Talento sin alto rodaje competitivo




Primero fue la Inglaterra de Sterling y Redmond, la pasada campaña una sorprendente selección georgiana espoleada en su condición de anfitriona y este año la Croacia del deslumbrante Halilovic. Ya sea por la fortaleza de los rivales o por la poca madurez para afrontar encuentros a vida o muerte, España ya suma tres años de ausencia en el mayor evento continental de la categoría sub-17. Bélgica, Georgia y Croacia han sido testigos de cómo los jóvenes españoles desaprovechaban su talento en el Preeuropeo, momento decisivo para sellar un billete que les permitiese una toma de contacto con la escena internacional de primer nivel.

Deulofeu, campeón en el año 2010, no pudo clasificar a su generación la siguiente campaña. Foto: Catherine Kortsmik

Deulofeu, subcampeón en el año 2010, no pudo clasificar a su generación la siguiente campaña. Foto: Catherine Kortsmik

No hay excesivo lugar para la duda sobre el nivel de los jóvenes españoles, pero tampoco se puede esconder que tres años sin alcanzar un objetivo a priori asequible no puede ser solamente fruto del azar. El primer combinado en encender las alarmas fue una generación plagada de desparpajo y talento con hombres tan desequilibrantes en tres cuartos de campo como Deulofeu, Denis Suárez, Fede Vico y Moi Gómez, además de la jerarquía en la medular de Saúl Ñíguez. Jóvenes que ya han debutado en la primera plantilla de sus respectivos clubes pero que no fueron capaces de superar a sus homólogos ingleses en un duelo decisivo que se decantó del bando británico por la electricidad de sus extremos, que asestaron dos mazazos morales en forma de gol a inicios de la segunda mitad.

Con ganas de olvidar ese mal trago se presentó en Georgia la nueva hornada de promesas nacidas en 1995. Dirigidos en esa ocasión por Santi Denia, el ex zaguero del Atlético de Madrid reclutó un grupo interesante (Bellerín, Samper, Álex Serrano) que vio mermado su falta de potencial goleador con la baja del azulgrana Sandro Ramírez. Otra vez lejos de ofrecer un alto rendimiento como bloque, las cosas se torcieron desde el primer momento y una tempranera expulsión, sumada a los nervios por el debut, constituyeron un coctel explosivo que deparó un sorprendente empate frente al combinado anfitrión. El tropiezo lastró a los jóvenes españoles que echaron en falta los tantos de su referente goleador en los dos encuentros posteriores y fueron incapaces de sellar nuevamente la clasificación para la fase final.

Esta campaña el sorteo no fue benévolo con los pupilos de Santi Denia y quedaron encuadrados frente a la anfitriona Croacia y la siempre poderosa físicamente Francia. El debut en el PreEuropeo frente al combinado balcánico se vio complicado antes de saltar al terreno de juego por la ausencia de Pozo, el hombre más destacado de la generación española del 96. Los peores presagios se cumplieron y los ajedrezados, bien dirigidos por el osado Halilovic, derrotaron a los jóvenes españoles en un duelo marcado por las expulsiones. La victoria ante Bélgica y la posterior derrota ante Francia no alteraron las opciones clasificatorias, ya que Croacia, que dependía de si misma, mantuvo su condición de invicta para certificar su presencia en el Europeo que se disputará en Eslovaquia el próximo mes de mayo.

A pesar de contar con la experiencia de talentos con experiencia fuera de nuestras fronteras como Cañizares (Juventus) y Pozo (Manchester City) e individualidades determinantes como el incisivo extremo blaugrana Adama Traoré, España volvió a sucumbir ante la exigencia del PreEuropeo, mostrando unos vicios adquiridos que comienzan a preocupar de cara a la progresión en los siguientes escalafones. Las grandes figuras han demostrado pocas facultades para adaptarse al correcto funcionamiento colectivo y la eliminación ha sido el castigo para un Santi Denia que ha sido incapaz de ensamblar un bloque sólido. Reparar esa vía de agua en la siguiente edición sería la mejor noticia para aumentar las posibilidades de regreso a un torneo en el que España reina en el palmarés.


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