nanning sus opciones de llevar a Río sus dos equipos de gimnasia artística, aunque tendrá que subir en el escalafón dentro de un año en Glasgow. Solo Ray Zapata y Roxana Popa entraron en finales. Uchimura va camino de la leyenda con sus cinco oros consecutivos, aunque Biles fue la mejor del Mundial con cuatro.

En el Mundial que confirmó la autoridad de Kohei Uchimura y Simone Biles en la gimnasia artística universal a mitad del camino para Río de Janeiro, España alimentó sus esperanzas de estar presente en los Juegos Olímpicos de 2016, un objetivo que tendrá que empezar a cumplir dentro de un año en el Mundial preolímpico de Glasgow, en el que ambos equipos nacionales estarán presentes al entrar con holgura entre los 24 primeros clasificados. Ni ellos ni ellas tuvieron opciones de acercarse a la clasificación para la final de Nanning de los ocho mejores, pero consiguieron en la primera jornada colocarse 15º el equipo masculino y 16º el equipo femenino. En el caso de los chicos, las notables bajas de dos de sus baluartes, Fabián González y Néstor Abad, los dos gimnastas que estuvieron entre los 20 más completos del mundo el año pasado, hace pensar en una potencial y notable mejora el próximo año, mientras que el camino de las chicas se antoja más complicado tras dos ediciones olímpicas sin llevar conjunto para un equipo renovado. En Glasgow los ocho mejores conjuntos conseguirán un billete directo a Río, mientras los ocho siguientes se jugarán otras cuatro plazas durante los meses previos a los Juegos, por lo que en cualquier caso a España le conviene acercarse a los doce mejores en el escalafón para llevar a cinco atletas por género a Brasil.

Roxana Popa. Foto de Kazuhiro Nogi

Roxana Popa. Foto de Kazuhiro Nogi

Tampoco en el plano individual consiguió un gran protagonismo España. Entre ellas, su mejor solista se elevó con claridad sobre el equipo formado por Ainhoa Carmona, Cintia Rodríguez, Marta Costa, Claudia Colom, Ana Pérez y Laura Gamell. Fue Roxana Popa, que entró como 11ª a la final del concurso individual, donde bajó dos posiciones y perdió algo más de un punto (finalmente los jueces le dieron 55.299) tras fallar estrepitosamente en suelo -uno de sus puntos fuertes, se quedó, 9ª, a las puertas de la final del aparato-, donde besó el tapiz tras un doble mortal. La barra de equilibrios, su talón de Aquiles, tampoco elevó su nota mucho más de los 13. Pese a su brillante ejercicio de salto, entre los mejores del mundo con 14.900, la española de 17 años nacida en Rumanía no fue capaz de llegar más lejos en la final.

Más incapaces se mostraron los chicos de avanzar a la final del concurso completo. Sin referencias, Rubén López fue el mejor, 41º, de un equipo que trabajó por su 15ª plaza con el doble finalista olímpico Isaac Botella, Alberto Tallón y los jóvenes Roberto Álvarez, Julián Pérez y Adrià Vera. Por su parte, el novato Rayderley Zapata, de 21 años, centró sus esfuerzos en la clasificación por aparatos, donde encontró la satisfacción en el suelo tras ser 13º en salto, un puesto por delante de Botella. Allí, en el tapiz, el canario que ha entrenado en Barcelona a las órdenes de Gervasio Deferr hasta pasar al equipo nacional de Madrid, cayó al suelo en la tercera diagonal y enterró sus opciones de llegar a la sexta posición con la que clasificó. Su baja puntuación (13,900) no estuvo al nivel del resto de los finalistas, con los otros siete por encima de los 15 puntos, en una final muy igualada, donde solo 0,05 puntos separaron al oro, el ruso Denis Abliazin del japonés Kenzo Shirai, plata, y del veterano brasileño Diego Hypolito, bronce.

Un lustro sin oposición

Kohei Uchimura. Foto de Lintao Zhang.

Kohei Uchimura. Foto de Lintao Zhang.

Lejos de la discreción española, todos miraban en la china Nanning al japonés Kohei Uchimura, que logró con una autoridad absoluta ampliar aún más su dominio en el concurso completo individual, con su quinto título mundial consecutivo (2009, 2010, 2011, 2013 y 2014), que sumar a su oro olímpico (2012). El ya subcampeón en Pekin extiende más de un lustro su arrolladora superioridad y coloca más obstáculos en el camino de aquel que quiera superarle, dado que nadie tiene más de dos. Superman, hijo de gimnastas y metido entre la magnesia desde que con tres años entró en un gimnasio escolar cerca de Nagasaki, no se salió de la foto en nada pero fue sobresaliente en todo, con las seis notas por encima de los 15 puntos, que le otorgaron un total de 91,965. Líder desde la primera rotación, Uchimura fue el mejor en suelo (15,766), salto (15,633) y anillas (15,000), pese a firmar su nota más baja. No tuvo ninguna oposición ni en el británico Max Whitlock (90,473), que sorprendió con su plata tras un excelso ejercicio en el caballo con arcos (16,000). A lo largo de las rotaciones, bajó y subió puestos, para terminar impidiendo el doblete japonés. Yusuke Tanaka (90,449) se colgó el bronce.

Al oro de Superman lo acompañaron otras dos platas. La de la barra, el último día, por detrás del holandés Epke Zonderland, que repitió el oro de 2013 con la mejor nota del campeonato (16,225), y la del conjunto por equipos -solo pudo acabar 5º en suelo-. La final colectiva significó el momento más polémico del Mundial de Nanning. El propio Uchimura y otros observadores externos, como el exgimnasta español Rafa Martínez, denunciaron la equivocación de los jueces en las puntuaciones, después de que China se colgase el oro superando a los nipones por tan solo una décima tras 18 aparatos. Tras los primeros 17, la Japón de Uchimura era líder, hasta que los de blanco se quedaron petrificados viendo como las puntuaciones elevaban a los locales en el último momento. Fuera de la polémica, Estados Unidos terminó tercera, mientras en la final por equipos femenina imponían su dominio indiscutible por encima de chinas y rusas.

La reina de Nanning

Simone Biles. Foto de Lintao Zhang.

Simone Biles. Foto de Lintao Zhang.

La victoria por equipos supuso el primero de los cuatro oros -y una plata- que la estadounidense Simone Biles se colgó en Nanning. Más allá de la colección extendida en el tiempo de Uchimura, Biles fue la gran estrella de los campeonatos. En el concurso individual, la gimnasta de Ohio de 17 años revalidó su título de 2013 con 60,231 puntos. Desde su magnífico e invencible salto (15,866), cimentó su victoria al comenzar y no encontró peligro pese a no llegar a los 15 puntos en las asimétricas y en la barra de equilibrios. Gracias precisamente a este último ejercicio se elevó al segundo puesto Larisa Iordache, que mantuvo la tradición de Rumanía en este deporte. En el tercer cajón, la sorprendente estadounidense Kyla Ross le birló el bronce a la rusa Aliya Mustafina, campeona en 2010 y vencedora de cuatro medallas en Londres y hundida en el suelo.

En las finales individuales de barra de equilibrios y en el suelo, Biles completó su colección de oros, siempre por delante de Iordache. La americana, que era demasiado joven en Londres pero ya apunta como una de las estrellas para Río 2016, solo cedió en el salto, su mejor ejercicio en la final individual ante la norcoreana, que se impuso por menos de una décima. La china Jinnan Yao se apuntó la única prueba sin Biles, las asimétricas.

Más democrático resultó el reparto entre los chicos. El húngaro Krisztian Berki venció en caballo con arcos; el chino Liu Yang, en anillas; el ucraniano Oleh Verniayev dejó al estadounidense Daniel Leyva sin oros en las paralelas, y Corea del Norte se apuntó el segundo triunfo en salto con Ri Se-Gwang. Con Biles, Estados Unidos se llevó el medallero con cuatro oros y diez preseas.

@Ismael_Prz


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